50 Aniversario del premio de novela Ateneo de Sevilla

Por Fernando Sánchez Resa.

Con tan importante motivo, el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla organizó, ayer sábado, a las 11 de la mañana, un extraordinario concierto (gratuito) en medio de su porticado patio, protagonizado por la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla.

Al estar localizado en el frondoso Parque de María Luisa, dentro de la Plaza de América, popularmente llamada “Parque de las palomas” y encontrarse bastante alejado de mi domicilio, hube de tomar el autobús, a pesar de que siempre que puedo me gusta ir andando a todos los sitios; mas, mira por dónde, me despisté y me pasé dos paradas, pues estaba hablando por teléfono con mi hermana —aún no ando ducho en este medio de transporte que uso tan escasamente—, por lo que tuve que deshacerlas andando. Menos mal que fui con bastante tiempo y pude llegar con  antelación al comienzo del concierto que tantas ganas tenía de escuchar. Sí señor, me apetecía sentarme tranquilamente en este lugar tan emblemático, que fuera pabellón de la Exposición Universal de 1929, y disfrutar de esa mañana no demasiado calurosa (todavía), con un sustancioso programa, escogido para esta ocasión, en el que todos los componentes de esta banda, con su simpático e ínclito director a la cabeza (Francisco Javier Gutiérrez Juan), supieron entregarse de pleno, a pesar de que la asistencia de público fuese más bien escasa. Todos sabemos que lo gratuito puede derivar en los dos extremos: barco lleno o barco vacío, según pinte la ocasión. Ese es el riesgo que se corre…

Constó de dos partes, bien diferenciadas en cuanto a lo musical que, no obstante, formaron un sólido cuerpo general. La primera, hizo alusión directa a músicas de la Exposición del 29 y de su amado director anterior, que dejó honda huella, Pedro Braña Martínez, asturiano de pro: La Torre del Oro de G. Giménez; Campo de Criptana —Seguidillas— y Voces del Principado de Braña, con estreno ese día para Banda —de ambas—, y con arreglos de C. Guillén.

Sin descanso y tras las amables y simpáticas palabras de Francisco Javier, su actual director, que tuvo que mover su tribuna porque el sol le perseguía y presentar a su banda, fundamentando todo lo que se había interpretado en la primera parte y lo que quedaba por tocar, ponderando a su vez los grandes aportes que se produjeron para esta ciudad abierta en ambas exposiciones universales (1929 y 1992), dio comienzo la segunda parte, entroncándola musicalmente con la Expo del 92: La boda de Luis Alonso de G. Giménez; Obertura para la Expo 92 de Sevilla de Braña (también estreno de la versión para Banda), con arreglos de Cutiño; y The Seville Suite de Bill Whelan, con arreglos de J. de Meij. Ambas partes estuvieron bien diferenciadas en las piezas a ejecutar que no en la maestría y garra con las que las supieron interpretar, pues hicieron vibrar a todos los presentes provocando aplausos a raudales y pidiendo, finalmente, un bis, que fue concedido: un conocido pasodoble español que hizo las delicias de todos. Aunque se pidió un segundo, el director declinó amablemente el ofrecimiento argumentando —jocosamente— que no sabían más música…

Entre los ilustres invitados se encontraba el actual presidente del Excelentísimo Ateneo de Sevilla, que lo es desde 2010, Alberto Máximo Pérez Calero.

Y tras el cálido afecto de los asistentes, todos salieron al calor del ambiente que ya iba marcando altura, pues eran poco más de las doce del medio día. Yo había tenido el placer de asistir a un bonito concierto, en el corazón de este completísimo museo, al que tuve la suerte de conocer en fechas anteriores, gracias a la amabilidad de un voluntario del Casco Antiguo de la ciudad, que supo mostrármelo con alegría y sabor sevillanos encomiables.

Doy las gracias a ambas instituciones, principalmente, amén de otras entidades organizadoras y colaboradoras, sin cuyo patrocinio no hubiese sido posible este concierto: El Museo de Artes y Costumbres Populares, con su completo folleto divulgativo elaborado para tal evento, y la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla mediante su actuación memorable, que no es ni más ni menos que una de las muchas que realiza periódicamente a lo largo de todo el año.

¡Ojalá sigan prodigándose estos hermanamientos y patrocinios culturales; los ciudadanos de a pie saldremos siempre ganando, si sabemos aprovecharlos…!

Sevilla, 24 de junio de 2018.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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