Lenta agonía

Hubo una vez (allá por los siglos XVI y siguientes), cuando la religiosidad marcaba irremisiblemente la vida de nuestra ciudad, el lindo Convento de Nuestra Señora de la Coronada, donde bastantes monjitas escribieron su recatada vida pretendiendo alcanzar el mismísimo cielo. Luego, llegaron turbios y desestabilizadores tiempos en los que su edificio se derruyó, explanando su solar, para infundirle una nueva vida urbana a un rincón entrañable de nuestra ciudad: el famoso Paseo de la Coronada (o de José Gallego Díaz), en donde tantos niños, jóvenes y adultos tuvieron su etapa dorada (¡bien que me lo contaban mi suegra y mi padre!).

Hasta que vino a instalarse este feo edificio de techo de uralita (que en nada se parecía, y menos estéticamente, al mencionado convento), aunque esté catalogado como Edificio del Movimiento Moderno por la Junta de Andalucía, y en el que, actualmente, está ubicado nuestro Plaza de Abastos. Como voy comprobando, día a día, su paulatina laxitud y parálisis, por culpa de todos, quisiera hacer una especial llamada de atención para la posible recuperación de nuestra Plaza de Abastos, con el fin de que no tengamos nunca que decir aquella famosa frase: «Entre todos la mataron y ella sola se murió…».

 

¡Qué diferencia noto ahora, cuando entro en él! Me acuerdo de sus años dorados, cuando yo era niño, joven y adulto, y se vendía con tanta alegría y alboroto todo tipo de productos, habiendo un montón de puestos alrededor del edificio. Luego, se incorporaron a su interior; se cambiaron los puestos del pescado abajo, con su umbría soberana; se llevó a cabo el cerramiento lento y tardío de sus cuatro puertas, para defenderse del frío avasallador de los auténticos inviernos ubetenses… Por eso, creo que actualmente necesita alguien que lo active y lo haga un centro comercial moderno donde primen los productos de alimentación y frescos, especialmente pescados, carnes, verduras, frutas, etc. Sé que se ha intentado en repetidas ocasiones, pero hasta la fecha no ha surtido el efecto deseado. Yo creo, sinceramente, que nuestro mercado municipal necesita un milagroso dinamizador que le sirva de revulsivo y le diga las mismas palabras (mediante hechos) que Jesús pronunció a su fallecido amigo Lázaro: «Levántate y anda…».

 

Sé que la asociación de los vendedores de la plaza ha sido beligerante y crítica con las actuaciones del propio ayuntamiento, con sus distintas y variadas corporaciones; pero, entre unos y otros, lo que yo aprecio es que este enclave comercial lleva perdiendo la carrera, tiempo ha. Por ello, quiero poner el dedo en la llaga, pidiendo (a quien corresponda) que nuestra Plaza de Abastos no sea una obsoleta institución con sus pizarras en las dos puertas principales, y deje ya su lenta agonía. ¿Habrá algún valiente salvador que la saque de la UVI en que se encuentra…?

Úbeda, 29 de febrero de 2016.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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