Dinastía

Por Mariano Valcárcel González.

En el imperio romano, fue difícil consolidar alguna dinastía imperial, como la Julio/Claudia, la Flavia y otras, porque los generales también ambicionaban el poder y los vástagos de emperadores potentes resultaban ser unos tarados o débiles para el ejercicio del cargo.

Los godos tenían reyes, pero no dinastías, porque la elección de rey procedía al inicio del consejo de jefes del ejército (era uno algo más que sus pares, pero no demasiado); luego, la tendencia empujaba a consolidarse como dinastía de alguno de los electos, lo que suscitaba oposición en otros y discordias y violencias que debilitaron el reino (el rey depuesto era expulsado, inicuamente rapado y ciego, como le sucediera a Wamba). Al último, Rodrigo, lo traicionaron los hijos y parientes del otro aspirante al trono.

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