La promoción del 67-70 se reunió en El Puerto de Santa María

Pretendía trasladar, a esta página de todos los compañeros, una reseña o noticia aséptica y relativamente escueta, en la que diese cuenta de la reunión de convivencia habida los días 5 y 6 de marzo en el Puerto de Santa María entre parte de los pertenecientes a la promoción de los años 67-70 de Magisterio.
Al modo periodístico, o sea como un breve más que añadir a la información general, con cierto distanciamiento. Pero comprendí de inmediato que ello no podía ni debía ser así, porque lo objetivo por pretensión de imparcialidad y asepsia a veces es mera farfulla incoherente y, lo que es peor, parcial. Pues… ¿cómo transmitir las emociones y los sentimientos? Eso no precisa de objetividad sino de buena pluma (y me vais a perdonar el pecado de inmodestia).

Así que para que este «portal», este escaparate al que se nos permite asomarnos tenga contenido siquiera aproximado de lo acontecido en esas jornadas me he puesto manos a la obra de la pretensión literaria.
Los antecedentes, precisos para aclarar las circunstancias, estriban en el origen de la celebración del 25 Aniversario de esta Promoción 67-70 (de tíos machotes solo), la última pura en el espíritu, la práctica y las vivencias SAFA-Úbeda (no sé de otras purezas); porque luego ya nos invadían los cursos «mixtos» (¡qué envidiados fueron!); este Aniversario se cumplió en el año 95 y nos reunimos en la «casa matriz».
Allí se decidió que cada cinco años hubiese una cita «en algún lugar apañado» y así en el 2000 se encontraron en la Marbella de José Luis Rodríguez, alcalde que lo fue con anterioridad al periodo más discutido de la ciudad. Pues allá decidieron que la siguiente sería en el Puerto de Santa María y el amigo Juan Francisco Vázquez asumió tal responsabilidad, para el 2005.
Así se ha hecho.
Gracias a las diligencias del colega hemos podido comer, cenar y dormir, que no es poco para los que acudíamos desde lejanas y frías tierras. Había concertado todo con extraordinaria meticulosidad. La primera de ellas, la comida en el Colegio San Luis Gonzaga, de tantos recuerdos literarios (por Alberti y otros va). Las señoras de casi todos los concurrentes se portaron con una discreción que las ensalza. Terminado el almuerzo y pese a que una de las mesas escandalizaba más de lo debido, Juan Ramón Martínez de la Poza, ubetense de pro trasplantado como cepa a las campiñas de sur, nos relataba anécdotas y sucesos de antaño, pasando incluso lo vivido por nosotros en la Ciudad de los Cerros (no comentó aquellas «macetas» de vino que nos endirgábamos con la jibia o sepia a la plancha y la careta de la tasca de la calle Don Juan). Juan Francisco, fiel a su papel de anfitrión, nos dio varios avisos e indicaciones y noticias de algunos ausentes. Este escribidor intentó hacer proselitismo entre quienes todavía no pertenecían a la Asociación de Antiguos Alumnos de Magisterio SAFA.
Viaje posterior a la «tacita de plata» en microbús, que lo del vapor se dejó por no fiarse de la mar, un vinito oloroso en el traslado y… ¡leche, Juan Francisco!, ¿dónde están las almendritas saladas?… Buscábamos al abrigo de la catedral al obispo, pero no desmereció que apareciese un a modo y trazas al menos de deán, que resultó ser Juan Tamargo, lego en aquellos años de nuestros inicios como grupo y ahora, porque es bastante cabezón, al fin sacerdote jesuita. Allí al lado tiene su iglesia de Santiago, que está organizándola poco a poco, y cerca su casa, que hombre de buena crianza, a la antigua, no dudó en ofrecernos.
Con él quedaron en regazo devoto unos, mientras otros hacían turismo callejero por viales y plazuelas, tan «habaneras» como las cantara Carlos Cano.
Cena en el Puerto, privado reducto en típico y bien servido restaurante. Intercambios de noticias, situaciones de unos y otros, vivencias y recuerdos de antes y de ahora… ¿Saben ustedes cuál era un deseo recurrente?, pues el irnos jubilando, que ya considerábamos habíamos entregado bastante a la sociedad… Cayetano Soriano, de melancólicas razones, no dejaba de tenerlas porque, decía, ser tan responsables y exigentes para con nosotros mismos (marca de la antigua SAFA) nos acabaría destrozando. Razón llevas.
Brindis y alguna lagrimilla.
Ahí nos enteramos de situaciones por las que algunos compañeros están pasando, a veces demasiado duras, y se expresó y yo lo expreso acá la solidaridad que con ellos tenemos todos.
Una copa luego en «bateau» (¿ven como se nota el «talante» del Presidente?) varado y follonero y cada pareja a su nido y alguno al suyo a calentarse como pudiese (digo yo).
La radiante mañana del domingo nos trajo a López Boza y nos dejó fuera a otros, por razones obligadas. Plaza de Toros, visita pía a la Prioral y otra tal vez más santa a una bodeguita preciosa, íntima y auténtica, artesanal, donde Juan Francisco demostró que lo suyo hubiese sido ser capataz de botas. Fino u oloroso, tapitas adecuadas y muy propias (nada de reclamos) y el ambiente justo para que hubiese salido un cantaor de entre los presentes (o cantaora) y…, el remate. ¿Se han parado a pensar que en nuestras promociones no abundan los flamencos?
La mayoría de los que quedaron optaron por tirar de «ruta del tapeo», sabia decisión. Otros, como dije, nos largamos.
Antes de cerrar esta crónica les diré dos cosas. Una, que las citas personales en este escrito lo son solo como medio identificativo, nunca para diferenciar a nadie ni positiva ni negativamente. La otra es que de esta salió otra reunión en proyecto para el año 2010. Porque pasan cinco años de la presente y porque se cumplen 40 años de la Promoción y algunos razonaron que todavía andaremos presentables (¡ojalá!) y si esperamos a las Bodas de Oro cualquiera sabe… En Úbeda.
Así que ya invitamos prontamente a todos, presentes y ausentes, para que se lo vayan planteando, porque desde estas páginas ‑luego y también a modo particular‑ intentaremos ir concertándolo todo. Por cierto que lo moderno no siempre es malo; esto va por el compañero Juan Carrillo Álamo que todavía se niega a recibir la buena nueva de internet o del correo electrónico. ¡Si antes de que yo llegase a Úbeda Juan Francisco ya me remitía fotografías del evento!
Esta es la crónica verídica aunque parcial de lo acaecido. Un saludo.

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Publicado en: 2005-03-08 (62 Lecturas)

Autor: Mariano Valcárcel González

Decir que entré en SAFA Úbeda a los 4 años y salí a los 19 ya es bastante. Que terminé Magisterio en el 70 me identifica con una promoción concreta, así como que pasé también por FP - delineación. Y luego de cabeza al trabajo del que me jubilé en el 2011. Maestro de escuela, sí.

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