Normas administrativas y técnicas para los proyectos de granjas de pintadas, 09

Para la ubicación de la granja, con sus parques anexos, deben elegirse, preferentemente, terrenos llanos, aunque con ligera pendiente, que permitan la evacuación de las aguas pluviales. Debe tratarse de impedir la formación de charcas donde las aves puedan beber. Estas aguas estarán contaminadas por las propias deyecciones de las gallinas, algas y numerosos microorganismos.
En general, son preferibles los terrenos con pendientes no superiores al 5%, ya que, además, facilitan el manejo al personal de la granja.

Las edificaciones (locales de cría inicial, gallineros, almacén de piensos, equipos, etc.) deben situarse en las zonas más altas, por ser las más aireadas, soleadas y secas. A uno o ambos lados de la misma, se construirán los parques.
Los parques deben disponer de vegetación, conservando la autóctona o sembrando algunos cereales o praderas (fig. 106).
Los vallados deben construirse con mallas metálicas resistentes, sujetadas por postes y enterradas, bajo el suelo, unos 30 cm.
 
Fig. 106. Es muy recomendable que los parques de paseo tengan hierba, resembrando las especies más convenientes durante el periodo en que los parques permanecen vacíos.
Alojamientos
Uno de los principales “Talones de Aquiles” que actualmente en España siguen teniendo no pocas explotaciones pecuarias es, precisamente, la inadecuación de sus alojamientos e instalaciones, por falta de un análisis o de un estudio profesional serio, de las necesidades reales de la explotación en lo que a estos conceptos se refiere, teniendo en cuenta la especie que se pretende explotar; y, dentro de ella, el tipo de animal que se va a utilizar, el sistema de explotación que se pretende desarrollar y el conjunto de técnicas de producción que se desea aplicar.
Los alojamientos y las instalaciones ganaderas se han convertido en un elemento necesario muy importante (aunque, desde luego, no suficiente) en los modernos modelos de producción pecuaria.
Su importancia aumenta generalmente en proporción directa con el nivel de intensificación técnico‑económico que caracteriza al modelo productivo (es muy distinto, en este sentido, el nivel de exigencia de un pollo broiller al de una gallina castellana).
El profesor Buxadé establece los siguientes aspectos a la hora de diseñar la explotación:
▪ Base animal que explotar.
Evidentemente, las características anatómico‑fisiológicas de los animales que va a haber en la explotación serán determinantes a la hora de establecer las exigencias, en cuanto a superficie útil real por unidad de producción, condiciones ambientales, etc.
▪ Sistema de explotación.
Condicionará desde el inicio nuestras instalaciones, no teniendo nada que ver el diseño de instalaciones para una moderna explotación de gallinas camperas con el de una explotación de gallinas en baterías con jaulas invertidas.
En general, los alojamientos deben caracterizarse por:
▪ Su funcionalidad. Un buen diseño de los alojamientos y de las instalaciones permite una mayor racionalización, una mayor ergonomía de los trabajos que realizar, especialmente aquellos que se realicen con mayor frecuencia, y que suelen ser también, lógicamente a causa de su reiteración, los que dan lugar a errores, a ineficiencias e/o ineficacias.
▪ Ubicación y orientación. Hay que tener en cuenta los vientos dominantes, el impacto paisajístico, las condiciones del terreno, etc.
▪ Adecuada concepción global. Se debe buscar la versatilidad de las instalaciones en su diseño, su capacidad para adaptarse a los cambios, posibilidad de ampliaciones o modernizaciones.
▪ Correcta elección de los materiales. Todos los materiales son importantes; no obstante, algunos de ellos, como los de cubiertas, aislamientos o pavimentos deben ser particularmente estudiados en avicultura. Al elegir los materiales (al margen de la cuestión económica y de sencillez), hay que buscar la concordancia y la armonía entre ellos, teniendo en cuenta, y cada día más, el aspecto externo del edificio, que no ha ser lujoso, pero si correcto.
▪ Mecanización rentable. Toda explotación ganadera (al igual que le sucede a la agrícola) puede, a priori, admitir una inversión en mecanización capaz de arruinar a cualquier ganadero y/o ser absolutamente inamortizable (fig. 107).
 
Fig. 107. Las granjas deben estar mecanizadas tanto como sea posible, pero ello debe ser fruto de proyectos ajustados a unos bien planificados objetivos de producción.
▪ Gestión de los residuos. Hay que buscar el poder aprovechar las características topográficas del terreno, en donde se va a ubicar la granja, para diseñar la evacuación, el traslado, el manejo y el tratamiento de las deyecciones. Especial atención a los estercoleros y a las fosas o balsas.
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