Por Mariano Valcárcel González.
Estamos instalados en la histeria.
Vivimos tiempos histéricos. Ya no se pondera nada, no se buscan los pros y los contras, no se compara nada ni se razona nada. Todo es grito, interpelación, monólogo disfrazado de diálogo o simplemente diálogo imposible, disfrazado de vocación democrática.