Pregón de Semana Santa, Quesada 2014, (c)

A partir del Concilio de Trento, en el XVI, en plena efervescencia de nuestro Siglo de Oro, hay un nuevo aire en la Iglesia. Nuevas órdenes religiosas salen a la luz y las existentes están en pleno período expansivo. Se da un empujón a la liturgia, a la frecuencia de los sacramentos, a los ejercicios de piedad; se fomentan las devociones populares, se revitaliza el culto a las imágenes, a los santos y a las reliquias; Se aumentan las procesiones del Corpus Christi y surgen los autos sacramentales y las procesiones de Semana Santa.

Es aquí, estimados hermanos cofrades, donde tiene sus raíces la Semana Santa de Quesada. A partir de aquí se han ido creando, una tras otra, las procesiones y las cofradías que hoy lucen con fervor y recogimiento las calles de esta histórica ciudad serrana de Quesada. La Semana Santa es una tradición de la manifestación popular de nuestra fe, que hemos de cuidar y fomentar para poderla transmitir a las generaciones venideras. Un pueblo que pierde sus tradiciones, pierde sus raíces, pierde su identidad, su personalidad y su razón de ser y se entrega sin pena ni gloria a veleidades ajenas y efímeras, que nada tienen que ver con unos valores consolidados, sólidos y firmes en los que se fundamentan toda una civilización y la cultura cristiana, creyente y no creyente.

Estimados hermanos cofrades, desde que se tiene conocimiento de la celebración de la Semana Santa, desde el concilio de Trento, como he dicho antes, que tiene lugar entre los años de 1545 y 1563, Quesada ocupa un lugar preponderante en la representación de la Pasión de Cristo.

Existen documentos fechados el 28 de noviembre del año 1554, justamente en medio del debate conciliar, por los que se crea la Hermandad de la Santa Vera Cruz en Quesada. Como podemos observar, estamos conmemorando el cuatrocientos sesenta aniversario de la fundación de la cofradía de la Santa Vera Cruz de Quesada. Felicidades Quesada, felicidades hermanos cofrades todos, especialmente a los componentes de esta cofradía y a la persona de su presidente, Joaquín Cruz.

Estimado Joaquín, tienes un gran reto por delante. Te han adjudicado llevar adelante la responsabilidad de esta secular cofradía de Semana Santa. Los acontecimientos te han te han legado la custodia de una documentación, unos manuscritos que acreditan a la Vera Cruz, como la más antigua cofradía de nazarenos de Quesada y que se encuentra entre las dos o tres más antiguas de toda la provincia de Jaén. Es una preciada herencia que ha caído en las mejores manos en el momento oportuno: en poder de una persona, como tú, especialista en Historia Medieval, para seguir sacando a la luz datos inéditos para recomponer la historia y la tradición de esta antigua procesión del Crucificado. A través de ellos conocemos que su fundación tuvo lugar en la iglesia de la Purísima Concepción, popularmente conocida como del Hospital, en la fecha antes mencionada del 28 de noviembre de 1554. La cofradía tenía 26 capítulos y 200 hermanos. La procesión se hacía en Jueves Santo y se la conocía como “Procesión de Disciplina”. Que los penitentes vestían de blanco riguroso y ya eran conocidos popularmente como “los blancos”, y que llevaban velas o antorchas,”las candelas””. La hermandad estaba compuesta por personas muy humildes y a las mujeres les estaba vedada la pertenencia, aunque en caso de fallecimiento del marido tenían derecho a una remuneración económica. Que también solían acompañar al Cristo de la Vera Cruz los penitentes llamados “disciplinantes”, y que, en contraposición de la vestimenta de “los blancos”, los disciplinantes vestían de negro, con capucha; la espalda descubierta para azotarse con el flagelo, su identidad no era revelada y era un secreto de por vida. No cabe duda que, desde todo punto de vista, era una penitencia dolorosa y sangrante, por lo que estaba estipulado hacerse la cura de las heridas con un ungüento oleoso.

Durante los siglos XVI y XVII la cofradía se consolida y aumenta en fervor y en el número de hermanos. A la Cruz se le añade la figura del Crucificado. Una talla destruida en el año 1936 y que muchos especialistas atribuían al gran escultor jiennense, nacido en Alcalá la Real, Juan Martínez Montañés.

Al igual que en el resto de España, durante el Renacimiento y el Barroco, la figura de la Cruz y el Crucificado sobresale como preferente en la devoción de las procesiones de Semana Santa. Es rara la ciudad o comunidad cristiana que no cuente con su Cristo de la Vera Cruz. Los más destacados escultores, pintores, poetas y escritores le dedican lo más granado de sus creaciones artísticas o literarias a la insignia de la Cruz: Calderón de la Barca, Lope de Vega, Jiménez de Cisneros, San Juan de Ávila, San Ignacio de Loyola, Francisco de Osuna, Fray Luís de León, San Juan de la Cruz…, imposible seguir. Faltaría espacio.

Quiero sacar una recreación poética que tiene por protagonista la insignia de la Cruz. Es ésta, cuya autora, es la gran santa abulense, Santa Teresa de Jesús, que en varias ocasiones recorrió caminos de nuestra provincia para visitar o fundar conventos de la orden carmelitana. Dice así:

En la Cruz está la vida
y el consuelo
y ella sola es el camino
para el cielo.
Toma, alma mía la Cruz,
con gran consuelo, que ella es el camino
para el cielo.

 

almagromanuel@gmail.com

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