Una vez más, Andalucía utilizada no como fin, sino como medio

Por Salvador González González.

El espectáculo del PSOE, con sus luchas intestinas por el reparto del poder menguante que les va quedando, es bastante desagradable. El navajeo, la puñalá trapera y toda clase de artimañas inconfesables, se palpa en el cada día que pasa (cambio de cerradura en la sede, interpretación torticera estatutaria, falta de dignidad para dejar los cargos cuando no tienes el apoyo suficiente, tácticas peronistas, golpe de mano a modo chusquero…).

Veremos en qué acaba todo. Hay un dicho popular andaluz que, como todos los asertos andaluces populares son breves, pero encierran una editorial resumida de la manera más sintética posible. En el caso de la crisis del PSOE creo que esta frase popular le viene al dedo; es esta: «Cuando no hay patós hay patás», es lo que creo que está pasando en su seno, como he dicho al comienzo. Cuando escribo esto, sábado 1 de octubre, hay convocados dos comités federales en Ferraz, las espadas están en alto, ojalá acabe todo bien, no sólo porque con ello se recuperaría un único partido socialista, y por tanto para el PSOE, sino también para el país, ya que conviene que éste siga desempeñando su papel de socialdemocracia homologable a los existentes en las democracias europeas más avanzadas; pero, hoy por hoy, es una incógnita, con un gran revuelo mediático movilizado, para seguir en tiempo real, las escaramuzas que se están produciendo de uno y otro lado.

Pero ese no es el objetivo de este artículo; el compañero Valcárcel ha hecho a mi entender un correcto análisis del problema del PSOE y los medios de comunicación han tratado por activa y por pasiva de su crisis; por eso, yo no me voy a extender más con algún matiz que pudiera añadirse a todo lo dicho y lo que se dirá todavía (ríos de tintas en letra impresa correrán con este asunto lamentable para el PSOE y que añade más incertidumbre a la situación de desgobierno que padece nuestro país). Sí me interesa ver algo que ya tantas veces viene sucediendo. Es necesario, creo, que los andaluces echemos la mirada a ello y exijamos que no se nos vuelva a utilizar como un medio para otros intereses ajenos a nuestra tierra, por muy legítimos que estos sean o puedan serlos.

Los líderes que surgen en Andalucía dan la sensación de que utilizan el poder que Andalucía les da para dar el salto al poder central de Madrid; podemos citar, como ejemplo, multitud de ellos en todo el espacio ideológico; no voy a citar todos los nombres, pero en mente de todos debe estar, como algunos se han hecho notar aquí en Andalucía (Hernández Manchas, Clavero Arévalo, Manuel Chaves, Julio Anguita, Alberto Garzón, Javier Arenas…) para, después, ocupar importantes cargos en su organización y de ahí, a Madrid. Como ya he dicho, no les quito legitimidad en esa aspiración, de los que de esa manera actúan y proceden, pero sí quiero hacer constar que quien pierde siempre en esta operación es Andalucía, que queda relegada a ser moneda de cambio para otros objetivos ajenos a ella.

Una vez más, vemos cómo ahora es Susana, del PSOE, la que poco a poco se está postulando para en esta crisis salir como “Primus inter pares”, según su decisión; o lo que es lo mismo: “Estaré donde mis compañeros me pongan: en la cabeza o en la cola”, con lo que parece que sus pretensiones son competir por el liderazgo del PSOE y participar en unas primarias para buscar ser la candidata cabeza de cártel en la próxima contienda electoral (detrás de ella están, por supuesto, apoyándola compañeros, también andaluces, que quieren poner una pica en Flandes para ver el futuro que les toca a ellos, en esa esfera de poder central), salvo que, de nuevo, amague y coloque a otro, como ha hecho en otro momento, para esperar a “su ocasión”; pero, tanto de una manera directa o indirecta, como ya he dicho, es con toda seguridad legítima esa aspiración, si ella se ve con capacidad y fuerzas para acometer semejante empresa y tiene bastante seguridad de su éxito. Pero, ésta es mi queja y denuncia: de nuevo, Andalucía será dejada atrás y habrá sido utilizada para dar el salto, con lo que su instrumentalización y uso, ajena a sus intereses y a los de sus ciudadanos, quedará de nuevo manifiesto, postergando y olvidando lo que nos preocupa y debe ocupar a éstos. Ya es hora de que los políticos, que dicen defender Andalucía, sean coherentes y cumplan su función, dejando atrás el uso de nuestros anhelos y problemas, en el olvido a la primera de cambio que se le presenta la oportunidad de hacerlo, para escalar otras esferas de poder, ajenas a lo que se comprometieron, que era a luchar y trabajar por esta nuestra tierra, que sigue con ello y por ello, siendo el farolillo rojo en casi todos los parámetros que queramos valorar: paro, índice de pobreza, renta per cápita y, lamentablemente, un largo etc.

Cuanto y bien sería distinto, si una sola voz en Andalucía, obedeciendo exclusivamente a sus intereses en Madrid, exigieran actuaciones que nos sacasen del pozo en que nos encontramos. Sería tal poder propio y exclusivo a los intereses de nuestras gentes, que quitarían o pondrían al gobierno central que se dedicara a velar por Andalucía. Recuerden que en el Congreso hay 61 diputados andaluces y en el Senado, 32 senadores. Con lo dicho, creo que sobran más comentarios.

bellajarifa@hotmail.com

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