Responsabilidad

15-04-2010.
Un suceso tan trágico como el accidente, y consecuentes muertes, del avión presidencial polaco me lleva a plantearme ciertas cuestiones, que creo no son baladíes.

Si resultase ser cierto (cosa que ya no se podrá probar nunca) que el Presidente polaco ordenó a sus pilotos que aterrizasen, a pesar de las adversas condiciones, habremos de inferir que acatar a veces las órdenes de un superior nos puede llevar a la catástrofe, propia y de otros muchos (incluida la del mismo superior). Cumplir los mandatos de los que mandan, del que manda (esto es lo más corriente), puede traer consecuencias no positivas.
También Hitler, visto ya el derrumbe que se le venía encima, se juraba que acabaría él, pero también él arrastraría, en su caída, a todos los alemanes; a los que consideraba unos traidores. Negaba su propia responsabilidad y culpa. Las tenían los otros.
Se ve, pues, que el sujeto en el poder tiende a manejar el mismo a su antojo y luego a eximirse de las responsabilidades que por el ejercicio del mismo se le puedan derivar. Y da lo mismo que el poder ejecutado provenga de una usurpación del mismo, de su ejercicio dictatorial y único, de decisiones colegiadas de algunos organismos o de unas elecciones libres y democráticas. Al final, quien ejerce el poder se encuentra entre las manos con un instrumento poderoso, atrayente, adictivo y difícil de renunciar.
Pero es cierto también que el poder, se diga lo que se diga y hasta en los casos más extremos, nunca se ejerce solo, pues necesita de los necesarios colaboradores en el mismo y para el mismo. Aun el dictador más exclusivo se vería huérfano de poder, si no hubiese a su alrededor quienes estuviesen bien dispuestos a facilitarle la ejecución de sus designios. Se dice que uno de los argumentos que utilizaba Borman para su defensa en el juicio por criminal nazi era el haber sido un mero burócrata, vamos, un “mandao”… No le sirvió de mucho. Lo ahorcaron. También en Argentina (o Chile) se utilizó el criterio de “obediencia debida”, para justificar (¿había justificación?) la participación en las torturas y demás pendejadas que allá se hicieron no hace muchos años.
Ahora centrémonos en las actitudes frente a quienes, en las democracias más o menos consolidadas, tienen y ejercen el poder a todos los niveles. Simplemente y se diga lo que se diga, se les deja hacer. Nadie, en sus entornos próximos y de decisión, es capaz de ponerle un “pero” al jefe; nadie se mueve de la foto por lo que le pueda pasar.
Los funcionarios, no, porque se les supone obediencia debida en orden a su situación funcionarial. Los múltiples cargos y carguillos de confianza “a dedo”, menos, porque tal que los pusieron los quitarían y se acabaría el mamar de la teta (a veces hasta sin hacer nada, que es lo mejor, más cómodo, y encima sin arriesgarse a dar la cara). Quienes están ahí como “asesores”, pues como los anteriores, dependen de quienes los pusieron y dicen amén y reciben la bendición (y la paga). Los que pertenecen al poder supuestamente colegiado tienen un cabeza de cartel que los dirige, siguen la estela del jefe y se convierten en convidados de piedra, no vaya a ser que…
Por ello, quienes mandan, sean jefes de gobierno, de diputación, de ayuntamiento, hacen y deshacen sin el menor control, ni el menor pudor, ni el remordimiento debido a sus errores (que exigiría retractaciones y reposiciones de lo que mal se hizo); pruebas las tenemos de sobra y por las mismas se han podido cometer las barbaridades, latrocinios y robos, prevaricaciones y tráficos de influencias tan notorios y otros no tanto, pero existentes. Nadie ahora es responsable de nada. Y las decisiones lesivas para la ciudadanía, para los intereses de una localidad, como la mía propia, que en su día tomaron y siguen tomando sus ediles, luego que se advierten, se tragan. Y si se le pide responsabilidad al que las autorizó, no se tiene en cuenta que a su alrededor estuvieron quienes consintieron y callaron. Y esas personas también fueron o son responsables.

Autor: Mariano Valcárcel González

Decir que entré en SAFA Úbeda a los 4 años y salí a los 19 ya es bastante. Que terminé Magisterio en el 70 me identifica con una promoción concreta, así como que pasé también por FP - delineación. Y luego de cabeza al trabajo del que me jubilé en el 2011. Maestro de escuela, sí.

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