Niños mimados

09-06-2008.
XXXIII
IGUAL QUE HERMOSOS ANIMALES IRREPETIBLES estaban encerrados
en un jardín celeste. Niños mimados con lujosos juguetes
que desarmaban a su voluntad, más que enfermos de soberbia.

Al principio eran tan puros que no pensaban porque
el pensamiento era una debilidad, una desconocida enfermedad
sólo de seres desheredados; y ellos, en cambio, todo
lo tenían presente: no existía ni el tiempo ni el espacio, ni
la memoria ni el olvido. Deseaban ser dueños
de la tierra y de los mundos suspendidos en el universo,
y de los hombres, para poseer así el dominio sobre
la maldad. En un descuido, la sutilísima mano
de un fantasma perverso dejó la verja entreabierta
y huyeron todos del edén. Por donde pasaron, la hierba olía a
incienso y ascuas. Y quedó una huella profunda como
la herida de una mujer amada que nos abandona.

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