Hasta san Antón, Pascuas son…

Un año más, llega sigilosamente la mágica noche en la que el fuego obnubila miradas y corazones, remueve sentimientos y remembranzas y sirve de excusa perfecta para que amigos y familiares departan serenamente momentos de entrañable compañía en la que el calor humano supla la gelidez exterior.

Como Úbeda, titánicamente, se resiste a abandonar la vieja tradición, seis hogueras contribuyen (este año) a que la víspera de san Antón sea inundada de una fe profana, poniéndole freno al batiburrillo de antiguos y nuevos medios de comunicación de masas que pretenden conseguir proximidad e inmediatez con el amigo y familiar lejano, en detrimento de los que se encuentran más cercanos o próximos.

 

Hoy, la cena tiene un sabor especial y se produce sin alharacas ni excesiva cortesía, mas sí en compañía preferida, bien en las churrerías que hoy tienen horario nocturno o en los diversos chiringuitos y puestos de comida y bebida habilitados en cada una de las hogueras anunciadas, que congregarán a la gente que sigue sintiendo la misma atracción por uno de los cuatro elementos primigenios que constituían la materia, según los antiguos griegos. ¡Qué poder de admiración, ensimismamiento e introversión tiene el fuego! Es un catalizador de nuestra genética anímica y ancestral, que tan profundamente llevamos impresa…

 

Música variada, rítmica y bullanguera especialmente, juntamente con bebidas y tapas características (mención especial merece el chorizo a la brasa…) y la serena mirada de la amorosa luna servirán de ungüento hermanador a la diferente clientela que cada barrio haya sabido congregar; confirmando que sigue siendo la hoguera de la plaza Primero de Mayo la anfitriona de todas las hogueras ubetenses, por postín y tradición, a la que el entorno histórico y monumental siempre dota de un ADN insólito e irrepetible en esta fiesta popular que se niega a morir, transformándose en un encuentro vecinal en el que conviven varias generaciones, cada una con su especial enfoque vital, mientras los mayores aún recordamos aquellas lejanas hogueras de nuestra niñez que servían para foguearnos en el arte de la relación social y del encuentro con el entorno humano más cercano.

 

Por eso, persiste el dicho popular Hasta san Antón, Pascuas son, ya que consigue alargar esta época especial del año, imprimiéndole mayor felicidad, belleza y paz…

Úbeda, 17-1-2016.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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