El esposo

14-02-2009.
Celador de tu sueño más ligero,
mi corazón, tu párpado, acompasa
y, hasta que no despiertas, se me atrasa
el latido viril con que te quiero.

Nos acaricia un aire cancionero
en el silencio azul de nuestra casa:
noche de amor, que castamente pasa,
alborada de amor que desespero.
Y, cuando te despiertas…, soñoliento
de vigilar tus sueños inocentes,
se me duermen los besos en los dientes
y me quedo dormido, aún sediento.
¡Sueño dispar que atentas, desatento,
a sueños, por amor, tan confluyentes!

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