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Pudiera parecer que defiendo el comunismo en esta refriega dialéctica contigo, querido Manuel Almagro. No. Ya lo dije en mi primera respuesta a tu comentario. Sólo reconozco algunas de sus aportaciones de contrapeso a la vorágine del liberalismo económico. ¿Comunistas currantes?

Te presento a un maestro salido de la Escuela de Magisterio de la Safa de Úbeda: Manuel Gordillo, alcalde de Marinaleda, pueblo sevillano. Hombre honesto y luchador por los más necesitados que son los jornaleros de su pueblo, servidores de los señoritos andaluces, latifundistas que todavía quedan por ahí. Es sólo un ejemplo, aunque, vuelvo a repetir, pocos quedan ya. El mal ejemplo soviético y otras dictaduras satélites han terminado con la utopía tal y como se concibió. Algún día, alguien encontrará la fórmula para aplicar la justicia social en un modelo más humanizado.
Mi respeto a tu experiencia norteamericana. Otros no tuvieron tanta suerte. Cada uno cuenta la misa según le ha ido, pero yo también te aporto una reflexión más: ese país ha llegado a ese nivel, en parte, por la explotación encubierta de los recursos de los países del tercer mundo, aunque para conseguirlo haya tenido que promover golpes de estado (Chile); o apoyar a los que se dieron, si se doblegan a sus intereses (España franquista); o invadirlos para controlar el mercado de petróleo (Iraq).
Es el Imperio de hoy, en el que “nunca se pone el Sol”. La defensa de la democracia es mentira. Les importa poco las dictaduras y la aniquilación de derechos humanos en la mayoría de los países africanos. Sólo intervienen cuando les interesa, aunque tengan que inventar armas de destrucción masiva.
Perdona, pero no puedo defender el liberalismo como el menos malo de los sistemas que reparten riqueza. Echa un vistazo al mapa mundial. Para que unos vivan bien, otros ‑la mayoría‑ viven en la más absoluta miseria. Ese es el resultado de la globalización. Esa bestia feroz, después de varios siglos, ha conseguido que los seres humanos vivan con las mayores diferencias de la historia. Crac del 29, gran crisis del 2008… ¡Qué nos quedará por ver!
Tú has vivido siete años en Estados Unidos. Yo llevo seis años, viajando a Marruecos en programas de cooperación. Son los extremos del sistema. Veremos qué pasa con Palestina. No hay solución política del conflicto. La falta de equidistancia de Estados Unidos, a pesar de los intentos, ha convertido a los habitantes de esa tierra en opresores y oprimidos. La ley del más fuerte se impone. A los pobres, como siempre, no les queda más que el sufrimiento, la resignación o… ¡la ira! Seguirá el terrorismo. La prepotencia de los vencedores se encargará de alimentarlo.
No nos diferenciamos demasiado en nuestros planteamientos. De cualquier forma, el café sabe mejor cuando se discute con moderación y sentido común. Creo que es nuestro caso, que doy por finiquitado para no cansar a nuestros posibles lectores.
 

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