El dinamismo del sistema educativo español

21-12-07.
«Demoledor informe PISA para Andalucía»
«Descorazonador los resultados de las pruebas diagnóstico en 5.º de Primaria y 3.º de Secundaria»
«El sistema es un fracaso»
«La LOGSE es culpable»

Así de contundentes son los titulares de algunos periódicos en relación al informe que la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo) realiza como parte del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA).
En esta ocasión, los alumnos andaluces de 15 años obtienen 463 puntos en Matemáticas, frente a los 480 del conjunto de los españoles y los 498 del promedio de la OCDE. No hay grandes diferencias. Tampoco los datos se pueden considerar objetivos, ya que no se tienen en cuenta las circunstancias de cada sistema educativo, como la inclusión del alumnado inmigrante, que en Andalucía es el 32% de España; la integración de alumnado con necesidades educativas específicas; los agrupamientos heterogéneos; o los valores transversales. Circunstancias que han influido en el puesto a la baja en comprensión lectora, razonamiento matemático y ciencias ‑el 31 de 57 países‑. Puesto similar a Estados Unidos, Noruega o Luxemburgo, por citar algunos ejemplos.
Por amor propio y por ser parte afectada, he mirado una y otra vez los resultados de estos informes, de los que Andreas Schleider, responsable del Informe PISA de la OCDE, ha afirmado: «El español es uno de los sistemas más dinámicos de Europa». «Los resultados del último estudio son los esperados por su componente socioeconómico». «Pocos países en el mundo han tenido el progreso educativo que ha tenido España en los últimos 20 ó 30 años, aunque queda mucho por hacer». «Mantenerse en medio de la tabla no va a permitir que España continúe siendo competitiva y hay que hacer un esfuerzo, porque existe mucha presión y competencia desde el punto de vista mundial».
Las dos causas principales del hipotético fracaso, similar al del Graduado Escolar de la EGB (Educación General Básica), han sido las ratios demasiado elevadas y la falta de formación didáctica del profesorado para educar y enseñar a aprender en la diversidad que supone la escuela inclusiva, en la que el arte de motivar en la etapa más compleja de su vida, la adolescencia, ha consistido en la utilización abusiva de los exámenes como estrategia para despertar el interés por aprobar, que nada tiene que ver con el interés por aprender. El sistema de evaluación‑calificación como recurso en las enseñanzas obligatorias es injusto y poco eficaz en el alumnado con menos capacidad o con dificultades de aprendizaje, por lo que es imprescindible que los docentes sepan manejar técnicas y estrategias metodológicas que motiven por sí mismas, sin necesidad de recurrir al miedo que genera el examen.
La LOGSE apostó por incorporar al proyecto curricular áreas como la Educación Musical, adelantar el 2.º idioma, aumentar las sesiones de Educación Física en los primeros ciclos de Primaria y establecer un currículo común en todas las etapas de la enseñanza obligatoria (enseñanza comprensiva). Esto, además de la ausencia de un plan de apoyo a la lectura y la reducción de una hora semanal en Lengua y Matemáticas, tuvo como consecuencia el retroceso en estas áreas a beneficio de una educación más integral que, desde mi punto de vista como maestro de Primaria y Jefe de Estudios desde hace más de veinte años, se ha conseguido en las etapas de Infantil y Primaria, no en la Enseñanza Secundaria, donde se realiza el informe PISA.
Gracias a la última prueba de diagnóstico, realizada en octubre en los niveles de 5.º de Primaria y 3.º de ESO, sobre el grado de competencias del alumnado en Comunicación Lingüística y Matemáticas, los centros educativos hemos podido analizar los déficits existentes en diferentes aspectos competenciales de las áreas fundamentales del currículo y, en consecuencia, se han programado en los claustros planes de mejora que atenuarán las carencias detectadas.
Pienso, sinceramente, que estamos en el buen camino. La LOE ha recuperado las cinco horas semanales en Lengua y Matemáticas, además de la implantación progresiva de las nuevas tecnologías y de un plan de bibliotecas en los centros que, junto a las nuevas medidasanunciadas por la ministra («ampliación de un curso de carrera en Magisterio y máster de un año para los licenciados que pretendan ser docentes»), mejorarán sin duda los resultados y elevarán el nivel comprensivo de lectura en nuestro alumnado. Es lo que siempre he reivindicado en cuantos foros de debate tuve oportunidad de participar.

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