Diario de un aficionado cinéfilo, 01

Mi tardía afición al mundo del cine, gracias al cineclub El Ambigú, me está permitiendo degustar con mayor fruición los valores del séptimo arte, que en “petit comité” y con amigos se disfruta más y mejor… Por eso, quiero compartirlo con todos vosotros, mis amables lectores.

El día 11 de octubre, como todos los jueves a las 20 horas, visioné Toni (1935, en versión original). Es la primera toma de contacto. Andrés nos da la bienvenida al nuevo curso cinematográfico y nos cuenta lo más sobresaliente de este ciclo y de este film, por lo que ha preparado un pequeño montaje del propio director: Jean Renoir. Está en todo…; y todos lo estábamos deseando… Renoir nos habla, en directo. Nos enteramos de los detalles del rodaje, de la escritura del guión, al contarle un amigo policía la historia de Toni, de la dureza de las vidas de sus personajes… Todo ello mediante un francés sonoro y fresco, traducido al español mediante rótulos. La cinta, en blanco y negro y versión original, retrata fielmente el ciclo de la vida de los emigrantes, italianos o españoles, a esa zona de canteras donde el ferrocarril es el medio de transporte para conseguir trabajo y mejor vida…

La película refleja el amor cruzado ‑dramáticamente equivocado‑ de dos parejas de matrimonios, con infeliz final, que demuestra descarnadamente: el amor que se profesan, la dura vida que llevan y la sinceridad con que se entrecruzan sus vidas y anhelos… Todo ello pintado por ese neorrealismo ‑herencia del impresionismo pictórico de su padre, el famoso Renoir‑, que despliega el guión cinematográfico y el viaje con la cámara en ristre por lo lugares originarios y con gente autóctona actuando de actores… Las canciones a la guitarra, directas o de fondo, con sus letras sirven de referencia tanto a lo que ocurre en la pantalla como a lo que cualquier emigrante puede haber vivido fuera de su tierra…

El día 18 fue El crimen del Sr. Lange (1936, en versión original).En una noche otoñal ‑un tanto fresca‑, nos congregamos un escogido ramillete de personas amantes del cine de autor. Esta vez era una película en blanco y negro, en versión original, y con traducción en español que, según nos contó Juan, quien tan amablemente nos la presentó esa noche, por más que buscaron su doblaje en español no lo encontraron…Fue muy oportunaporque, así, la proyección y la asistencia a esta sala no pierde el mágico matiz de cineclub, ya que, aunque por culpa de las prisas que nos atenazan en esta loca y agitada sociedad actual (¿cuándo tendremos tiempo para todo lo importante y sabremos desechar lo accesorio e inútil…?), no hay intercambio de impresiones al final de la proyección; pero siempre, entre el corto grupo de amigos, entrecruzamos lo más sobresaliente que nos ha sugerido este relajado visionado.

Es una película en tono retrospectivo, en el que la protagonista cuenta cómo se ha producido un asesinato que, los que lo sienten y atienden, saben comprender y perdonar… Es fiel reflejo de la tristeza y, a su vez, de la alegría de vivir, de sus personajes principales con dejos de película muda por sus estudiados encuadres y su genuino lenguaje cinematográfico. El amor y su antónimo, el desamor, quedan bien reflejados. Los personajes principales: el pillo y descarado; el que se aprovecha de sus semejantes y del limpio o interesado amor juvenil de las protagonistas…; el borracho; la enamorada… son una galería inagotable de aprendizaje.

Feliz final en este crudo film, donde el devenir diario trae las cuitas que todo vivir mundano conlleva ‑en cualquier parte del mundo y de cualquier tiempo vivido‑, pero enclavado en la Francia de la preguerra mundial, cuando todavía no había caído en las garras de Hitler. Y se puede apreciar que las clases populares son el ojito derecho de Jean Renoir…

Al término de esta película, todos quedamos un tanto anonadados ‑y ni quisiera aplaudimos‑ pues, a lo mejor, no entendimos del todo su mensaje o, por el contrario, lo entendimos demasiado; y eso nos asustó…

La regla del juego (1939, en versión original), fue el 25 de octubre.

Esta noche, aunque empezamos pocos, al final la asistencia se animó y el aplauso fuerte y generalizado de todos los asistentes premió esta magnífica obra.

Primeramente, Andrés nos puso en línea con lo que íbamos a visionar, preparando, como en “Toni”, un corto vídeo donde el propio director nos fue contando las peripecias de esta película que se puede resumir así: empezó rechazándosela el público, porque parecía muy cruda y desgarrada; hasta que después de la “gran guerra” se recuperó el material y se volvió a maquetar, rehaciéndose, teniendo un éxito extraordinario, que el propio Renoir pudo sentir en vida ‑asistiendo a Venecia y a otros lugares‑, donde el público entendido lo recibió aplaudiéndole como un triunfador… ¡Paradojas de la vida…! Cuántas veces una obra de arte, en este caso cinematográfica, es rechazada y no entendida en un principio, y ha de pasar el tiempo para que se comprenda y se ensalce en su justa medida… Mientras el mundo sea mundo, seguirán ocurriendo estas cosas, aunque creamos que ya lo tenemos descubierto todo y no puede volver a pasar…

La regla del juego es una descarnada pasarela de pasiones humanas, de tipologías amorosas, un retrato de una alta sociedad donde ‑a pesar del dinero y de la fama‑ se sigue sufriendo y padeciendo el cruce de las pasiones amorosas, entreveradas magistralmente por el autor y director Jean Renoir, con final dramático y descorazonador que, a lo largo del film, se va filtrando; y que el inteligente espectador ya adivina, antes de que se produzca, puesto que ciertas relaciones sentimentales y amorosas no pueden acabar bien, pues se ven trastocadas por otras variables vitales que, cotidianamente, vemos en nuestras vidas, que las enturbian y manipulan…

Buen ambiente, mucho aprendizaje, moderado divertimento, conocimiento cinematográfico continuado…, y mucho más: eso ha supuesto este ciclo de Jean Renoir que los cinéfilos de Úbeda vamos a tener la suerte de continuar, con otros interesantes ciclos, en este apasionante y querido curso cinematográfico que Andrés y Juan nos quieren regalar todos los jueves, a las ocho de la noche, en la Sala del Club de Lectura del Centro Cultural del Hospital de Santiago de Úbeda (Jaén); con entrada libre y gratuita. ¡Muchas gracias a los dos…!

Úbeda, 26 de octubre de 2012.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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