Lo que vio Cristóbal Colón, y 10

04-10-2011.

Viernes, 21 de diziembre

[…] Dize más de esta manera: «Yo e andado veinte y tres años en la mar, sin salir d’ella tiempo que se aya de contar, y vi todo el Levante y Poniente, que dizé ir al camino de Septentrión, que es Inglaterra, y e andado la Guinea, mas en todas estas partidas no se hallará la perfección de los puertos […] fallados siempre lo mejor del otro; que yo con buen tiento mirava mi escrevir, y torno a dezir que affirmo aver bien escripto, y que agora éste es sobre todos y cabrían en él todas las naos del mundo, y çerrado, que con una cuerda, la más vieja de la nao, la tuviese amarrada» […].

Estas son sus palabras:«Esta gente no tiene varas ni azagayas ni otras ningunas armas, ni los otros de toda esta isla, y tengo que es grandíssima. Son así desnudos como su madre los parió, así mugeres como hombres, que en las otras tierras de la Juana y las otras de las otras islas traían las mugeres delante de sí unas cosas de algodón con que cobijan su natura, tanto como una bragueta de calças de hombre, en especial después que pasan de la edad de doze años; mas aquí ni moça ni vieja; y en los otros lugares todos los hombres hazían esconder sus mugeres de los cristianos por zelos, mas allí no; y hay muy lindos cuerpos de mugeres, y ellas las primeras que venían a dar gracias al cielo y traer cuanto tenían, en espeçial cosas de comer, pan de ajes y gonça avellanada y de cinco o seis maneras de frutas».

Domingo, 23 de diziembre

[…] «Nuestro Señor, que tiene en las manos todas las cosas, vea de me remediar y dar como fuere su servicio». Estas son palabras del Almirante. […] y dize: «Nuestro Señor me adereçe, por su piedad que halle este oro, digo su mina, que hartos tengo aquí que dizen que la saben». Estas son sus palabras.

Lunes, 24 de diziembre

[…] El Almirante dize aquí estas palabras a los Reyes:«Crean Vuestras Altezas que en el mundo no puede aver mejor gente ni más mansa. Deven tomar Vuestras Altezas grande alegría porque luego los harán cristianos y los avrán enseñado en buenas costumbres de sus reinos, que más mejor gente ni tierra puede ser, y la gente y la tierra en tanta cantidad que yo no sé ya cómo lo escriva; porque yo e hablado en superlativo grado de la gente y la tierra de la Juana, a que ellos llaman Cuba; mas hay tánta differençia d’ellos y d’ella a ésta en todo como del día a la noche, ni creo que otro ninguno, que esto oviese visto, oviese hecho ni dixese menos de lo que yo tengo dicho; y digo que es verdad que es maravilla las cosas de acá y los pueblos grandes d’esta isla Española, que así la llamé, y ellos llaman Bohío, y todos de muy singularíssimo tracto amoroso y habla dulçe, no como los otros, que pareçe cuando hablan que amenazan, y de buena estatura hombres y mugeres, y no negros.

Verdad es que todos se tiñen, algunos de negro y otros de otra color, y los más de colorado. He sabido que lo hazen por el sol, que no les haga tanto mal; y las cosas y lugares tan hermosos, y con señorío en todos, como juez o señor d’ellos, y todos le obedeçen que es maravilla, y todos estos señores son de pocas palabras y muy lindas costumbres, y su mando es lo más hazer señas con la mano, y luego es entendido que es maravilla». Todas son palabras del Almirante […].

Martes, 25 de diziembre, día de Navidad

[…] «Él con todo el pueblo, lloravan, tanto», dize el Almirante, «son gente de tanto amor y sin cudiçia y convenibles para toda cosa, que certifico a Vuestras Altezas que en el mundo creo que no ay mejor gente ni mejor tierra; ellos aman a sus prójimos como a sí mismos, y tienen una habla la más dulçe del mundo, y mansa, y siempre con risa. Ellos andan desnudos, hombres y mugeres, como su madre los parieron, mas crean Vuestras Altezas que entre sí tienen costumbres muy buenas, y el rey muy maravilloso estado, de una cierta manera tan continente qu’es plaçer de verlo todo, y la memoria que tienen, y todo quieren ver, y preguntan qué es y para qué». Todo esto díze el Almirante.

Miércoles, 26 de diziembre

[…] «Y a esto», dize él,«vinieron tantas cosas a la mano, que verdaderamente no fue aquel desastre salvo gran aventura, porque es cierto», dize él, «que si yo no encallara, que yo fuera de largo sin surgir en este lugar, porqu’él está metido acá dentro en una gran baía y en ella dos o más restringas de baxas, ni este viaje dexara aquí gente, ni aunque yo quisiera dexarla no les pudiera dar tan buen aviamiento ni tantos pertrechos ni tantos mantenimientos ni adereço para fortaleza; y bien es verdad que mucha gente d’esta que va aquí me avían rogado y hecho rogar que les quisiese dar licencia para quedarse.

Agora tengo ordenado de hazer una torre y fortaleza, todo muy bien, y una grande cava, no porque crea que aya esto menester por esta gente, porque tengo por dicho que con esta gente que yo traigo sojuzgaría toda esta isla, la cual creo qu’es mayor que Portugal y más gente al doblo, mas son desnudos y sin armas y muy cobardes fuera de remedio, mas es razón que se haga esta torre y se esté como se a d’estar, estando tan lexos de Vuestras Altezas, y porque cognozcan el ingenio de la gente de Vuestras Altezas y lo que pueden hazer, porque con amor y temor le obedezcan; y así ternán tablas para hazer toda la fortaleza d’ellas y mantenimientos de pan y vino para más de un año y simientes para sembrar y la barca de la nao y un calafate y un carpintero y un lombardero y un tonelero y muchos entr’ellos hombres que desean mucho, por servicio de Vuestras Altezas y me hazer plazer, de saber la mina a donde se coge el oro. Así que todo es venido mucho a pelo, para que se faga este comienço; sobre todo que, cuando encalló la nao, fue tan paso que cuasi no se sintió ni avía ola ni viento».

Todo esto dize el Almirante. […] «que así», dize el, «protesté a Vuestras Altezas que toda la ganançia d’esta mi empresa se gastase en la conquista de Hierusalem, y Vuestras Altezas se rieron y dixeron que les plazía, y que sin esto tenían aquella gana». Estas son palabras del Almirante.

Domingo, 6 de enero

[…] Añade el Almirante, diziendo a los Reyes: «Así que, Señores Prínçipes, que yo cognozco que milagrosamente mandó quedar aquí aquella nao Nuestro Señor, porqu’es el mejor lugar de toda la isla para hacer el assiento y más açerca de las minas de oro».

Miércoles, 9 de enero

[…] «Y después no çufriré«, dize él, «hechos de malas personas y de poca virtud, las cuales contra quien les dio aquella honra presumen hazer su voluntad con poco acatamiento».

Lunes, 14 de enero

[…] Y dize más así: «yhan seído causa que la Corona Real de Vuestras Altezas no tenga cient cuentos de renta más de la que tiene después que yo vine a los servir, que son siete años agora, a veinte días de Henero este mismo mes, y más lo que acreçentado sería de aqui en adelante. Mas aquel poderoso Dios remediará todo». Estas son sus palabras.

Viernes, 15 de marzo

[…] «esto deste viaje cognozco», dize el Almirante, «que milagrosamente lo a mostrado, así como se puede comprender por esta escriptura, por muchos milagros señalados amostrados en el viaje, y de mí, que ha tanto tiempo qu’estoy en la Corte de Vuestras Altezas con oppósito y contra sentençia de tantas personas prinçipales de vuestra casa, los cuales todos eran contra mí, poniendo este hecho que era burla, el cual espero en Nuestro Señor que será la mayor honra de la Cristiandad que así, ligeramente aya jamas acaeçido».

Estas son finales palabras del Almirante don Cristóbal Colón, de su primer viaje a las Indias y al descubrimiento d’ellas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *