Normas administrativas y técnicas para los proyectos de granjas de pintadas, 13

Aislamiento térmico
 
Los edificios ganaderos tienen, como función principal, la protección de los animales alojados en ellos frente a las inclemencias meteorológicas del exterior. Para ello, tendrán que estar constituidos por unos materiales con características higrotérmicas tales, que permitan mantener en su interior unas condiciones ambientales confortables. Una nave bien aislada contribuirá principalmente a reducir las pérdidas de calor en tiempo frío, reducir las ganancias de calor en época calurosa, y optimizar el rendimiento de las instalaciones de climatización: calefacción, refrigeración y ventilación, permitiendo su funcionamiento a un régimen moderado, de tal forma que se reducirá el gasto energético generado y se alargará la vida útil de los equipos.

Por el contrario, los edificios ganaderos mal aislados y con sistemas de climatización deficiente, favorecen la presencia de altas concentraciones de diferentes gases producidos por el ganado y sus deyecciones, proporcionando un ambiente agresivo para los elementos estructurales del edificio y un medio de vida nocivo para el ganadero y el ganado.
El vapor de agua es uno de los gases más frecuentes en las explotaciones ganaderas, que puede ser detectado visualmente ante la aparición de fenómenos de condensación en paredes y techos. Las condensaciones se producen sobre las superficies más frías, constituyendo, por lo tanto, un marcador de los puentes térmicos y de los elementos peor aislados.
La aparición de condensaciones contribuye a la degradación de los materiales que forman parte de la nave, principalmente hormigón y metales, que ‑a largo plazo‑ pueden provocar la ruina de la construcción. Este fenómeno puede ser atenuado, incluso evitado, dotando a estas construcciones de un buen aislamiento.
La capacidad aislante de un material viene caracterizada por su conductividad térmica (λ),definiéndose esta como: «La cantidad de calor que atraviesa en 1 hora una lámina de material de 1 m2 de superficie y 1 m de espesor, cuando entre sus caras se establece una diferencia de temperatura de 1°C».
Es decir, cuanto menor λ, mayor capacidad aislante del material, considerándose aislantes térmicos aquellos materiales cuyo λ es igual o inferior a 0,15 Kcal/h m °C.
Los aislantes térmicos (tabla n.° 10) son materiales de diferente naturaleza y composición, que generalmente contienen una cantidad importante de gas encerrado en el interior de sus células o están formados por un entramado de fibras.
Según su naturaleza, estos pueden ser vegetales (corcho, aglomerado de madera, paja comprimida, etc.), minerales (lana de vidrio, lana de roca, arcillas expandidas, perlitas, etc.) y de de síntesis (poliuretanos y poliestirenos en placa y espuma, etc.).
Para poder evaluar el aislamiento proporcionado por una pared, hay que calcular el coeficiente de transmisión térmica “K” definido como: «La cantidad de calor que atraviesa en 1 hora un cerramiento de 1 m2 de superficie y 1 m de espesor, cuando entre sus caras se establece una diferencia de temperatura de 1°C».
 
Tabla n.° 10. Características de algunos materiales empleados como aislantes térmicos.
Ventilación
La ventilación es uno de los factores críticos en las explotaciones ganaderas. Entre sus funciones, se encuentran: la renovación permanente del aire, aportando oxígeno; la evacuación de los gases nocivos, de los malos olores y del polvo; el control de la temperatura y de la humedad ambiental; y la dilución de patógenos.
El principio de la ventilación es simple: el aire fresco del exterior entra en el alojamiento, se mezcla con el existente en el interior, toma calor, humedad y elementos en suspensión y sale del local gracias a las diversas fuerzas que provocan que el aíre se mueva (fig. 111).
Precisamente, son los elementos que producen estas fuerzas los que sirven para diferenciar los dos sistemas principales de ventilación: la ventilación dinámica o forzada y la ventilación estática o natural.
 
Fig. 111. Esquema de funcionamiento de ventilación en una nave.
Ventilación natural
En este sistema, el movimiento del aire se produce gracias a los gradientes de presión derivados de fenómenos naturales, como son las diferencias de temperatura o la acción del viento entre una y otra zona del alojamiento, y entre el exterior y el interior del mismo, y que dependen de las condiciones atmosféricas, el diseño y orientación del edificio, existencia de obstáculos en las proximidades del mismo, etc.
Se puede deducir que la ventilación natural tiene numerosos condicionantes y limitaciones y sus resultados dependerán, entre otros factores, de la colocación y diseño de las aberturas del edificio por donde entra y sale el aire; de la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior; de la pendiente de la cubierta; de la orientación del edificio con respecto a los vientos dominantes y la velocidad de estos; de la altura del edificio; de la velocidad del aire en el interior del local; y de la exposición a estas corrientes de aire.
La ventilación natural o estática está basada en la formación de corrientes naturales de aire, que se generan gracias a dos principios elementales: la diferencia de densidad y la diferencia de presión.
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