La melena del viento

24-01-08.
LA MELENA DEL VIENTO SE DESMAYA sobre los hombros
de los montes como una lluvia de azahar mediterráneo,
sin el relámpago de un tigre que cabalga exhibiéndose
en la jaula de los truenos. Tanta desmesura queda más tarde
como un espectáculo de un circo de barrio, al este

de la ciudad, última frontera que aún permite un ligero
perfume de inocencia. Es éste otro reino:
el de las calamidades y ternuras, el de las furias
y los silencios. Hay quien lo conoce y huye
de sus fronteras. Hay quien decide habitarlo. No importa
que en los bulevares vayan las parejas a la muerte
del amor, ceñidas por la cintura, encendidas como bengalas en
un concierto de rock o en la procesión marinera
en un pueblo del sur.

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