¡Mucho más que un colegio!, y 2


Por Fernando Sánchez Resa.

Me acuerdo que, cuando estudiaba en los salesianos de Úbeda, en la portería del colegio, colgaban mensualmente un cuadro de honor con los alumnos más sobresalientes y destacados. En nuestro colegio, si fuesen otros tiempos, se podría hacer lo mismo, pero Dios me libre de sugerirlo ahora, pues surgirían rivalidades y envidias innecesarias y celos más o menos fundados, que darían al traste con toda esta celebración gloriosa. Lo dejaremos para la más estricta intimidad de cada cual, al indagar en sus recuerdos y poder colocar, en lugar preferente, a todas aquellas personas: maestros, alumnos, personal no docente, madres, padres e incluso abuelos o tíos que hicieron su trabajo correctamente y en conciencia, desde el ángulo y momento que les tocó vivir, regalando el bien y el buen hacer allá por donde transitaron.

Cuando yo llegué, en el año 1984, estaba de director (que entonces era por oposición al Cuerpo de Directores y no por presentación de candidatura democrática) José Antonio Serrano. Tenía su despacho en uno de los cuartillos que había en el edificio central; pues, otra de la característica distintiva de este centro, ha sido -desde su fundación- la dispersión de su alumnado y maestros, cual distintos poblados pertenecientes a un mismo tronco común. Los rezos a la entrada de clase desaparecieron y la escuela se fue democratizando con los nuevos designios políticos, constituyéndose las asociaciones de padres, que luego se llamaron de padres y madres o viceversa, y hasta el personal no docente, tanto de limpieza como portería u oficina, entró a formar parte de los consejos escolares. En eso todo fue muy parecido a la mayoría de los colegios públicos andaluces, pero el colegio “Virgen de Guadalupe” siempre sobresalió por ser el más populoso y grande de nuestra ciudad, al tener tres y hasta cuatro secciones o líneas, con su poderío pedagógico incuestionable. ¡Cómo ha cambiado con el tiempo, por desgracia, pues los poderes públicos, poco a poco, se han ido decantando por favorecer más a la escuela concertada que a la pública, aunque -de boquilla- los políticos de turno dijesen lo contrario!

Como todo ser viviente, aunque sea una institución educativa compuesta por miles de seres humanos con sus medios materiales disponibles en cada momento histórico vivido, es de orgullo y agasajo llegar a tener esta dilatada vida de medio siglo, en la que tanta gente buena y honrada ha trabajado y colaborado; y siendo educada, para hacer de este colegio de referencia una institución amada por todo el pueblo de Úbeda; aunque, con especial predilección, los que tuvimos el honor de pasar por sus aulas y patios de recreo, aspirando el sabio y henchido perfume de recibir más que dar lo mejor de cada uno, en aras del bien común.

Desde aquí, quiero contribuir -con mi granito de arena- a esta merecida celebración del CEIP “Virgen de Guadalupe”: medio siglo de vida educativa en la que un cuerpo aguerrido de maestros y maestras, personal no docente, padres y madres de amplio espectro social y económico, coordinados, ayudados e inspeccionados por la Delegación de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía y la inestimable ayuda del Excelentísimo Ayuntamiento de Úbeda han formado un equipo irrepetible.

Viene a colación, este cumpleaños, la parábola de la viña del evangelio: diferentes trabajadores van llegando a ella, a lo largo de una jornada (50 años, en este caso). Unos, desde primera hora, siendo sus fundadores; otros, a medio día o casi al final de la jornada; pero todos, siempre colaborando en la dura brega de la vendimia educativa que supone ejercer la mejor profesión del mundo: la labor de enseñar y educar a cientos de generaciones de escolares que siempre llevarán impreso en su memoria el marchamo de todo lo que allí vivieron y aprendieron; mientras que los docentes harán lo propio como maestros, sintiéndose satisfechos de haber plantado eficaz semilla en la fértil y joven besana de su alumnado. También, directores, inspectores y componentes varios de la asociación de padres o madres y personal no docente deben sentirse satisfechos porque, entre todos, se ha escrito la historia oficial del colegio “Virgen de Guadalupe”, en estos primeros cincuenta años de existencia; y, a su vez, la propia intrahistoria de cada uno de ellos. Todos tratando siempre de colaborar por el bien de la educación de sus alumnos o hijos que, por cierto, ha cambiado tanto desde que se fundó, pero que sigue presto y persistente en la brecha educacional con su directora, Juana Mari Cantos Talavera -al frente-, y su eficiente claustro de profesores actual, puesto que no han querido perder la ocasión de oro que se les brindaba, en este curso 2019-2020, para celebrar su medio siglo de historia con múltiples actividades lúdicas, culturales y educativas, haciendo patente que siempre han buscado el mismo objetivo: la mejor educación e instrucción posibles de sus discentes, para que se formen íntegramente y encuentren un futuro prometedor; a la vez, que engrandeciendo y ensanchando a nuestra ciudad de Úbeda.

Por lo tanto, éste es el mejor momento para rememorar y felicitar la labor acumulativa y grupal de todas las generaciones que han pasado por este colegio, dejando al albur de cada cual, si la considera mejor, igual o peor que la de otras épocas pretéritas, presentes o futuras; aunque sí hemos de reconocer que hubo un tiempo pasado en el que el sincero agradecimiento de alumnos y familiares hacia el profesorado era mayor que el actualmente estamos viendo, salvo honrosas excepciones.

Deseo de todo corazón, a los que ahora rigen y habitan la nave capitana, que sean capaces de proseguir como hasta ahora y dar el testigo a otras generaciones futuras, para que el colegio “Virgen de Guadalupe” llegue a cumplir un siglo, incrementando -aún más- su inmenso legado educativo.

Sevilla, 13 de septiembre de 2019.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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