La Vía del Sureste – 30

Por Manuel Almagro Chinchilla.

Día 25 de julio, Cuacos de Yuste – Piornal, 24,1 km.

Como quedó dicho en el artículo anterior, todo el día 24 lo pasamos en Cuacos de Yuste, con pernoctación incluida. Tuvimos el privilegio de visitar ese día el monasterio regido por monjes de la orden de San Jerónimo, donde descansan los restos de Carlos I de España y V de Alemania. El hermano portero fue el encargado de mostrarnos el legado histórico que supone el monumento.

Fatídica fue la etapa del día. Salimos a las 4:15 de la madrugada, por la carretera CC‑17.4, pasamos próximos a Garganta la Olla, un pueblo metido en una vaguada que ofrece unas bonitas vistas en medio de un paisaje verde, en el que destaca su iglesia. Pasado este, se presentaba una empinada subida para ascender los 600 metros de desnivel que hay entre Garganta y Piornal, para una separación, en línea recta entre pueblos, de 15 kilómetros. La carretera era toda un continuo zigzag. Antes de empezar, alguien del grupo pidió consejo a un experto que andaba por allí, con la intención de que informara sobre algún atajo que nos evitara la añadidura de kilómetros que suponía el zigzagueo. Así ocurrió; se atendió el consejo, abandonamos el camino marcado en el itinerario y nos adentramos, monte a través, en un inmenso bosque de robles, siguiendo las peregrinas ocurrencias de expertos de pacotilla.

 

Ni que decir tiene que nos perdimos, dando tropezones por un terreno irregular, lleno de maleza; nos llenamos de arañazos, perdimos algunos objetos y sudamos lo inimaginable. Algunos íbamos hechos unos auténticos eccehomos. Salimos de la pesadilla gracias a un pastor, al que acudimos al oír las campanillas de las ovejas, y pudimos enderezar el entuerto.

No estábamos repuestos del todo, del desdichado ajetreo, cuando coronamos la pequeña meseta donde se encuentra Piornal, la altitud máxima de toda Extremadura y de la Vía del Sureste. El objetivo inmediato era localizar un camping del ayuntamiento, según las indicaciones que nos facilitó en su día el párroco, don Andrés Martín Cruz. En su información, también acompañaba los números de teléfono de la alcaldía, para cualquier incidente. No había forma de dar con el susodicho camping, ni nos molestamos en telefonear al ayuntamiento: era fiesta ‑Santiago Apóstol‑; todo cerrado.

 

Pensamos que era el día más grande para un peregrino que pretende ir a Santiago de Compostela. Era nuestro día y acusábamos la incertidumbre de no tener un techo para dormir; tampoco nos importaba mucho, dada la favorable climatología de la época para este menester. Decidimos ir a la iglesia. «Dios proveerá» ‑dijimos‑. Tampoco; estaba cerrada. Nos indicaron la casa parroquial que se encontraba en las proximidades. Allí, una mujer nos dice que don Andrés no está; que vendrá a las seis de la tarde, a rezar el rosario en la iglesia.

Eran muchas las puertas que se cerraban. Nos instalamos definitivamente en los portalillos de la iglesia, donde daba una de las puertas del templo. Forzosamente, tendríamos que ver al cura cuando viniera a rezar el rosario; y, en el peor de los casos, allí pasaríamos la noche. Al poco, oímos los rezos de los fieles; nadie había entrado por la puerta que controlábamos; para sorpresa nuestra, habían accedido por otra. Cuando quisimos ver a don Andrés, el rosario había finalizado y cerrado la puerta. Finalmente, una mujer nos informó que el cura acababa de irse. No llegamos a conocerlo.

 

Fuimos preparando nuestros camastros y, después de cenar, al oscurecer de la noche, nos pusimos a dormir. Entiendo que puede ser un hecho poco habitual dormir en la puerta de una iglesia; así lo debieron interpretar algunos mozalbetes que, sin duda, debieron quedarse con la imagen. Lo que no se acaba de comprender es que después se agrupen, en banda, para ir a apedrearnos, vociferando como energúmenos. Gracias a nuestra resignación y a no responder a la provocación, desistieron de seguir tirando piedras y latas vacías.

 

Hubiera sido de desear haber recibido alguna comunicación, al respecto, de la concejalía de Educación y Cultura del ayuntamiento de Piornal, si es que la tienen.

almagromanuel@gmail.com

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