Los silencios de Dios

11-02-2009.
«Debería sonar una voz diciendo “Dios”,
pero tendría que ser una voz que se oyera
sin los efectos sonoros de la iglesia
y que pareciera salir de otro sitio.
Pero, dígame, ¿de dónde saco ahora esa voz?».
Los silencios del doctor Murke,
por Heinrich Böll.

Dios me habla. ¡No lo dudo! Pero no siempre lo escucho bien. Además, me preocupan mucho sus silencios. ¡No sé! Y me pregunto muchas veces: «¿Por qué se calla tanto?».
Nadie soy para hacer estas preguntas y menos a “Nuestro Divino Creador” o, como lo quería mencionar el doctor Bur-Malottke: «El Ser Supremo que veneramos». Pero, ¿qué hacer ante sus reiterados silencios?
Sin quererlo y sin pensarlo, he encontrado una posible respuesta. Un trozo de SILENCIO (cortado en una cinta magnetofónica por el doctor Murke) se puede cambiar y volver a pegar en lugar de otro trozo de cinta que lleve grabada la palabra DIOS, siguiendo las técnicas del doctor Murke. Entonces pienso: Dios me habla. Y no lo pongo en duda, pero ¿cómo escucharlo? ¿Tal vez a través de sus silencios?
¿Dios y su silencio es lo mismo?
Escuchar a Dios en silencio es toda una incógnita.
DIOS / SILENCIO / DIOS / SILENCIO / DIOS / SILENCIO
Acabaríamos al final como Samuel, en el Antiguo Testamento:
¡Habla Señor, que tu siervo escucha!
Y todo puede parecer tan sencillo como cortar SILENCIO y pegar DIOS. Cortar DIOS y pegar SILENCIO. ¡No sé!
Acabaría preguntándome como Heinrich Böll:
¿De dónde sacar ahora esta voz?
En Jaén, a 31 de enero de 2009.
 

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