“Una historia del rock”

Por Fernando Sánchez Resa.

Inmerso en esta trepidante eclosión cultural ubetense en la que rara es la semana o el mes en los que no se presenta un libro en nuestra monumental ciudad, el castellanomanchego, natural de la Roda (Albacete), Miguel Luis Carrasco Ramo, afincado en nuestra ciudad desde sus estudios de magisterio en Safa (promoción 1971-1974), no ha querido ser menos y ha aprovechado la noche del jueves, 24 de noviembre, para presentar su libro “Una historia del rock, a las 20 horas,contribuyendo a que este panorama no decaiga, compendiando y presentando un concienzudo trabajo, que es un auténtico resumen de su larga vida dedicada, entre otras muchas actividades, a su amor por el rocanrol…

Allí nos congregamos un variopinto público que abarrotaba el local, teniendo que permanecer de pie bastantes de los asistentes, entre los que se encontraban familiares, amigos, compañeros, alumnos y conocidos, en el salón de actos del renacido palacio Don Luis de la Cueva.

Fueron tres, los personajes que se subieron al estrado para dibujar el evento en cuestión. De izquierda a derecha, mirando desde el público, se posicionaron María Carrasco Poyatos; el autor, Miguel Luis Carrasco Ramo; y el concejal de Juventud y Deportes del excelentísimo ayuntamiento de Úbeda, Francisco Javier (Fran) Lozano.

Con una puntualidad exquisita, Fran es el primero en tomar la palabra para destacar, mediante un corto e intenso parlamento, tintado de una facilidad de palabra resaltable, el apoyo incondicional del ayuntamiento ubetense por la cultura y todo movimiento social transmisor de todo tipo de valores, como representa este libro, aprovechando para dar públicamente la enhorabuena a su autor, augurándole un seguro éxito y transmitiéndole todo el ánimo de la corporación ubetense.

Después, es María quien, con una frescura y cariño loables, va desgranando un improvisado discurso sin papeles, en el que nos dice que ella no es la protagonista de esta presentación, sino su padre, y que no sabe qué decir ante tanto amigo en la sala. No obstante, sabe mostrar y condensar su amor hacia el autor del libro, desvelando lo que muchos ya sabemos: es maestro, deportista empedernido y con la faceta menos conocida de tener un amor desinteresado hacia el rock, «aunque siempre unas palabras vienen bien», agrega. Sigue desvelándonos las charlas y conferencias que ha dado su padre sobre el rock. En definitiva, toda una vida dedicada a coleccionar instrumentos musicales, aprendiendo finalmente a tocar la guitarra, contactando con mucha gente, formando parte de jurados y organizadores de festivales de rock… Todas sus vivencias las ha materializado en Úbeda, principalmente, y este libro es la culminación de toda una vida que empezó en la Roda y hoy se ha convertido en este formato de libro. Destaca que lo más importante es que la vida nos da, a todos, una serie de oportunidades; por ello, si él hubiera nacido en los años 40, en EE. UU., hubiera sido un ciudadano disconforme con la vida social aburguesada y bélica; si se hubiera encontrado con el demonio en cualquier esquina del mundo, le habría vendido su alma por el rock…; y todavía sigue siendo un emigrante de las raíces de su pueblo, que lleva en su corazón, siendo esto mismo un sueño de vida, por lo que debe estar agradecido. Y acaba exclamando: «¡En la próxima vida estará, seguramente, encima de un escenario de rock…!».

Y, finalmente, Miguel Luis toma la palabra levantándose de la mesa presidencial y colocándose ante el atril que hay dispuesto, desprendiéndose de su jersey por el excesivo calor que tiene; y ya, en mangas de camisa, se tirará más de hora y media desgranando el origen y significado de este libro, agradeciendo al público su asistencia y a la multitud de amigos que le han proporcionado la oportunidad de que vea la luz, comenzando por el autor de la portada, el artista Luis Juan Torres López, que ha sabido condensar los deseos de su autor en una certera y afinada imagen que lo resume todo; y siguiendo por otros muchos amigos que se encuentran presentes o ausentes y a los que agradece su presteza y certeza en ayudarle y proporcionarle datos que él ha incluido en este volumen.

Nos comenta que esta presentación viene a rememorar una conferencia, que ya ha realizado en otras ocasiones con el mismo título, y que por iniciativa y apoyo de amigos se ha transmutado en este interesante libro, y en este marco incomparable en el que la fraternidad y la amistad son las joyas más preciadas…

Como yo trataré de condensarla, les voy a anotar lo más sobresaliente para que ustedes, amables lectores, se hagan una idea aproximada de lo que allí aconteció.

Al ser buen maestro, Miguel Luis hace, primeramente, una introducción de las raíces del rock que los medios de comunicación y contracultura han bautizado con la frase estereotipada: “Sexo, drogas y rock and rock”, cuando no es cierto; pues él (y otros muchos incondicionales) no se drogan, ni fuman ni beben alcohol…

Los orígenes de este movimiento musical y cultural están basados en tres movimientos musicales: el Blues (cantado por negros, originariamente, y con un texto de preguntas-respuestas); el Góspel, como cancionero espiritual negro, aunque también lo hay blanco; y el Country americano, que también lo hay blanco y negro, y que tiene raíces de emigrantes europeos…; uniéndose los tres en el Rock.

Y dándonos una lección magistral sobre este movimiento, va haciendo acotaciones personales agudas, como la de que estas tres raíces aportan la cultura del rock, como cualquier movimiento cultural o musical que molesta al establisment, y al poder en general, que siempre trata de capitalizarlo y darle un sentido distinto al que en verdad tomó cuando nació. El poder siempre ha sido, es y será así: boicotear o intervenir lo que no interesa de una manera directa o indirecta, para que no llegue su mensaje originario al público en general (y más si es reivindicativo o contestatario) y se edulcore en el transcurrir de los años…; y para que el nuevo amante o practicante de esa idea o cultura, valiéndose sólo de la imagen y la disonancia, no conlleve su contenido real primigenio.

Nos habla, también, de cómo se ha fraguado el libro: gracias a varias conferencias dadas con este mismo título; y nos cuenta su vida personal, sus circunstancias (como diría José Ortega y Gasset: «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo»). Y apoyándose en ellas, justifica su amor por este movimiento cultural más que musical. Aclara que lo va a hacer desde los años 40 hasta los 80, pues, después el rock and rock tomó otros derroteros diferentes a sus objetivos originales…

Y nos cuenta su vida completa, desde que nació el 4 de julio de 1954, en la Roda, refiriendo sabrosas anécdotas familiares de su abuelo, maestro sevillano; de sus familiares, que viven en la capital de España; de su padre, que lo castigaba todos los veranos a trabajar en su molino, por no haber aprobado el curso, hasta que lo manda a Madrid y allí aprueba, por primera vez en junio, la reválida de cuarto por libre y hace los cursos de bachillerato; hasta que aterriza en Úbeda por decisión propia, escogiendo una de las dos únicas opciones que le ofrece su padre: estudiar magisterio, en Albacete o en Úbeda… Y es en la Safa de Úbeda donde conoce a la que será su esposa, Mary Ula Poyatos Moreno, y seguirá siendo testigo fiel y valiente mediante el incipiente movimiento democrático contra la dictadura de Franco, que ya en la música y en sus discos de vinilo, así como en sus audiciones privadas y públicas, lo van encaminando a este acendrado amor por el rock

Luego, llegará su productiva docencia de más de dos décadas, en Torreperogil, donde descubre su vocación hacia este movimiento cultural a raíz de impartir clases de Ética, hasta que se harta y pide el traslado al colegio de la Explanada de Úbeda, actualmente llamado Sebastián de Córdoba, en donde se jubila debido a un padecimiento congénito que padece en la vista: retinosis pigmentaria, vulgarmente conocida como ceguera nocturna. Desde entonces, aprovecha todo su tiempo para dedicarse al deporte, a su esposa y a sus amigos y aficiones.

Todo lo que va contando lo va ilustrando mediante imágenes de un power point que su esposa va pasando pacientemente. Recuerda la alegría que le supuso realizar algún que otro programa en Radio Úbeda sobre este tema, a petición de los nuevos dirigentes de Safa, pero que, por desgracia, no ha proseguido, con gran dolor de su corazón, y por motivos que desconoce; aunque muestra su añoranza por los años vividos en su carrera de magisterio, en los que tanto su vida personal y profesional, como los de nuestra querida España, estaban por escribir, con el revulsivo de la predemocracia y con los últimos estertores de la dictadura franquista a flor de piel…

Tiene palabras de agradecimiento para muchos amigos, grupos musicales y locales donde se podía oír este tipo de música, tanto de su pueblo natal como de Úbeda y Torreperogil, mencionando la estela de amigos que gracias al rock ha cosechado.

Y no deja de insistir en que el rock es más que un movimiento musical: es un movimiento cultural de la contracultura establecida, pero que el poder y la publicidad se han encargado de mancillarlo y desviarlo, dejando que todo ciudadano de a pie tenga sus quince minutos de gloria, como ya anunció el ideólogo Andy Warhol: «En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos…», a cambio de no dejar ver la cruda realidad en la que se desenvuelve cotidianamente. Insiste en que con su libro ha pretendido reflejar este movimiento cultural establecido, pues no quiere que sea un volumen de historia de la música simplemente, sino que se muestre como un movimiento cultural transmisor de valores, cual si fuese el libro “Confieso que he vivido” de Pablo Neruda, premio nobel de literatura.

Y con un cerrado y largo aplauso, adjunto al deseo de sus incondicionales compradores para que su autor estampase una especial dedicatoria en el libro ‑ávidamente comprado‑, se fue alargando la noche, entre charla distendida y regocijo del autor y su familia, al estar Miguel Luis sumamente orgullo de ser padre de este libro y reciente abuelo de su pequeña nieta Indira, que también estaba en la sala, y que mostró su deseo de oírlo y recibir plácemes y carantoñas, como él, cual digna heredera del saber y de la valentía de su querido antecesor…

fernandosanchezresa@hotmail.com

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