Histórica y emotiva graduación, 01

Eran las ocho y media de la tarde, del día 20 de junio (jueves), cuando todos los presentes (maestros, alumnos, familiares y amigos) en el patio del CEIP “Sebastián de Córdoba de Úbeda ‑Jaén‑ (también conocido por “La Explanada”) se encontraban expectantes por la doble graduación que se iba a llevar a cabo… Los nervios de todos, especialmente de los futuros graduados, no iban a impedir que todo saliese a pedir de boca. Se habían invertido tiempo y esfuerzo suficientes, durante toda esa semana, para que el acto colmara todas las expectativas marcadas…

En primer lugar, se celebró la Fiesta de Graduación de Tercero de Infantil. Doña Luisa M.ª Roa Valero, encargada principal de la presentación del acto (ayudada por el resto del equipo docente de infantil), se encontraba algo nerviosa, pues se le quebró la voz (varias veces): producto de la emoción de tener que dejar (ella misma) este ciclo educativo por el concurso de traslados, tras muchos años en ese ciclo; y porque una simpar compañera abandonará pronto el colegio…

 

Comenzó dando una interesante explicación de la historia de infantil…; después, el alumnado de ambos cursos fue llamado, uno a uno, haciendo su nervioso paseíllo por el camino alfombrado de rojo, hasta llegar al encuentro de su respectiva señorita que le impuso su banda (verde o roja, según le correspondiese) con un beso, terminando por colocarse en la escalinata (para luego hacer las fotos y actividades de conjunto), con todo el boato y el cariño que el momento y el lugar precisaban, y a los sones de Pompa y circunstancia… (Y sin que el fotógrafo oficial, y otros muchos aficionados, perdiesen la ocasión de dejar perenne huella de lo que allí acontecía…).

Después, todo el alumnado de infantil recitó, con sus graciosas y tiernas voces, la poesía “¡Arriba el telón!”, acabando (todos) por gritar su final: «Deseándoles a todos, un verano muy feliz…». Luego, deleitaron al embobado público con la canción del sembrador (adaptada a su esfuerzo por aprender…); con mostraciones incluidas, que en el espejo corporal de sus queridas señoritas podían seguir miméticamente…

Cuatro niños (en representación de todo el colectivo graduado) dieron su agradecimiento emocionado (y de memoria), con la gracia que les caracteriza; pues, en esa preciosa edad, son campo abonado para provocar “el deslizamiento de baba continuado…”; especialmente en los familiares y amigos más interesados.

A continuación, llegaron las escogidas y sinceras palabras (de recuerdo y agradecimiento) del director del colegio, haciendo mención especial a los Reyes Magos y a todos los eventos vividos, durante estos tres cursos pasados, en los que ellos (los graduados) habían ido madurando y mereciendo ser mayores; pasando (el próximo curso) de ser los mayores de infantil a ser los menores de primaria (como la misma rueda de la vida…). Seguidamente, todos los parvulitos cantaron el “Gaudeamus infantil”, que fue una chulada, con letra adaptada a su edad y ciclo. El poder de adaptación del profesorado de infantil no tiene límite: se atreve con todo, adaptando letras, músicas y situaciones en beneficio del discente, siempre presto y abierto a aprender…

La presentadora leyó unas sentidas palabras de agradecimiento hacia doña Josefina Barbero Ráez, recordando a todos que sería la última graduación a la que asistiese; pues en octubre se jubilará, tras 38 años de servicios y 26 años en nuestro cole… «Nos deja ‑dijo‑ una maestra con múltiples cualidades como docente o compañera: llena de sensatez y aplomo…; y que nunca ha dicho nada a espaldas de nadie…». (A doña Luisa M.ª se le quebró, varias veces, la voz…). Y llegó el final de la primera parte con la canción “Felicidades” y la foto conjunta de todo el profesorado actual de infantil; tras darle ‑todos‑ la enhorabuena a la futura jubilada. Después, se entregaron diplomas y regalitos a los recién graduados infantiles…

 

Llegada la segunda parte, la Graduación de los alumnos de Sexto no podía esperar más… (antes, hubieron de cambiarse ‑rápidamente‑ las palabras Graduación de Infantil por Graduación de 6.º), con la misma música y los niños más crecidos del colegio, los más mayores (que llevaban ya nueve cursos en él). Todos recibieron su banda, un beso y su diploma por parte de sus tutores respectivos, yendo por el pasillo central de dos en dos y no de uno en uno como los parvulitos, con aplausos y silbidos del público asistente; y de algunos antiguos compañeros o amigos que no se cortaron lanzando al aire sus desgarrados: «¡Guapos…!»; «¡Guapa…!».

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