Canciones con historias 15: Menos épica y más historia: “The Trooper” – Iron Maiden

Menos épica y más historia: “The Trooper” – Iron Maiden

Aquí tenemos un temazo de la banda inglesa de heavy metal Iron Maiden. Suelen interpretarla con Bruce Dickinson, el vocalista, vestido con una casaca roja y enarbolando la bandera de la Union Jack.

La letra versa sobre la batalla de Balaclava de 1854 durante la guerra de Crimea y hace referencia al poema de  Lord Tennyson “La Carga de la Brigada Ligera”:

“Media legua, media legua,
media legua ante ellos.
Por el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.
”¡Adelante, Brigada Ligera!”
“¡Cargad sobre los cañones!”, dijo.
Por el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.”

 

Pero la canción no es una oda al heroísmo, sino el punto de vista de uno de los soldados que murieron en uno de los combates más estúpidos de la historia bélica.

El ejército inglés estaba mandado por Lord Raglan, ex-secretario de Wellington y veterano de Waterloo, donde perdió un brazo. Este noble llevaba cuarenta años en destinos administrativos y era totalmente inexperto en dirigir tropas en combate.

Entre las tropas a sus órdenes, la Brigada Ligera (formada por el 4º y 13º Regimientos de Dragones Ligeros, el 17º Regimiento de Lanceros, y el 8º y 11º Regimiento de Húsares) estaba al mando de un oficial inclasificable, Lord Cardigan, un aristócrata arrogante, soberbio e indisciplinado que había sido expulsado del ejército en 1834, pero que logró su readmisión dos años después comprando el mando del 11º de Húsares (algo habitual en el Imperio, que implicaba que él se encargaba de su financiación, desde los uniformes a los sueldos). Y curiosamente la Brigada Pesada era mandada por el Conde de Lucan, ex-cuñado del anterior, y que se odiaban ferozmente. ¿Qué podía salir bien…?

Carga de la Caballería en Balaclava. Museo Imperial de la Guerra

Los rusos estaban fuertemente atrincherados en los Altos de Balaclava con su artillería y tropas de caballería cosaca, y las tropas anglofrancesas estaban desplegadas en el valle.

Lord Raglan, desde lo alto de una loma, les ordenó moverse hacia los altos ocupados por el enemigo y apresar los cañones. Cardigan, al leer la nota, dijo: “¿Qué enemigo? ¿Qué cañones?” (él no podía verlos desde el fondo del valle). Y Lucan, despreciativo, le espetó “¡Allí está su enemigo y sus cañones! ¡Cumpla con su deber!” (aunque él tampoco tenía ni idea de las posiciones rusas). Cada uno interpretó la orden a su manera, y llevados de su orgullo desmedido y su odio mutuo dieron orden de cargar valle arriba. Cardigan avanzó con la Brigada Ligera y Lucan le siguió con la Pesada. Pronto el fuego graneado de los cañones rusos, desde ambos lados del valle, hizo una carnicería, pero Cardigan siguió adelante, perdiendo más de dos tercios de los hombres y el 90% de los caballos, mientras Lucan dio media vuelta.

Balaclava. El valle de la Muerte. Cientos de proyectiles cubren el suelo. Foto de Roger Fenton

Lo curioso es que ambos fueron ascendidos a Mariscal y honrados con la Gran Cruz de la Orden del Baño (la máxima condecoración militar inglesa), y los 650 jinetes (de los que solo sobrevivieron 195) fueron convertidos en otro de los mitos del Imperio.

Pero lo de su estupidez no lo hemos descubierto ahora: el mayor Forrest, que sirvió en el 11º de Húsares con Cardigan dijo «Llamábamos a Lucan el asno cauteloso, y a Cardigan, el asno peligroso«. El capitán Portal, del 4º de Dragones Ligeros resumió «Tienen tanto cerebro como mi bota». Su colega, el general Foster sentenció “No se ha visto nunca tanta incompetencia junta en un alto mando del Imperio”. El propio Lord Raglan les denunció en la Cámara de los Comunes como causantes del desastre. Pero no les pasó nada, la prensa patriótica los alababa como héroes y los diputados conservadores no querían que se castigase a ninguno de los suyos.

Pasando lista tras la batalla. Cuadro de Elizabeth Thompson Butler.

“The bugle sounds and the charge begins
But on this battlefield no one wins
The smell of acrid smoke and horses breath

As I plunge on into certain death”

(“La corneta suena y comienzan los disparos
pero en este campo de batalla nadie gana.
El olor del humo acre y el aliento de los caballos
mientras me sumerjo en una muerte segura”)

“We hurdle bodies that lay on the ground
And the Russians fire another round
We get so near yet so far away
We won’t live to fight another day”

(“Saltamos los cuerpos que yacen en el suelo
y los rusos disparan otra salva.
Estamos tan cerca pero tan lejos.
No viviremos para pelear otro día”)

Canciones con historias 14: Hablemos de sexo

Iba de comer otra cosa: “Sabor de amor” –  Danza Invisible

Parece una refrescante e inocente canción de amor. Pero hay truco: leamos dos veces estos versos:

«Del negro de un mejillón, son tus ojos en su punto de sal»

«Labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la pasión”.

En efecto: el gran éxito del grupo malagueño habla de un cunnilingus. Su cantante Javier Ojeda copia a los intérpretes de blues, expertos en hablar de comida cuando en realidad se refieren al sexo.

Y la portada del disco no puede ser más chocante: es el cuadro del Museo de Boston “Las Hijas de Edward Darley Boit” (originalmente titulada “Retratos de niñas”) del famoso pintor John Singer Sargent, donde retrata a cuatro niñas en el apartamento de París de su familia.

El cantante del grupo, Javier Ojeda ha publicado un disco en solitario “Reversos” en el que incluye una nueva versión de la canción «Sabor de Amor», y en la promoción del disco acudió a una entrevista en el programa La Ventana de la Cadena Ser. Y allí lo aclaró: “La canción original era obviamente una doble lectura que parecía una cosa como muy bonita, muy infantil, pero bueno los labios de fresa no necesariamente son los labios de la boca. Y entonces la canción estaba directamente llena de metáforas sexuales muy claras, como todo aquello del negro de un mejillón y todo esoSí, era eso que parecía ser”

Y mirad la performance en el metro de Málaga:

Relaxing cup of café con leche: “Morena mía” – Miguel Bosé

Aparentemente es una canción erótico-romántica, un canto al placer amatorio, una canción rítmica sin más… parece una oda a un amor con dotes especiales para hacer… café. Pero si sabemos que es un sinónimo de una felación, ya la cosa cambia:

Cuando tu boca me toca,
me pone y me provoca,
me muerde y me destroza,
toda siempre es poca
y muévete bien,
que nadie como tú
me sabe hacer café”.

 

Por muy cafetero que seas, parece una exageración soltar algo como:

«Morena mía,
si esto no es felicidad,
que baje Dios y lo vea
y aunque no se lo crea,
esto es gloria

Y jactarse de su potencia sexual:

«Morena mía, el cuarto viene después,
cinco tus continentes
seis las medias faenas

de mis medios calientes,
sigo contando ahorita
bien, bien, bien, bien, bien, bien». 

Incluida en Sereno (2001), el disco que lanzó tras esa exitosa gira conjunta con Ana Torroja, “Morena mía” es una de esas canciones que entran en la categoría de las “que nos sabemos todos”. Su letra, cargada de sensualidad y erotismo, habla de café, pecados y descripciones precisas que, ahora relata, tienen como destinataria a una mujer “conocida”.

En su último libro “Bosé. Historia secreta de mis canciones” Miguel Bosé habla y escribe de todo: del amor, del sexo, del peso de una paternidad castrante, del antibelicismo y hasta de la dieta ayurvédica, y revela qué motivó algunos de sus más famosos temas. Entre ellos se encuentra ‘Morena Mía’, posiblemente la canción con más carga erótica de todo mi repertorio. Diría incluso más. En varios momentos roza lo porno. Es porno”, detalla con malicia, sobre un tórrido encuentro con una “musa inspiradora con nombre y apellidos” cuya identidad no se aviene a desvelar. “Y muévete bien, que nadie como tú me sabe hacer café”. El tema, que muestra un sonido renovado y a un cantante asumiendo el papel de galán maduro, no habla de la universal bebida de granos tostados, sino de sexo puro  y duro. Al final, lo desvela, es un acrónimo: “C de coger, A de amar, F de follar y E de empalar”

En otro capítulo aborda experiencias personales, como en el bolero ‘Lento’. O en ‘Bambú’, que habla de un ardiente encuentro sexual con una mujer casada y desconocida en la habitación vecina a la del marido. O en “Salamandra”, que versa sobre la soprano alemana que bebía semen como bálsamo para la voz.

En el propio libro hace la advertencia: “Lo siento. No es mi intención (…) pero creo que llegó el momento de descifrar los secretos escondidos, esos que he venido guardando de cada una de estas 60 canciones”.

La idea, dice Bosé, es doble. Por un lado esconder y potenciar la sensualidad de la canción y por otro dar una especie de tributo al arte de hacer café, “un estimulante que a todos levanta y lo levanta todo”.

Aunque no se atreve a revelar la identidad de la morena, “por razones obvias, hoy está felizmente casada, tiene familia y una reputación impecable que no puede ser mancillada bajo ningún contexto”, lo que detalla con lujo de detalles es suficiente.

“Arranca con un decálogo que sustituye a un querer cantarle las cuarenta a la protagonista. Entre sus diez verdades, la primera es la luz que ilumina a la amada (‘Uno es el Sol que te alumbra‘), la segunda (…), las piernas de aquella mujer, la tercera incluye a un tercero en la relación (‘Somos tres en tu cama, tres’). “Aparecen los capitales, los siete, cada uno de ellos en orden. Uno de ellos soy yo, el pecador mismo que se prostituye y cobra (…) todo esto habla de las tremendas delicias físicas de aquellas aventuras”. El tema de los pecados y la transgresión es central, con referencias directas a los ‘siete pecados cometidos’ y la idea de ir ‘pa’l infierno’, en una relación marcada por el deseo y la rebeldía contra las normas convencionales.

No hay otro modo de hablar del sexo duro. Y con descaro. Mucho descaro”.

El estribillo se aleja de los pecados y apela a lo carnal:

“Y por mi parte
sobra el arte…
lo que me das,
dámelo, dámelo bien.
Un poco aquí y un poco ¿a quién?
Cuando tu boca, me toca
me pone y me provoca.
Me muerde y me destroza.
Toda siempre es poca”.

Enumera las artes de la boca como herramienta de placer”, escribe, “Boca o bocas, todas ellas atareadas en distintas partes del cuerpo, todas ellas proporcionando éxtasis”.

¿Pero y eso de “toda siempre es poca”? Según Bosé, es más que una simple e inocente frase. “Se refiere a la cantidad de centímetros demandados (por la morena), que nunca parecían ser suficientes”, detalla explícitamente.

Un ligón de playa: “El chiringuito” – Georgie Dann

Que nadie se crea que trata de un día de playa sin más. En realidad esconde una sexualidad tan desbordante como voraz y socarrona.

Los versos no dejan lugar a dudas:

«Las chicas en verano
no guisan ni cocinan,
se ponen como locas
si prueban mi sardina»

«Está el menú del día,
conejo a la francesa,
pechuga a la española
 y almejas a la inglesa»

«Si sube la marea
me va de maravilla,
la gente se amontona
y yo les doy morcilla»

No es un prodigio poético, pero más claro el agua… del Mediterráneo.

Como toda buena historia, todo empezó con un “Señores, vamos a comer al chiringuito que invito yo” de Georgie Dann, como recompensa por la buena actuación de la noche anterior en la feria de Málaga. “Fuimos a un chiringuito y estaba cerrado. Preguntamos por otro al que pudiésemos ir, cogimos el coche otra vez y cuando llegamos, también cerrado. Y digo ‘algo está pasando aquí”, recuerda para LOS40.com. Y lo que pasaba es que había entrado en vigor la Ley de costas de 1988, por la que los chiringuitos debían cumplir las normas de higiene y retirarse de la primera línea de playa.  «Resumiendo, estaban todos cerrados y de reformas«. Y se le aparecieron las musas: “Al ver que estaba todo cerrado, ¿qué se me pasó a mí por la cabeza? ‘Joder, un chiringuito, el chiringuito, un chiringuito’ y surgió la canción”.

Aunque su discográfica no lo veía como un posible éxito (“No sirve para mover el cuerpo ni generar royalties”, dijo el mandamás), él se empeñó en grabarla. Y en la entrevista en LOS40 cita como anécdota “Recuerdo estar actuando en Suiza y que me regalaran un reloj donde dentro ponía El Chiringuito. Yo le pregunté ‘¿usted sabe lo que es un chiringuito?’ y me contestó ‘no, pero la canción se llama así”.

Canciones con historias 13: Llega el rock: Popotitos y La plaga

Llega el rock & roll: “La Plaga” y “Popotitos” – Los Teen Tops

El rock and roll arrasó en todo el mundo, y cada país creó sus propios ídolos autóctonos: Adriano Celentano en Italia, Cliff Richard en Inglaterra o Johnny Hallyday en Francia. En España somos originales: el rock and roll llegó con dos grupos latinoamericanos: los cubanos Los Llopis y sobre todo los mejicanos Teen Tops, con su cantante y líder Enrique Guzmán, que versionaron los grandes éxitos USA, como La Plaga” y “Popotitos”, eludiendo la rígida censura franquista.

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Canciones con historias – 7: Un grito de afirmación: “I will survive”

Un grito de afirmación: “I will survive” – Gloria Gaynor

Esta canción, que marcó una época y trascendió en el tiempo, nació de forma sorprendente: Gloria Gaynor grabó su nuevo disco «Substitute», y tras ello le preguntaron qué canción quería como cara B  y dijo “una que llegue al corazón de la gente”.

Sacaron del baúl un tema compuesto hacía varios años  y le dieron ritmo de música disco, que triunfaba en esos años. El productor se la mandó al DJ de la mítica discoteca Estudio 54 de Nueva York en formato maxisingle (larga duración) y le dijo “Pon la cara B…”. El exigente público neoyorkino flipó con la canción, que se disparó al número 1. No sólo su ritmo bailable la catapultó sino su letra, un canto a la superación y a la capacidad femenina de sobreponerse a todas las adversidades.

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Canciones con historias – 6: El bulo de las doce cuerdas

El mito de la guitarra de 12 cuerdas: “Needles and pins” – The Searchers

Por cierto, el tal Sonny Bono que aparecía como técnico de grabación del tema de las Ronettes y que sería pareja (vital y musical) de Cher, es el autor de la canción “Needles and Pins” (‘Agujas y alfileres’), basándose en una música original de los trabajadores pobres negros de EEUU de los años 20, con raíces del jazz, blues y country. Cuenta que la compuso mientras que su colega (y autor de la letra) Nitzsche tocaba una progresión de acordes a la guitarra. La primera versión la grabó en 1963 la novia de éste, Jackie de Shannon, con muy poco éxito (apenas llegó al nº 87)

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Canciones con historias – 5: La canción del verano.

Canciones con historias – 5: La canción del verano.

En los años 1960 la música foránea trae a España sonidos y tendencias que despiertan a la juventud y las discográficas impulsan iniciativas como la “canción del verano”, fenómeno más sociológico que musical, de canciones intrascendentes con un estribillo pegadizo, muy bailables, de letras alegres que hablan de amores fugaces, animados guateques y ambiente despreocupado. Contaron con el apoyo de las emisoras de radio que, dándose cuenta de la gran aceptación popular, potenciaron la programación de este tipo de canciones.

Cada año, sin fallar, al empezar la época estival surgía la canción del verano, un tema con estribillo facilón, letras insulsas, ritmillo que invita a mover el cuerpo y que suena a todas horas en las radios, televisiones (bueno, en TVE, la única) y chiringuitos que se precien.

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Canciones con historias – 4: Bob Dylan, justicia poética

Canciones con historias – 4: Bob Dylan, justicia poética.

Una peculiaridad de Dylan es que se inspiraba en historias de la sección de sucesos en la prensa para escribir sus canciones y en general optaba por las más injustas. Veamos dos casos:

Hurricane” narra la vida del boxeador Rubin Carter, acusado injustamente de un triple homicidio y que pasó 19 años en la cárcel. El juicio fue un remedo de justicia: le condenaron por ser negro, mientras el autor, un delincuente conocido, blanco y con buenas relaciones, se libraba. Y no fue en un estado racista del sur, fue en New Jersey.

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Canciones con historias – 3: A contracorriente: “Chi non lavora”

Canciones con historias – 3: A contracorriente: “Chi non lavora non fa l’amore” – Adriano Celentano

Adriano Celentano, ídolo de la generación ye-ye de los 60, famoso por temas como ‘Azzurro’ o ‘Preghero’ (versión de Stand by me de Ben E. King), es uno de los pilares de la música italiana. Autor de sus propias canciones, siempre le encantó ir un poco a contracorriente con sus letras y sus actuaciones.

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Canciones con historias (2)- Un estribillo genial: Na,na,na,na,na

Un estribillo pegadizo: Na,na,na…: “La tierra de las mil danzas” – Wilson Pickett

Chris Jenner. Land of 1000 dances. Versión original

Land of a Thousand Dances” fue escrita y grabada en 1962 por Chris Kenner, un cantante de gospel de Nueva Orleans, que componía temas bailables entonces en boga. No tuvo mucho éxito al principio, pues apenas llegó al número 90 de las listas de soul, y no tuvo apenas repercusión fuera de las emisoras especializadas en el género, en el centro y sur de Estados Unidos.

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Canciones con historias (1): Libre

Canciones con historias:

En nuestra vida llevamos cosidas a la piel un sinnúmero de canciones que aparecen y desaparecen sin más lógica que la de responder a estímulos cambiantes, muchas veces sin relación directa con ellas. Así recordamos canciones infantiles o temas rockeros de nuestra adolescencia, que sólo tienen en común el formar parte de nuestra memoria. Y muchas veces estas canciones significan una historia propia, porque van asociadas a algunos hechos relevantes de nuestra vivencia personal. Tarareamos sus estribillos y nos congratulamos con el placer que significa este recuerdo. Lo malo es cuando se trata de una canción en un idioma distinto al español, que dada la proverbial habilidad hispana para las lenguas foráneas nos limitamos a mascullar sílabas que más o menos suenan como el original. Pero en uno y otro caso podemos encontrar que, además de la pequeña o gran narrativa personal que significa para nosotros esa determinada melodía, hay canciones que tienen tras de sí su propia y casi siempre desconocida historia. Vamos a intentar desgranar algunos ejemplos de canciones que, además de formar parte de la crónica de la música, tienen una historia escondida tras su letra, su música, sus autores o todos a la vez.

Una víctima: “Libre” – Nino Bravo:

Portada disco single «Libre» de Nino Bravo

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