Funcionario/a

“(De funcionar).
1. m. y f. Persona que desempeña un empleo público” 2003 DRAE.
Así de sencilla es la definición del término que encontramos en el DRAE. Pero no se nos ocurre consultar (normalmente) la definición de funcionar: “1. intr. Dicho de una persona, de una máquina, etc.: Ejecutar las funciones que le son propias” 2003 DRAE. O sea, que el funcionario (género masculino extensivo) debe proceder como una pieza perfectamente engarzada en la organización pública que, igual que una máquina, no debe fallar en su actividad; porque si falla, el conjunto funciona mal o se para.

Dicho de otro modo. El funcionario es una pieza mínima dentro del conjunto oficial; pero su importancia es básica para el correcto funcionamiento del mismo. Si su rendimiento es escaso, el conjunto falla: el Estado.
Éste, en agradecimiento a la enorme –aunque discreta‑ importancia del funcionario, lo compensa con un mantenimiento estable: su trabajo está asegurado para siempre. Si a ello añadimos la ajustada gratificación económica con que se compensa su labor, encontramos las dos claves mágicas del funcionario: sueldo discreto para siempre. ¿Qué ocurre? Que los que entran en el mundo estatal no valoran su mérito puntual para el correcto funcionamiento de dicha maquinaria. Se consideran personas sin mucha trascendencia, por lo que aceptan que su esfuerzo y buen funcionamiento no tiene mucha importancia.
Algunos de ellos, ya que su espalda económica la tienen cubierta mínimamente, apenas le dedican esfuerzo al Estado para, así, poder dedicar intensamente el resto de sus horas libres a buscar otros ingresos en el mundo competitivo de la oferta y la demanda.
Y ha aparecido un nuevo concepto: la competencia: “2. f. Oposición o rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa” 2003 DRAE. Mientras que entre los funcionarios no la hay, porque al no poder echarlos hay que aceptar sus rendimientos, en el resto de trabajadores sí la hay, porque los dueños y los clientes no están obligados a pagar o comprar los bajos rendimientos.
Pues hoy el Estado propone acabar con una de las claves del funcionariado: terminar con su mala fama, que ya anunciaba in illo témpore Mariano José de Larra en su artículo “Vuelva usted mañana”. Digo que el Estado ha decidido acabar con la ventaja del puesto de trabajo definitivo que tiene el funcionario. Si no rinde conveniente y adecuadamente, será dado de baja y trasladado a otro entorno laboral, amén de las consiguientes rebajas en sus gratificaciones.
Me parece bien, si la mira del gobernante es la mejora del servicio público. Pero hay varios aspectos que comentar. Con esta decisión, el Estado entra en la competencia obrera, por lo que los sueldos deberán estar en consonancia con los demás entornos productivos; en caso contrario, puede que sean los propios funcionarios los que decidan protestar por el bajo rendimiento económico de su puesto estatal.
Y la más sutil… Yo te contrato, te mantengo y te doy un buen sueldo, si eres adicto a mi ideología política. En caso contrario, te echo de mi entorno, con lo que me ahorro molestias y posibles tejemanejes en mi contra. O sea, el funcionario va a durar en su puesto de trabajo lo que dure el grupo político gobernante del ayuntamiento, de la autonomía, de la nacionalidad o de la nación. Para eso se nombrarán a los diferentes comisarios, que controlarán aspectos y técnicas de su propio interés. Esto es, vamos a perder el adjetivo “estatal”, porque caminamos en busca del adjetivo “partidista”.
Llevado esto a la enseñanza, que es el nivel que nos afecta directamente, significará que los profesores deberán acomodar su ideología educativa al grupo gobernante, si quieren seguir trabajando en su mismo puesto oficial. Igual que ocurre ahora en los centros privados de enseñanza: se suele atender a los objetivos de la enseñanza estatal, a la par que el director o el promotor del centro controla el buen funcionamiento de sus empleados. La enseñanza pública ha aprendido de ellos y ha decidido cambiar los adjetivos indicados. De enseñanza estatal a enseñanza privada (o partidista).
¿O no?
Nota: Para evitar erróneas interpretaciones políticas, os advierto de que este proyecto fue presentado hace tiempo por el PP.
Copyright © por AA-MAGISTERIO-Safa-Úbeda Derechos Reservados.
Publicado en: 2006-03-31 (34 Lecturas)

Deja una respuesta