19. Noches trágicas

Y llegó el 10 de agosto en que, gracias a que me encontraba mejor, pude levantarme ‑aunque tambaleante y sin apenas poder mantenerme en pie…‑. Como acudía mucha gente al hospital (de visita o a curarse), en cuanto nos veían no hacían más que proferirnos insultos o amenazas; por lo que tomamos la determinación de dormir de día y levantarnos de noche, siempre acompañados del guardia miliciano, más suavizado por entonces.

Continuar leyendo «19. Noches trágicas»