Clamoroso éxito

Por Fernando Sánchez Resa.

Queremos relatarles a ustedes la entretenida diversión que hemos tenido en nuestro amplio y acogedor patio del Hospital de Santiago de Úbeda, en esta noche sabatina. Hasta el tiempo atmosférico ha regalado una especial templanza (que ni ayer mismo teníamos), para regocijo y deleite del multitudinario público que ha asistido al esperado Reencuentro con la Zarzuela, que ha sido patrocinado (tan amablemente) por nuestro excelentisimo ayuntamiento.

Mira que habremos presenciado (muda, pero atenta y apasionadamente) conciertos y celebraciones, tanto en el patio como en el auditorio; pero no sé por qué, esta vez, nos ha llegado más al corazón. ¡Por algo será! Ustedes juzgarán…

La tarde se presentaba encapotada y con variados frentes competitivos, en lo referente a lo lúdico‑cultural, en nuestra singular ciudad; pero nosotras no cambiaríamos (por nada del mundo) el buen rato que hemos pasado…

La gente comenzó pronto (antes de una hora) a buscar acomodo, pues todo el mundo quería escoger el mejor sitio para disfrutar de lo anunciado en el programa de mano: 27 cuadros (14 en la primera parte y 13 en la segunda) entre monólogos, dúos, diálogos, canciones y danzas; todo entreverado, como si fuese una zarzuela inventada. Ya se presagiaba que íbamos a estar entretenidas durante las casi tres horas (incluidos los quince minutos de descanso) que duraría la función; y en la que no nos íbamos a aburrir ni un momento. También (en el programa) venía una detallada y extensa relación de los participantes (Coro “Amigos de san Marcos”; Coro de “Agua, azucarillos y aguardiente”; Escuela de danza “Lourdes”; Tuna de la Zarzuela; y Asociación musical “Silverio Campos”); figurantes; músicos compositores y arreglistas; decorados, atrezo, grafismo y maquetación; logística; sonido e iluminación; destacando principalmente la dirección musical, a cargo de Sebastián Quirós Torres; y la productora, realizadora, guionista y directora artística, alma máter del evento: Isabelina Cejudo Martínez.

Eran poco más de las nueve de la noche cuando comenzamos a oír las primeras palabras en off, rogando que apagasen los móviles (o los pusiesen en silencio) y dando las gracias al ayuntamiento, a los funcionarios intervinientes y a todo el grupo que había colaborado en el magno espectáculo que se iba a celebrar seguidamente…

Tanto los cuadros teatrales (con Mikaela Hortelano a la cabeza), como los musicales o de danza, constituyeron estampas coloristas continuadas de nuestro más tierno y querido género chico musical, un tanto olvidado ya por las nuevas generaciones; pero que hoy ha experimentado un auténtico revulsivo, digno de emular en futuras ocasiones. Sus bellos frescos teatrales entusiasmaron al entregado público que abarrotaba el patio, con ansias desbordadas de presenciar a sus paisanos (ubetenses y/o sabioteños), para comprobar lo maravillosamente que se desenvolvían en el escenario, cual si fuesen profesionales del mundo de la zarzuela… Y en verdad que brillaron todos los intérpretes y artistas; aunque destacaran, a nuestro humilde entender, solistas como Isabelina Cejudo, Antonio Fuentes, Daniel Garrido, Antonio Ramírez, Pilar Sánchez, Raquel Gordillo, Guadalupe Díaz y un largo etcétera.

Imprevistos cohetes sorprendieron al variopinto público (que no a nosotras, que presenciamos todo el trasunto desde la altura), al finalizar la jota de “Gigantes y cabezudos” (último cuadro escénico de Reencuentros con la Zarzuela), que fueron lanzados desde el patio norte del Hospital de Santiago por los aficionados coheteros…

Una vez acabada la función, tomó el micro Juan Luis Millán, como representante de Cáritas interparroquial de Úbeda, y, con enternecidas palabras, se dirigió a Isabelina Cejudo (y a todo el público) para agradecerles la dadivosa donación de lo obtenido en taquilla (que, a ocho euros por persona, resultaría un buen montante), pues, con ese dinero, 400 familias ubetenses (unas 1 500 personas) van a recibir una inyección económica para sus maltrechas economías familiares… Pidió, a ambas vírgenes (que son la misma: la de Guadalupe, patrona de Úbeda; y la de la Estrella, de Sabiote), que proporcionen (a todos) salud y éxito en sus futuras actuaciones solidarias. Su doble petición de aplausos fue refrendada vivamente por el público, a pesar de haber estado aplaudiendo acaloradamente cada cuadro o actuación, dando las gracias, una vez más, a todos los intérpretes que (gratuita y desinteresadamente) habían actuado ante sus paisanos o comprovincianos…

Le contestó Isabelina Cejudo (vestida de Katiusca), rodeada de todo su cuadro escénico, entregándole un sobre vacío, como acto simbólico, porque todavía no habían hecho el arqueo de cuentas de las entradas, diciendo: «Aquí irán metidas todas las ganancias de esta función (íntegramente, sin descontar nada…), que ha sido populosa…» (y que nosotras complementamos, en términos taurinos: «Hasta la bandera…»). Añadiendo Isabelina: «Todo será para Cáritas de Úbeda». Ella prosiguió diciendo que podría organizar otro espectáculo similar (o el mismo), si se vuelve otra vez “loca”; pues, el numeroso grupo que le acompaña ha estado ensayando todo un año…; contando, además, conque el ayuntamiento ubetense estuviese dispuesto a repetir su patrocinio…

Hoy, hemos visto un vivo ejemplo que nos ha mostrado cómo la unión hace la fuerza, pues, teniendo un objetivo común, se consigue todo lo que se quiera; y si (además) es con fines solidarios y benéficos, miel sobre hojuelas; hay que ver lo bien que se siente cualquiera cuando eso ocurre. Es más reconfortante dar que recibir; al menos, así lo oíamos decir y enseñar (continuamente) a nuestras queridas monjitas, Hijas de la Caridad, que estuvieron entre nosotras tantos años, como Escuelas de la Milagrosa (que funcionaron con carácter benéfico desde primeros de siglo hasta 1936), hasta que se mudaron (definitivamente) frente al antiguo Colegio Salesiano.

¡Ah!, como charlamos tanto, se nos había olvidado decirles que nosotras somos las Cuatro Torres del Centro cultural del Hospital de Santiago, narradoras privilegiadas de este evento festivo. ¡Qué suerte hemos tenido! Siempre recordaremos que Úbeda y Sabiote se hermanaron, en esta memorable noche, y que nosotras fuimos privilegiados testigos de su clamoroso éxito…

Úbeda, 20 de septiembre de 2014.

 

fsresa@gmail.com

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