Lo mínimo es suficiente

01-06-2012.
Vamos a ver si ejercemos de economistas o de ministros del no‑trabajo y nos aclaramos algo, si es que se puede.
Tenemos una crisis galopante que surge porque somos unos derrochones, porque no hemos hecho como nuestras mejores hormiguitas, guardar las ganancias en paraísos fiscales, o tenerlas más opacas que la cueva del carbonero. Esto anterior es incuestionable y de esos pecados nos llevamos estos castigos. Y punto.

Nuestros amables políticos, en nuestro mejor servicio y por no defraudarnos, lo consintieron y ellos mismos tiraron parné a manos llenas. Para que se lo llevaran los gitanos lo gastarían los cristianos. Así que ellos hacían como que todo iba bien, aunque tratasen de contener a la masa, pues tampoco era cosa de despeñarnos como esos ratoncillos extraños que se van al acantilado todos para tirarse. Una medida para que esto no sucediese era mantener el salario mínimo interprofesional (SMI) en unos niveles a la búlgara. Ahora mismo (y congelado) anda por los 641,40 € por mes. Al día 21,38 €.
Como todos sabemos, nuestra amada “lideresa” se quejó una vez de que no le llegaba la paga a fin de mes. Y debía ser verdad. Pues con el salario anterior díganme a quienes le llega ni a la mitad. Y si nos fijamos en los 400 € que todavía algunos tienen la desgracia de cobrar, por la prolongada situación de paro, es que alucinamos. Claro, que el que debe alucinar y bien, con la afición al incienso que tiene, es nuestro dignísimo representante máximo de los jueces, cuando considera “calderilla” sus gastos semanales en costero lugar.
Entonces, me digo, si nuestros sabios ministros deciden que se puede vivir con 400 o con 641,40 euros al mes, es porque se puede vivir (que de tan sapienciales personas ‑por algo estarán ahí, digo yo‑ no se puede ni debe dudar). Si es así, entonces no es que ahora haya paro ni que no se pueda mantener la economía familiar; es que la cosa debe estar mal, muy mal repartida.
Pues ¿por qué reciben esos salarios de infarto, esos retiros de rey destronado, tanto ministros como políticos y directivos y consejeros, cuando ellos mismos nos dicen que con lo asignado como oficial, indicado arriba, es suficiente para que se mantenga una familia? Si de veras es así (quiero creérmelo) es que son declaradamente unos injustos acaparadores, unos ladrones mismamente.
Así que delinquen y no se les lleva a la cárcel. Creo que porque no habría cárceles para tantos (eso debe ser). A Conde y a De la Rosa los tuvieron en la trena por algunos desfalquillos, minucias con lo de Bankia. ¿Estos de ahora se escaparán por las buenas?
Aún podríamos ir más adelante. Si una persona o familia puede vivir con 641,40 € al mes, ¿por qué entonces las hay que ingresan en su núcleo familiar dos salarios al menos? No ya de la mínima expresión citada, salarios muy superiores. Superan así este umbral establecido oficialmente y del que se puede (según orden ministerial) vivir decentemente. Es injusto y debiera estar prohibido por ley, pues.
A lo anterior, añádase el acaparamiento de puestos de trabajo por unidad familiar. En vez de limitarse a una entrada salarial, como se ha dicho, suficiente, se permiten más, ocupándose así trabajos que se podrían distribuir entre los que no los tienen. Nos lleva esto a deducir que también el trabajo está mal repartido y que posiblemente de esos cinco millones de parados se podrían recuperar, si sólo existiese un trabajo por unidad familiar, más de tres millones.
La crisis, pues, se reduciría drásticamente. Como el consumo ya está en mínimos, no se notaría tanto y, al contrario, podría tener cierta recuperación cuando se reincorporasen al mundo activo más de tres millones de personas. Sólo habría que entender que se consumiría más distributivamente, y no como ahora, unos mucho más que otros.
Casi, casi, llegaríamos a un igualitarismo comunistoide, donde todos los recursos quedarían repartidos entre todos. En verdad que se desharían tantas diferencias injustas y se eliminarían también tantas coartadas de gastos en ayudas sociales, justificantes de estructuras anquilosadas en la rutina de la dádiva ciega. El estado del bienestar estaría establecido no por asistencias indiscriminadas, sino por ser innecesarias esas asistencias.
No, si al final ganaríamos todos. Pero eso es lo que no se va a poder establecer. Aunque nuestros sesudos y amables ministros lo intenten, limitando los ingresos de unos para así poder mantener los superiores de otros. Pues que se quiera o no se quiera, siempre hubo clases y clases (y, oiga usted, yo cobro lo que cobro y gasto lo que gasto porque me lo merezco). Y si puede ser más, pues sea más, que no vamos a protestarlo.
Paradojas económicas. Por eso, creo yo, no lo entendemos. Pobres, que para eso hay que llegar a ser ministro (al menos).

Autor: Mariano Valcárcel González

Decir que entré en SAFA Úbeda a los 4 años y salí a los 19 ya es bastante. Que terminé Magisterio en el 70 me identifica con una promoción concreta, así como que pasé también por FP - delineación. Y luego de cabeza al trabajo del que me jubilé en el 2011. Maestro de escuela, sí.

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