Sólo aprovecha a los etarras y a sus adláteres

Mariano, en tu extensa contestación a mis reflexiones sobre tu artículo “Fiestas entrañables”, hay aspectos que, sin ánimos de polémica, es posible que no haya entendido bien.

He querido entender que, por defender que no se deben hacer concesiones políticas a la violencia asesina etarra a cambio de una pretendida paz (porque con ello se está legitimando la violencia como medio para conseguir objetivos políticos), se es de “extrema derecha”. Quizás es que no lo haya entendido bien. Pero no deja de ser curioso que, por defender esos mismos principios, en tiempos del franquismo, me tildaban de “extrema izquierda”. Y, ahora, en democracia, se me tilde de “extrema derecha”. Al menos eso es lo que interpreto del último párrafo de tu último escrito. Te cito textualmente: «Por eso digo que hay quienes, desde el extremo derecho (el subrayado es mío), quieren que el tema siga (¿te refieres a los crímenes de ETA?)… y así seguir con sus cantinelas…».

Mariano, otra cosa que me ha llamado la atención es que, en tu extensa contestación a mis planteamientos, obvias absolutamente lo que expongo en el tercer párrafo, referente a las concesiones políticas a cambio del cese de los crímenes. Punto central de mis reflexiones. Era de esperar tu postura al respecto. Si estás o no de acuerdo sobre lo que allí expongo y por qué. Y en donde también afirmo, me cito textualmente: «Y, desde mi punto de vista, cualquier gobierno, sea de izquierdas o de derechas, que negocie con asesinos concediéndoles lo que piden a cambio de dejar de matar, se salta el estado de derecho y se convierte, por ello, en inmoral».

Creo que de esto no se puede deducir que se esté apoyando a “la derecha”. Ahora, que si estos planteamientos con los que me identifico y defiendo son planteamientos de “derechas”, pues benditos sean. Prefiero que se me identifique con principios honestos y congruentes, tíldense como quieran tildarse, que con planteamientos relativistas que son válidos o no según quien ostente el poder. Entiendo que sólo en el caso en que se conculquen la libertad de los ciudadanos y sus derechos fundamentales de un estado sobre otro (y, obviamente, este no es el caso que nos ocupa), y éstos no se puedan defender por medios pacíficos, se podría legitimar la violencia en pro de conseguir la libertad y defensa de los derechos de la ciudadanía.

Efectivamente, Mariano, en uno de tus últimos artículos te escribí personalmente (por correo electrónico y no a través de nuestra página web), identificándome con tus planteamientos (a la vez que te hacía puntualizaciones personales a los mismos), porque mis planteamientos estaban basados en datos históricos de mi familia, concretamente de mis padres. Y me pareció que no era prudente, ni honesto, airear y esgrimir públicamente lo que mis padres, en su momento, no quisieron hacer. Pero que para mí fueron lecciones de honestidad y coherencia de vida. Y, te aseguro, que me hubiera gustado que todo el mundo los conociera. Porque son todo un ejemplo de vida.

Un cordial saludo.

nayam@correo.cop.es

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