Una inteligencia salvaje

Esto era una vez…

Un niño rubio, muy guapo, cuya larga coleta siempre ondeaba al viento; todo era puro nervio incontrolado… Tenía un corazón, unos sentimientos y una bondad que, una vez que lo conocías a fondo, estabas obligado a quererlo sin remisión…

Cuánto le costó adaptarse a las normas de la clase y de su amado colegio… Nunca estaba bien sentado en su sitio, ni tenía sus materiales escolares a punto (todo se le perdía…) y, la mayoría de las veces, andaba distraído con cualquier cosa (estampas, bolígrafos, estuches…); todo, menos atender al profesor… Y en el recreo, el enfrentamiento o pelea, estaban casi asegurados…

Era un niño difícil que hasta los alterados nervios de su madre bien conocían… Pero, como todo da sus frutos (no hay más que plantar respeto, amor y buenos ejemplos para que en el ser humano fructifique), su comportamiento cambió paulatinamente, pues su salvaje inteligencia y prolífica imaginación, juntamente con la sabia guía de sus profesores y familiares, obraron el esperado milagro…

Le encantaba dibujar y contar historias rocambolescas y melodramáticas, que no eran más que el genuino producto de su aguda inteligencia y de su desbordante imaginación, que fueron conformándose en una personalidad especial…

Sus dotes artísticas y literarias le llevaron, ya de mayor, por los derroteros de la edición y el diseño, donde triunfó plenamente…

fsresa@gmail.com

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