Derecha inexistente

¿Por qué en España no puede haber una derecha laica y republicana? (¡Uy, lo que he dicho!).

Siempre me lo he preguntado. Porque haberla, hayla; pero no se la ve por ninguna parte. Sí que la hay, que tengo conocidos que, siendo conservadores, ni comulgan con la monarquía ni con la clerecía. Y evidencias de que muchos de derechas pasan de largo acerca de las imposiciones clericales; que, a pesar de las amenazas de castigos horrendos por sus pecados, se han divorciado, o se casaron civilmente, o hicieron boda gay, o ven aceptables ciertos aspectos del aborto o de la eutanasia. Y son de derechas convencidos. Como los que se manifiestan públicamente, por sus comentarios, en ciertos medios o trabajan en contra de la monarquía con más ímpetu que los otros.

Al admitir que existen estos, me contradigo con la pregunta inicial, mas habrá de entenderse como retórica.

Lo cierto es que no he visto por ninguna parte manifestaciones de la derecha en las que se enarbolasen banderas republicanas, ¿por qué no? Claro, hay un peso histórico innegable que lo impide y que, en realidad, afecta tanto a derechas como a izquierdas, condicionándolos y condicionando sus discursos. Durante muchos años, se fomentó el maniqueísmo más atroz, excluyente, de malos y buenos por decreto. Y los malos eran así y así, y los buenos debían ser así y asao… Todo definido perfectamente para que no hubiese confusión.

En el siglo XIX, los liberales empezaron siendo unos comecuras y terminaron siendo unos chupacirios. Y así se configuró un conservadurismo confesional y sólo liberal en lo que afectaba al entramado productivo y económico (no en vano muchos se aprovecharon de las desamortizaciones de bienes religiosos). Pero purgaron sus pecados con la conveniente conversión. En la II República, existió un movimiento conservador moderno (paradójicamente), netamente republicano y laico o neutral confesionalmente hablando. Sí, existió eso que viene en llamarse derecha civilizada. Mas la otra derecha, la caciquil retrógrada y meapilas, y la ceguera de la izquierda revolucionaria acabaron con ellos. En las purgas, cayeron más de uno de derechas que fueron tachados como mínimo de “tibios” o “republicanos· (y tal vez fueron a los que más se les odió).

Esto es base de nuestra historia reciente. Y ahora vemos que todo el edificio social y de convivencia política se atiene a esa base.

En el ánimo retroactivo actual, en la restauración derechista, se vuelve a los modelos definidos con anterioridad. Pues no en vano es una restauración. Derecha tradicional y católica militante. Así, pasando por encima de los tibios intentos para lograr al fin un Estado aconfesional. Ejemplos hay de sobra, pero como muestra… el proyecto de ley del aborto (llámesele al proyecto con los eufemismos que se quieran).

El aborto no es deseable. El aborto es muestra de un fracaso. Cierto. Como recurso debiera ser siempre el último recurso. Pero, sinceramente, ¿qué se ha hecho para evitarlo?, ¿qué política preventiva se ha seguido si no fue poner por delante la penalización y el castigo? Una derecha razonable habría consentido y aconsejado programas de educación sexual adecuada, facilitar medios anticonceptivos, habilitar programas que fomentasen realmente y con viabilidad la natalidad (y las ayudas de todo tipo, laborales, salariales, sociales, que ello conlleva)… Pero todo esto (menos el no impedir la natalidad, que no sus premisas consecuentes) es tabú, porque la Iglesia no lo consiente. La Iglesia sigue considerando que el fornicio y el disfrute sexual es una degeneración y sólo es permisible bajo la finalidad procreativa. Todo lo demás, ¡pecado, pecado! Y esta derecha lo acata (a veces sólo de puertas para afuera), lo asimila y, lo que es peor, lo aplica a todos los ciudadanos sean o no católicos practicantes. La derecha convierte la moral religiosa en moral ciudadana y en ley, y la impone. Al no consentir ni aplicar lo contrario, deviene inevitablemente en que no se puede consentir el aborto por sistema (y se aplica cierto concepto de lo que es el nasciturus, discutible). Al llevar a las mujeres a un callejón sin salida, se les puede obligar también a echarse hacia dos opciones: aceptar la maternidad, deseada o no, sin paliativos ni excepciones y sea lo que Dios quiera; o irse a abortar sea como sea y sea lo que Dios quiera.

Es muy triste que esta derecha española no sepa pensar por sí misma y, cuando hay quien desde sus posiciones lo hace, enseguida se le echan encima los demás del fundamentalismo, obligándole al silencio.

Se diría (y estoy en ello) que gusta de tensar la cuerda por ver si de verdad se rompe, teniendo la certeza del fanático de que tiene que ganar en esa jugada; o porque el contrario, ante el temor de romper, ceda; o porque, al quedar rota la cuerda y caído todo, pueda aparecer como salvadora y componedora del desaguisado. Esta es vieja jugada, practicada con éxito en momentos históricamente comprobados.

No podemos esperar nada bueno los ciudadanos que desearíamos el juego y la confrontación de las viejas (o nuevas) ideas democráticas en base a la realidad de la época en que nos encontramos y no en los rancios principios de pretéritas ideologías caducas. En ese juego, tiene importante papel la derecha, es cierto, pero aliviada de la rémora del servilismo religioso, al que se da más importancia que al servicio a la ciudadanía. Y de un servilismo doctrinario que anda aflorando con fuerza, viejo como sus banderas.

Una derecha civilizada y hasta republicana (¿por qué no?) nos es muy necesaria.

marianovalcarcel51@gmail.com

Nota de MVG: La foto de mi anterior artículo no la seleccioné yo, ni indiqué que se pusiese ninguna. Me gusta poner, cuando me dejan, las mías.

Nota de JMBS: La puse yo, pensando que se ajustaba al contenido del artículo. Como Mariano no me ha dicho nada, la he dejado estar, creyendo que no molestaba. Acabo de leer su nota anterior y he borrado, inmediatamente, la foto de dicho artículo.

Autor: Mariano Valcárcel González

Decir que entré en SAFA Úbeda a los 4 años y salí a los 19 ya es bastante. Que terminé Magisterio en el 70 me identifica con una promoción concreta, así como que pasé también por FP - delineación. Y luego de cabeza al trabajo del que me jubilé en el 2011. Maestro de escuela, sí.

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