Palomas, 1

23-03-2010.
Y las cagadas de las palomas manchándolo todo.
Me encontraba en mitad de una plaza, grande, amplia, que pretendía tener ese pedigrí del mundo decadente y parado, detención de piedras y de siglos, que tanto gustan de pregonar guías de turismo para los panolis seudoculturetas. Y las palomas, cagándose en todo.

Las palomas, aves emparentadas con las gaviotas, son lobos vestidos de corderos. Las palomas se cagan en todo a despecho del pedigrí, la nobleza o el empaque de lo que se les ponga debajo. Defecan ese mejunje descompuesto y pegajoso, maloliente, que disuelve piedras o bronces.
En mitad de aquel espacio, rodeado de edificios de piedra labrada, solo e inútil, sin nada que me incitase ni a contemplar el entorno ni a salir del mismo, ahí, parado, mi aspecto debía ser, como menos, curioso para quienes circulasen por acá: «¿Qué hace ese tío ahí, como un pasmarote?, ¿qué mira, si no mira nada?, ¿por qué no anda, qué espera…?».
Se pueden oír ciertos sonidos lejanos, identificables si se les presta atención, claxon de autos activados por repartidores de pan, o por conductores nerviosos e iracundos, leve rugido de un avión que, ¡oh, cielos!, ¡también podría cagarse encima!, chirridos de puertas que nunca traspasaré o golpes de persianas desde las cuales ya se ha satisfecho la curiosidad voyera de una superlimpia matrona, o de una malévola vieja que puede me esté lanzando un conjuro del mal de ojo.
Palomas de la Paz, ¡bah!, ¿quién se inventó tal infundio?, ¿cuándo lucharon por la Paz, las palomas?, ¿qué hicieron a favor de la misma…? Se utilizaron palomas para la violencia, todos los ejércitos tenían su sección de comunicaciones colombófilas, aves para llevar y traer informes, órdenes, mensajes con los cuales se podía hacer más daño al enemigo, matar más soldados.
El Sol se entrevera de nubes y no quiere pararse a mirarme. Para el Sol yo soy despreciable, como para otras personas.
El Sol está por encima de las palomas, es cierto, y podría detenerlas; pero el Sol no quiere, se siente tan superior que llega a supremo. Es el supremo hacedor de nuestra vida y se le adoraba como tal, hasta que llegó la religión que lo relegó, o trató de relegarlo, a mero instrumento ocasional de los designios de un Dios más fuerte que nuestro astro local, el Dios del Universo, de tantos planetas, estrellas, galaxias que ni se pueden contar. Al Sol se le requirió para detenerse en medio de una batalla, para ocultarse tras una crucifixión. Se sintió tan ofendido que decidió pasar de los terrestres, a los que, sin embargo, sigue favoreciendo desde su elevada posición. Pero no quiere detener a las palomas. Como castigo.
Notaba cierto dolor ya en las lumbares, de la rigidez habida, y determiné moverme un poco, sin decidir a dónde dirigirme. Balbuceaba mis pasos como el niño infante que los inicia y experimenta, con miedo y desacompasada zancada. Un banco, había un banco de piedra arrimado a una pared de palacio o iglesia, que no había yo discriminado el muro ni el edificio, en una zona umbrosa oculta al Sol todavía. Pétreo asiento al que me encaminé cansinamente.
La paloma le llevó una rama de olivo a Noé, tras el destructor diluvio, se escribió, y por ello la paloma trajo su mensaje de Paz. Fatal interpretación. La paloma había sido lanzada por el hartazgo que tenía el tal Noé de bicho tan marrano, a ver si cagaba fuera de su barco de una puñetera vez. Y lo intentó en varias veces, pero el pájaro, tenaz y de costumbres fijas, siempre se volvía por donde había venido. Sólo que en la última ocasión sí que había defecado ya en terreno firme y de ahí el llevar una ramita de olivo en su pico, en la que se había posado. Mas Noé ya había bebido de su carga fermentada, afición que el hombre, por ser precisamente además profeta, tenía muy arraigada y le producía estados favorables a deducciones e interpretaciones que nadie a su alrededor era capaz de tener, y menos de comprender sin la aclaración del patriarca.
Alrededor del poyo se distribuían graciosamente varios desperdicios. Encima, también. Las cáscaras de pipas alfombraban la losa pulida del suelo en un área bastante amplia, pero irregularmente. ¿Las habrían comido uno o más sujetos?, ¿chicos o mayores?, ¿machos o hembras…?
Comer pipas son pocos de los actos que se mantienen, generación tras generación, inalterables a las modas y modos tan mutables. Se cambiaron los motivos o las ocasiones, que de antiguo se comían mayormente en el cine, mejor en el cine de verano, al aire lanzadas las cáscaras inmediatamente expulsadas desde las bocas contra todo y contra todos los alcanzables. También se comían para matar el hambre o, si no matarla, al menos engañarla. Se siguen, sin embargo, comiendo en bancos de parques, plazas, escalones de iglesias, en iguales sitios de antaño, menos en cines, porque ya no existen.
Ahora en cines, salas cubiertas, se comen palomitas, grandes vasos de cartón con palomitas. De maíz.
Llegó pues la paloma y ya iba a largarla otra vez el viejo con gestos poco amistosos y algo descolocados, cuando advirtió la ramita… «¿Qué leche trae esta?», se pensó, y la agarró del pescuezo en común y clásico ademán de retorcérselo; pero el profeta debía entender el mensaje de la rama de olivo. Todos los que acompañaban a Noé lo miraron con cierta sorna, sabiéndolo algo beodo, y con la curiosidad de quienes estaban al tanto de sus salidas de tono. «¡Esta rama de olivo significa la Paz!», dijo solemnemente… Alguien susurró con malicia repulsiva: «¿De qué Paz habla si no hemos guerreado contra nadie?»; pero el profeta se había dado cuenta de la mala leche de su pariente, puñetera envidia que le tenía, porque no le dejaba trincar del pellejo de vino, y aseveró aún con mayor energía: «¡La Paz del mundo, que nos la trajo esta inocente paloma!». La cual, en honra a tan alta consideración que se le tenía desde hacía segundos, cagó pausadamente en la misma mano del vidente.

Autor: Mariano Valcárcel González

Decir que entré en SAFA Úbeda a los 4 años y salí a los 19 ya es bastante. Que terminé Magisterio en el 70 me identifica con una promoción concreta, así como que pasé también por FP - delineación. Y luego de cabeza al trabajo del que me jubilé en el 2011. Maestro de escuela, sí.

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