Imprescindibles

 

29-10-06.
A estas alturas de la vida estoy tan confuso como en tiempos de mi buena educación jesuítica. Entonces, todo el mundo me imponía su verdad y yo acataba humildemente lo que otros pensaban por mí. Decían que era bueno y obediente, un buen chico. Incluso hubo quien pensó que tenía el perfil de un futuro sacerdote. Sólo me faltaba vocación. Pasó el tiempo y afortunadamente no fue así. Fui maestro, que también era cosa de buenos. Incluso maestro Safa, que imprimía carácter y era como una categoría superior. Con treinta y pocos años dejé la Institución. Yo había evolucionado democráticamente y no soportaba decisiones dictatoriales de nadie; veía absurdos planteamientos pedagógicos, falsas apariencias en personas que se movían por intereses particulares, preferencias hacia las clases mejor acomodadas… Úbeda quedó muy lejos y la decepción apareció, derrumbando todos mis ideales, que pronto fueron sustituidos por otros en la escuela pública.

Veinte años después de abandonar el último colegio Safa en Málaga, nuestra Asociación me recuperó la memoria del pasado, en el reencuentro afectuoso con amigos de aquellos años de primera juventud.
-¡Magnífico! -pensé-. Ahora somos mayores, cada uno tendrá su ideología, diferentes profesiones, experiencias interesantes para los demás… Tenemos una página web con la que comunicarnos, un presidente entregado y un grupo de compañeros entusiasmados con la idea de compartir ideas. Nació el Rincón del Café, la Galería de Fotos, los artículos de diversa índole… Aprendí de todos y yo aporté mis experiencias marroquíes, teatrales y educativas. Entre todos construiremos una Asociación en la que podremos opinar sobre los asuntos más dispares. No habrá problema. El respeto y el afecto están asegurados.
Pero, he aquí que, un buen día, un compañero se atreve a expresar con contundencia una respuesta dura y directa a la crítica subliminal que otro hacía en su último artículo sobre determinadas cuestiones políticas. ¡Se armó la gorda! Dimisión. Retirada de artículos. Ruptura total… Pero, ¿esto qué es? Quien critica con mejor o peor estilo se arriesga a que lo critiquen. Quien lanza piedras se expone a recibir pedradas. ¿O pensaba alguien que el debate es un monólogo de pensamiento único?
No, amigos. Esta página web debe estar viva. Debe ser libre. Y respetuosa en las formas, que no vetada en el fondo. Vivir en democracia no es sólo tener la posibilidad de votar al partido que me convence, sino de practicar la tolerancia cada día en todos los ámbitos en los que se desenvuelve nuestra vida.
Corregir es de sabios. La humildad es la grandeza de los poderosos. La intolerancia, el principal enemigo de la convivencia.
Llamaron «rojerío», de forma despectiva, a mi artículo sobre la Teología de la Liberación. También me han llamado «figurón» por mi excesiva participación. Recibo estas calificaciones con la sonrisa de quien sabe que sólo expresa su opinión con honestidad, colaborando en una página web, a veces demasiado dormida para tantas inquietudes como guardamos quienes formamos esta Asociación. La verdad es relativa y subjetiva. La participación, necesaria. El debate enriquecedor.
No estuve el 21 de octubre en Úbeda y me muero de envidia al leer lo que escribís sobre ese día. El homenaje merecido al padre de Paco Fernández, la recuperación del genial Rafael Hinojosa, la edición del libro, los abrazos, los recuerdos… merecieron la pena, el esfuerzo.
Espero que quienes se han ido, vuelvan. Para mí son imprescindibles. Todos lo somos. No importa el color de las ideas. ¡Nos unen tantas cosas! Así lo creo y lo expreso con todo mi afecto y respeto por sus decisiones.

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