En memoria de don José Fernández Rueda

9 de noviembre de 2008.
Ayer tarde, a las tres, Paco Fernández me comunica el fallecimiento de su padre, JOSÉ FERNÁNDEZ RUEDA.
Mi agradecimiento eterno para este gran hombre. Fue uno de los primeros Maestros de la Safa de Almería, su director y su ejemplo para todos los que le conocimos.

Quiero resaltar su profunda humanidad, su entrega total sin reservas, su gran disponibilidad para todos, su saber estar al servicio del más necesitado, fuera maestro o alumno, su ejemplar profesionalidad sin límites de horario, su extraordinario espíritu cristiano, centro de su vida. Tan rica vida interior, que la transmitía con total naturalidad a su gran familia y a cuantos tuvimos la suerte de trabajar con él.
Recuerdo aquel día, hace 40 años, jugando al fútbol en las Ramblas de Almería con mis alumnos de 2.º de Primaria, cuando uno de los defensas de aquel equipo improvisado, pero defensor del orgullo de España como si nos fuera la vida en ello, chocó conmigo -o yo con él- y su cabeza abrió una brecha en mi ceja derecha. La escandalosa sangre dejó sin habla a los chavales. El partido se acabó (se aplazó, mejor dicho) y regresamos de inmediato a la calle Gerona, donde estaba el Colegio.
Don José, después de dejar atendida la clase con un compañero, me llevó al oculista más cercano. No sé si luego recuperó las 150 pesetas que le cobró por el examen y la cura (es posible que no); pero su preocupación, dedicación y cariño dejó en mí una huella de gratitud que hoy quiero hacer público por primera vez con esta anécdota personal. Podría escribir muchas.
Y es que eran otros tiempos. Y es que eran otros hombres. Y es que era otro espíritu Safa.
Hoy los grandes directores de la Institución no tienen tiempo para pequeñeces. Si alguien abandona la Safa, será porque le conviene; si alguien se jubila, pues le ha llegado la hora; si un hombre total, histórico, colaborador inicial del padre Villoslada, como don José Fernández, se muere… pues se hacen gestiones para que le llegue un pésame. Así, sin más conocimiento ni preocupaciones.
Qué pena me da esta gente tan importante que no puede mandar ni un correo electrónico personal. Qué buenos políticos y actores ha perdido el país.
Decía el padre Provincial de los jesuitas, hace unos días, lo importante es que los grandes hombres vayan unidos a los grandes obras. Pero qué podemos esperar después del mal trato que recibió el padre Villoslada, el fundador de la Institución, en vida. Y podemos poner muchos ejemplos.
Los grandes hombres se están acabando y sólo van quedando los “grandes” ideales, esos que cambian de pintura según convenga.
Ahora es el momento de hacer lo posible para luego no tener que pedir un “perdón” a destiempo. Esta es la memoria histórica. La que nunca hay que olvidar.
Menos mal que todavía hay personas e instituciones que saben agradecer, aunque sea con unas palabras, la entrega y dedicación que “alguien” se ha dejado a lo largo de su vida.   
Don José Fernández tenía 97 años. Quizás no hubo tiempo de decirle a la cara que era un orgullo para la Safa.
Este hombre, hace dos semanas, escribía, con motivo del nombramiento de Hijos Adoptivos de Alcalá la Real, a los sacerdotes Rafael Villoslada (jesuita) y Sebastián Talavera:
Cuando, a través de la Asociación de Antiguos Alumnos de Magisterio de la Safa de Úbeda, tuve conocimiento del nombramiento de los padres Villoslada y Talavera como Hijos Adoptivos de esta bella ciudad, mi primera intención fue la de acudir personalmente para unirme al homenaje que hoy le tributáis. Pero mi estado físico ha podido más que mi voluntad. No en vano tengo cumplidos los 97 años.
Pero, a pesar de ello, no quiero resistirme a estar presente en este acto, aunque sólo sea a través de mis palabras, y así poder tributarles mi profundo agradecimiento, como uno más de aquellos primeros colaboradores que tuvimos la suerte y el honor de haber sido elegidos por el padre Villoslada para poner en marcha “sus escuelas”: las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia.
Los padres Villoslada y Talavera fueron, son y seguirán siendo un ejemplo vivo de entrega y dedicación para todos los que nos hemos dedicado, y aún se dedican, a la educación de las futuras generaciones de andaluces.
Si alguien puede oír y quiere, que actúe.
Pero hoy es día alegre y desde esta página tan especial para nosotros, quiero despedir a mi admirado y gran amigo JOSÉ FERNÁNDEZ RUEDA.
Gracias por todo, don José. Descanse en paz.
 

 

 

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