Canciones con historias 15: Menos épica y más historia: “The Trooper” – Iron Maiden

Menos épica y más historia: “The Trooper” – Iron Maiden

Aquí tenemos un temazo de la banda inglesa de heavy metal Iron Maiden. Suelen interpretarla con Bruce Dickinson, el vocalista, vestido con una casaca roja y enarbolando la bandera de la Union Jack.

La letra versa sobre la batalla de Balaclava de 1854 durante la guerra de Crimea y hace referencia al poema de  Lord Tennyson “La Carga de la Brigada Ligera”:

“Media legua, media legua,
media legua ante ellos.
Por el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.
”¡Adelante, Brigada Ligera!”
“¡Cargad sobre los cañones!”, dijo.
Por el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.”

 

Pero la canción no es una oda al heroísmo, sino el punto de vista de uno de los soldados que murieron en uno de los combates más estúpidos de la historia bélica.

El ejército inglés estaba mandado por Lord Raglan, ex-secretario de Wellington y veterano de Waterloo, donde perdió un brazo. Este noble llevaba cuarenta años en destinos administrativos y era totalmente inexperto en dirigir tropas en combate.

Entre las tropas a sus órdenes, la Brigada Ligera (formada por el 4º y 13º Regimientos de Dragones Ligeros, el 17º Regimiento de Lanceros, y el 8º y 11º Regimiento de Húsares) estaba al mando de un oficial inclasificable, Lord Cardigan, un aristócrata arrogante, soberbio e indisciplinado que había sido expulsado del ejército en 1834, pero que logró su readmisión dos años después comprando el mando del 11º de Húsares (algo habitual en el Imperio, que implicaba que él se encargaba de su financiación, desde los uniformes a los sueldos). Y curiosamente la Brigada Pesada era mandada por el Conde de Lucan, ex-cuñado del anterior, y que se odiaban ferozmente. ¿Qué podía salir bien…?

Carga de la Caballería en Balaclava. Museo Imperial de la Guerra

Los rusos estaban fuertemente atrincherados en los Altos de Balaclava con su artillería y tropas de caballería cosaca, y las tropas anglofrancesas estaban desplegadas en el valle.

Lord Raglan, desde lo alto de una loma, les ordenó moverse hacia los altos ocupados por el enemigo y apresar los cañones. Cardigan, al leer la nota, dijo: “¿Qué enemigo? ¿Qué cañones?” (él no podía verlos desde el fondo del valle). Y Lucan, despreciativo, le espetó “¡Allí está su enemigo y sus cañones! ¡Cumpla con su deber!” (aunque él tampoco tenía ni idea de las posiciones rusas). Cada uno interpretó la orden a su manera, y llevados de su orgullo desmedido y su odio mutuo dieron orden de cargar valle arriba. Cardigan avanzó con la Brigada Ligera y Lucan le siguió con la Pesada. Pronto el fuego graneado de los cañones rusos, desde ambos lados del valle, hizo una carnicería, pero Cardigan siguió adelante, perdiendo más de dos tercios de los hombres y el 90% de los caballos, mientras Lucan dio media vuelta.

Balaclava. El valle de la Muerte. Cientos de proyectiles cubren el suelo. Foto de Roger Fenton

Lo curioso es que ambos fueron ascendidos a Mariscal y honrados con la Gran Cruz de la Orden del Baño (la máxima condecoración militar inglesa), y los 650 jinetes (de los que solo sobrevivieron 195) fueron convertidos en otro de los mitos del Imperio.

Pero lo de su estupidez no lo hemos descubierto ahora: el mayor Forrest, que sirvió en el 11º de Húsares con Cardigan dijo «Llamábamos a Lucan el asno cauteloso, y a Cardigan, el asno peligroso«. El capitán Portal, del 4º de Dragones Ligeros resumió «Tienen tanto cerebro como mi bota». Su colega, el general Foster sentenció “No se ha visto nunca tanta incompetencia junta en un alto mando del Imperio”. El propio Lord Raglan les denunció en la Cámara de los Comunes como causantes del desastre. Pero no les pasó nada, la prensa patriótica los alababa como héroes y los diputados conservadores no querían que se castigase a ninguno de los suyos.

Pasando lista tras la batalla. Cuadro de Elizabeth Thompson Butler.

“The bugle sounds and the charge begins
But on this battlefield no one wins
The smell of acrid smoke and horses breath

As I plunge on into certain death”

(“La corneta suena y comienzan los disparos
pero en este campo de batalla nadie gana.
El olor del humo acre y el aliento de los caballos
mientras me sumerjo en una muerte segura”)

“We hurdle bodies that lay on the ground
And the Russians fire another round
We get so near yet so far away
We won’t live to fight another day”

(“Saltamos los cuerpos que yacen en el suelo
y los rusos disparan otra salva.
Estamos tan cerca pero tan lejos.
No viviremos para pelear otro día”)

Canciones con historias 14: Hablemos de sexo

Iba de comer otra cosa: “Sabor de amor” –  Danza Invisible

Parece una refrescante e inocente canción de amor. Pero hay truco: leamos dos veces estos versos:

«Del negro de un mejillón, son tus ojos en su punto de sal»

«Labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la pasión”.

En efecto: el gran éxito del grupo malagueño habla de un cunnilingus. Su cantante Javier Ojeda copia a los intérpretes de blues, expertos en hablar de comida cuando en realidad se refieren al sexo.

Y la portada del disco no puede ser más chocante: es el cuadro del Museo de Boston “Las Hijas de Edward Darley Boit” (originalmente titulada “Retratos de niñas”) del famoso pintor John Singer Sargent, donde retrata a cuatro niñas en el apartamento de París de su familia.

El cantante del grupo, Javier Ojeda ha publicado un disco en solitario “Reversos” en el que incluye una nueva versión de la canción «Sabor de Amor», y en la promoción del disco acudió a una entrevista en el programa La Ventana de la Cadena Ser. Y allí lo aclaró: “La canción original era obviamente una doble lectura que parecía una cosa como muy bonita, muy infantil, pero bueno los labios de fresa no necesariamente son los labios de la boca. Y entonces la canción estaba directamente llena de metáforas sexuales muy claras, como todo aquello del negro de un mejillón y todo esoSí, era eso que parecía ser”

Y mirad la performance en el metro de Málaga:

Relaxing cup of café con leche: “Morena mía” – Miguel Bosé

Aparentemente es una canción erótico-romántica, un canto al placer amatorio, una canción rítmica sin más… parece una oda a un amor con dotes especiales para hacer… café. Pero si sabemos que es un sinónimo de una felación, ya la cosa cambia:

Cuando tu boca me toca,
me pone y me provoca,
me muerde y me destroza,
toda siempre es poca
y muévete bien,
que nadie como tú
me sabe hacer café”.

 

Por muy cafetero que seas, parece una exageración soltar algo como:

«Morena mía,
si esto no es felicidad,
que baje Dios y lo vea
y aunque no se lo crea,
esto es gloria

Y jactarse de su potencia sexual:

«Morena mía, el cuarto viene después,
cinco tus continentes
seis las medias faenas

de mis medios calientes,
sigo contando ahorita
bien, bien, bien, bien, bien, bien». 

Incluida en Sereno (2001), el disco que lanzó tras esa exitosa gira conjunta con Ana Torroja, “Morena mía” es una de esas canciones que entran en la categoría de las “que nos sabemos todos”. Su letra, cargada de sensualidad y erotismo, habla de café, pecados y descripciones precisas que, ahora relata, tienen como destinataria a una mujer “conocida”.

En su último libro “Bosé. Historia secreta de mis canciones” Miguel Bosé habla y escribe de todo: del amor, del sexo, del peso de una paternidad castrante, del antibelicismo y hasta de la dieta ayurvédica, y revela qué motivó algunos de sus más famosos temas. Entre ellos se encuentra ‘Morena Mía’, posiblemente la canción con más carga erótica de todo mi repertorio. Diría incluso más. En varios momentos roza lo porno. Es porno”, detalla con malicia, sobre un tórrido encuentro con una “musa inspiradora con nombre y apellidos” cuya identidad no se aviene a desvelar. “Y muévete bien, que nadie como tú me sabe hacer café”. El tema, que muestra un sonido renovado y a un cantante asumiendo el papel de galán maduro, no habla de la universal bebida de granos tostados, sino de sexo puro  y duro. Al final, lo desvela, es un acrónimo: “C de coger, A de amar, F de follar y E de empalar”

En otro capítulo aborda experiencias personales, como en el bolero ‘Lento’. O en ‘Bambú’, que habla de un ardiente encuentro sexual con una mujer casada y desconocida en la habitación vecina a la del marido. O en “Salamandra”, que versa sobre la soprano alemana que bebía semen como bálsamo para la voz.

En el propio libro hace la advertencia: “Lo siento. No es mi intención (…) pero creo que llegó el momento de descifrar los secretos escondidos, esos que he venido guardando de cada una de estas 60 canciones”.

La idea, dice Bosé, es doble. Por un lado esconder y potenciar la sensualidad de la canción y por otro dar una especie de tributo al arte de hacer café, “un estimulante que a todos levanta y lo levanta todo”.

Aunque no se atreve a revelar la identidad de la morena, “por razones obvias, hoy está felizmente casada, tiene familia y una reputación impecable que no puede ser mancillada bajo ningún contexto”, lo que detalla con lujo de detalles es suficiente.

“Arranca con un decálogo que sustituye a un querer cantarle las cuarenta a la protagonista. Entre sus diez verdades, la primera es la luz que ilumina a la amada (‘Uno es el Sol que te alumbra‘), la segunda (…), las piernas de aquella mujer, la tercera incluye a un tercero en la relación (‘Somos tres en tu cama, tres’). “Aparecen los capitales, los siete, cada uno de ellos en orden. Uno de ellos soy yo, el pecador mismo que se prostituye y cobra (…) todo esto habla de las tremendas delicias físicas de aquellas aventuras”. El tema de los pecados y la transgresión es central, con referencias directas a los ‘siete pecados cometidos’ y la idea de ir ‘pa’l infierno’, en una relación marcada por el deseo y la rebeldía contra las normas convencionales.

No hay otro modo de hablar del sexo duro. Y con descaro. Mucho descaro”.

El estribillo se aleja de los pecados y apela a lo carnal:

“Y por mi parte
sobra el arte…
lo que me das,
dámelo, dámelo bien.
Un poco aquí y un poco ¿a quién?
Cuando tu boca, me toca
me pone y me provoca.
Me muerde y me destroza.
Toda siempre es poca”.

Enumera las artes de la boca como herramienta de placer”, escribe, “Boca o bocas, todas ellas atareadas en distintas partes del cuerpo, todas ellas proporcionando éxtasis”.

¿Pero y eso de “toda siempre es poca”? Según Bosé, es más que una simple e inocente frase. “Se refiere a la cantidad de centímetros demandados (por la morena), que nunca parecían ser suficientes”, detalla explícitamente.

Un ligón de playa: “El chiringuito” – Georgie Dann

Que nadie se crea que trata de un día de playa sin más. En realidad esconde una sexualidad tan desbordante como voraz y socarrona.

Los versos no dejan lugar a dudas:

«Las chicas en verano
no guisan ni cocinan,
se ponen como locas
si prueban mi sardina»

«Está el menú del día,
conejo a la francesa,
pechuga a la española
 y almejas a la inglesa»

«Si sube la marea
me va de maravilla,
la gente se amontona
y yo les doy morcilla»

No es un prodigio poético, pero más claro el agua… del Mediterráneo.

Como toda buena historia, todo empezó con un “Señores, vamos a comer al chiringuito que invito yo” de Georgie Dann, como recompensa por la buena actuación de la noche anterior en la feria de Málaga. “Fuimos a un chiringuito y estaba cerrado. Preguntamos por otro al que pudiésemos ir, cogimos el coche otra vez y cuando llegamos, también cerrado. Y digo ‘algo está pasando aquí”, recuerda para LOS40.com. Y lo que pasaba es que había entrado en vigor la Ley de costas de 1988, por la que los chiringuitos debían cumplir las normas de higiene y retirarse de la primera línea de playa.  «Resumiendo, estaban todos cerrados y de reformas«. Y se le aparecieron las musas: “Al ver que estaba todo cerrado, ¿qué se me pasó a mí por la cabeza? ‘Joder, un chiringuito, el chiringuito, un chiringuito’ y surgió la canción”.

Aunque su discográfica no lo veía como un posible éxito (“No sirve para mover el cuerpo ni generar royalties”, dijo el mandamás), él se empeñó en grabarla. Y en la entrevista en LOS40 cita como anécdota “Recuerdo estar actuando en Suiza y que me regalaran un reloj donde dentro ponía El Chiringuito. Yo le pregunté ‘¿usted sabe lo que es un chiringuito?’ y me contestó ‘no, pero la canción se llama así”.

Canciones con historias 13: Llega el rock: Popotitos y La plaga

Llega el rock & roll: “La Plaga” y “Popotitos” – Los Teen Tops

El rock and roll arrasó en todo el mundo, y cada país creó sus propios ídolos autóctonos: Adriano Celentano en Italia, Cliff Richard en Inglaterra o Johnny Hallyday en Francia. En España somos originales: el rock and roll llegó con dos grupos latinoamericanos: los cubanos Los Llopis y sobre todo los mejicanos Teen Tops, con su cantante y líder Enrique Guzmán, que versionaron los grandes éxitos USA, como La Plaga” y “Popotitos”, eludiendo la rígida censura franquista.

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Canciones con historias- 12: Títulos equívocos

  1. Barón Rojo: Con Botas Sucias

La canción empieza desconcertando con esa frase que dice: «Tienes once años y pareces una vieja, sigues prisionera de tus gustos ancestrales«.  ¿Una niña vieja de once años? Pero todo se entiende si cogemos la primera letra de cada palabra del título y vemos que es un acrónimo dedicado con rabia a la discográfica CBS (Con Botas Sucias), editora de Coz, el anterior grupo de los hermanos De Castro. Es una canción para mandarle una cariñosa caricia a sus antiguos jefes, que les hicieron abandonar el grupo por la apuesta de CBS por una música más comercial y cuyas presiones para transformar Coz en un grupo vendible habían enrarecido el ambiente en el seno de la banda.

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Canciones con historia 11 – Un par de los Beatles

Un título cambiado: “With a little help from my friends”

La canción, incluida en el LP “Sargent Peper Lonely Hearts Club Band, fue escrita por Lennon y McCartney para que la cantara Ringo, que al principio se negó a hacerlo porque decía que no se veía capaz de llegar a las notas más altas, pero accedió presionado por ambos que insistieron en que la cantara incluyendo la alta nota del final. Ringo accedió con una condición: la introducción se cambiaría de «What would you do if I sang out of tune? Would you throw ripe tomatoes at me?» (¿Qué haríais si cantara la nota incorrecta? ¿Me arrojaríais tomates maduros?) a «What would you do if I sang out of tune? Would you stand up and walk out on me?» (¿Qué haríais si cantara la nota incorrecta? ¿Os levantaríais y me abandonaríais?). Sus argumentos para este cambio eran que él no quería que sus fans le lanzaran tomates si cometía un error cuando la cantara en vivo.

La canción aparentemente es una conversación entre el cantante y un grupo de gente. Por ejemplo, en el fragmento «Would you believe in a love at first sight/Yes I’m certain that it happens all the time», los otros tres Beatles cantan la primera línea, y Starr contesta en la siguiente.

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Canciones con historias 10 – La balada más triste y hermosa: “Tears in Heaven”

Canciones con historias 10 – La balada más triste y hermosa: “Tears in Heaven” – Eric Clapton

Una de las más hermosas baladas jamás escritas nace de una tragedia: el hijo de Eric Clapton, Conor, de 4 años, se cayó por una ventana que no debía estar abierta desde el piso 53 de un rascacielos de Manhattan. Y poco después del entierro, entre las numerosas cartas de condolencia descubrió una manuscrita de su hijo que le había enviado unos días antes desde Milán, con una sola frase: “Te quiero. Un beso”.

En el documental El patrón del blues  dice Clapton: “En ese momento me di cuenta de que si podía pasar por aquello sin beber, podría hacer cualquier cosa. Fui consciente de que podía hacer de esa tragedia algo positivo y dediqué mi vida a honrar a mi hijo. Cogí una guitarra española y durante meses la toqué y toqué para intentar afrontar la situación. La música me salvó, se llevó el dolor… EscribíTears in heaven” para mí porque me sentía terriblemente mal«.

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Canciones con historias-9: «Noche de Paz» el villancico más famoso.

Stille nacht, heilige nacht” (“Noche de paz, noche santa”): así comienza en su letra original uno de los villancicos más conocidos del mundo. Se canta en todos los idiomas posibles en los cinco continentes. ¿Cuándo y cómo surgió? ¿Y quién es el compositor de tan célebre villancico?

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Canciones con historias – 8: My way. La mejor versión

Canciones con historias – 8: La mejor versión posible: “My Way

Paradojas: la canción más famosa de Frank Sinatra ni era suya, ni fue escrita para él, no le reportó ningún éxito de superventas y ni siquiera le gustaba.

Paul Anka, de vacaciones en Francia, oyó en Téle Dimanche cantar a Claude François su canción “Comme d’habitude” (‘Como de costumbre’) y se empeñó en comprar sus derechos en inglés.
Una vez obtenidos, no se limitó a traducir la letra, sino que creó una historia distinta: en vez de un retrato dramático del tedio de la vida conyugal, del paulatino alejamiento de una pareja que hace el amor «como de costumbre» – por cierto, los franceses siempre entendieron que se refería a la cantante France Gall, una de las (muchas) mujeres que compartieron cama con François- retrata a un hombre de avanzada edad, ya cercano a la muerte, que mira satisfecho el acontecer de su vida mientras relata algunos de los aspectos más relevantes de ésta a un amigo que lo escucha atentamente sentado a su lado, y la tituló “My way”.
Paul Anka y Frank Sinatra eran compañeros en los circuitos de conciertos por salas de fiestas y casinos, y tenía el compromiso de escribirle alguna canción. En una cena en 1969 Sinatra dijo que estaba cansado y que pensaba dejar su carrera. En ese momento Paul Anka le ofreció la canción como himno de despedida. En el mismo local improvisaron unas estrofas al piano y Paul Anka se dio cuenta de que había acertado plenamente, y que era mejor que su propia versión. Incluso modificó algunos versos para resaltar el perfil de ser un tipo duro, que decía frases como “Sí, hubo veces, / seguro que lo sabéis, / que mordí / más de lo que podía masticar, / pero durante ese tiempo, / cuando había dudas, / todo me lo comí / y lo escupí, / me encaré con todo / y no me hundí, / lo hice a mi manera” El propio Sinatra se dio cuenta de que la canción le beneficiaría pues potenciaba su imagen de gran vividor, capaz de ponerse el mundo por montera, aparte de darle una gravedad que había perdido con canciones banales en los dos últimos años.

“And now, the end is near, /And so I face the final curtain.
My friend, I’ll say it clear, /I’ll state my case,
Of which I’m certain.

I’ve lived a life that’s full,
I’ve travelled each /And every highway.
And more, much more than this, /I did it my way.”

 (“Y ahora, el final está cerca, /y entonces me enfrento al telón final.
Amigo mío, lo diré sin rodeos, /hablaré de mi caso,
del cual estoy seguro.

He vivido una vida plena, /he viajado por todos
y cada uno de los caminos.
Y más, mucho más que esto, /lo hice a mi manera”)

Se convirtió en la canción característica de Frank Sinatra pero realmente él no podía soportarla, incluso dijo que la odiaba. En sus últimos años, describió la canción como «un éxito pop de Paul Anka que se convirtió en una especie de himno nacional«. En una entrevista en el 2000 en el programa de la BBC Hardtalk, su hija Tina dijo: «Él siempre pensó que esa canción era egoísta y autoindulgente. No le gustó. Esa canción se le quedó pegada como un chicle en el zapato y no podía despegársela«. En Estados Unidos fue un éxito bastante modesto en las listas (solo llegó al nº 27). En el Reino Unido, sin embargo, fue un superventas, incluso reingresando a las listas seis veces entre 1970 y 1971. Tiene el récord de permanencia más larga en la lista y se convirtió en un éxito en los conciertos. También fue el último Top 40 de Sinatra en Estados Unidos hasta 1980, cuando regresó con «New York, New York».
Otra anécdota es que Hill Miller, su pianista habitual, no pudo grabarla porque se había cortado la mano con un vaso de cristal en una monumental juerga con Sinatra. El que solía dirigir la orquesta, Lou Levy, asumió el cargo de pianista de esta canción y Miller dirigió la orquesta (con una mano vendada) en la grabación.
Aunque intercambiaron cumplidos, Claude François nunca llegó a conocer a Sinatra. El cantante francés le precedió en morir: tras superar misteriosos intentos de asesinato, falleció tontamente en 1978, electrocutado mientras cambiaba una bombilla en el baño.
Desde luego, cuando Sinatra cantaba And now, the end is near / And so I face the final curtain” no se refería a las cortinas de terciopelo rojo de un crematorio. Sin embargo, en 2005 una encuesta realizada por Funeralcare colocó esta melodía como la más solicitada en los funerales en el Reino Unido.
El primer baile de Donald Trump como presidente de Estados Unidos fue con esta canción, en la noche de su toma de posesión de 2017, con su esposa Melania en el baile Liberty. Nunca se había visto a Trump bailar durante la campaña electoral, y con razón: es muy patoso en la pista de baile. Fue un desastre. Bailó poco, solo gesticulaba y saludaba, mientras Melania miraba al techo. A mitad del baile llamó a su vicepresidente, Mike Pence, para que lo acompañara con su esposa, Karen. Cuando le preguntaron a Nancy Sinatra qué pensaba de que Trump usara la canción respondió: «Bah, sólo recuerda la primera línea de la canción» (esa primera línea es «Y ahora, el final está cerca, así que me enfrento al telón final«).
La canción era una de las favoritas del ex presidente serbio Slobodan Milosevic, que la ponía a todo volumen en su celda durante su juicio por crímenes contra la humanidad.
El ex canciller alemán Gerhard Schröder la pidió para su despedida antes de la toma de posesión de Angela Merkel. Millones de televidentes vieron cómo se le llenaban los ojos de lágrimas cuando una banda militar lo despidió con esta canción.
Grandes artistas grabaron esta canción:  Aretha Franklin, Tom Jones, Dionne Warwick, Shirlie Bassey, Nina Simona, Elvis Presley, Julio Iglesias, Raphael, Celine Dion, Andy Williams…

Y otros marcaron gestas curiosas: un mes después de Sinatra, la cantante galesa Dorothy Squires lanzó una versión  que también fue un éxito en el Reino Unido y volvió a entrar en las listas de éxitos dos veces. Los Gipsy Kings grabaron una versión en español llamada «A mi manera«. Los Tres Tenores la cantaron en el famoso concierto en las Termas de Caracalla. Y hasta los reyes del Punk, los Sex Pistols, hicieron una versión descacharrante: ya se habían desintegrado, pero había que rellenar su LP y banda sonora de su película (que se titularía El gran timo del rock & roll). Así que cogieron a Sid Vicious, el menos dotado musicalmente del cuarteto, para que grabara My way. Fue un chiste: Vicious era grotesco al comenzar cantándola como un baladista pero luego aceleraba con los decibelios de un grupo de rock y se apoderaba del tema. La canción fue profética para Vicious: pocos meses después murió de sobredosis, como un suicidio de amor para «reunirse» con su novia, Nancy Spungen, a la que supuestamente había matado poco antes.
El mismo Paul Anka grabó su propia versión, así como cuatro duetos diferentes: con Gabriel Byrne para la película Mad Dog Time (1996), con Julio Iglesias en la interpretación española «a Mi Manera» (1998), con Jon Bon Jovi (2007) y con la cantante canadiense Garou (2013).
Según Warner Chappell, la editorial que controla los derechos, es la canción más radiada de la historia y la que más versiones tiene. No hay manera de comprobarlo, pero es cierto que muchos millones de seres humanos han interiorizado My way.
Como remate final, una de sus exitosas utilizaciones reafirma su universalidad: Viagra hizo su campaña publicitaria con diversos caballeros entonando la canción a todo pulmón.

Canciones con historias – 7: Un grito de afirmación: “I will survive”

Un grito de afirmación: “I will survive” – Gloria Gaynor

Esta canción, que marcó una época y trascendió en el tiempo, nació de forma sorprendente: Gloria Gaynor grabó su nuevo disco «Substitute», y tras ello le preguntaron qué canción quería como cara B  y dijo “una que llegue al corazón de la gente”.

Sacaron del baúl un tema compuesto hacía varios años  y le dieron ritmo de música disco, que triunfaba en esos años. El productor se la mandó al DJ de la mítica discoteca Estudio 54 de Nueva York en formato maxisingle (larga duración) y le dijo “Pon la cara B…”. El exigente público neoyorkino flipó con la canción, que se disparó al número 1. No sólo su ritmo bailable la catapultó sino su letra, un canto a la superación y a la capacidad femenina de sobreponerse a todas las adversidades.

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Canciones con historias – 6: El bulo de las doce cuerdas

El mito de la guitarra de 12 cuerdas: “Needles and pins” – The Searchers

Por cierto, el tal Sonny Bono que aparecía como técnico de grabación del tema de las Ronettes y que sería pareja (vital y musical) de Cher, es el autor de la canción “Needles and Pins” (‘Agujas y alfileres’), basándose en una música original de los trabajadores pobres negros de EEUU de los años 20, con raíces del jazz, blues y country. Cuenta que la compuso mientras que su colega (y autor de la letra) Nitzsche tocaba una progresión de acordes a la guitarra. La primera versión la grabó en 1963 la novia de éste, Jackie de Shannon, con muy poco éxito (apenas llegó al nº 87)

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