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Anteayer, día 30 de mayo de 2009, mi mujer y yo nos llevamos una sorpresa en el concierto LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN, de Johann Sebastian Bach, sobre música religiosa del Barroco que nos ofreció “La Capilla Real de Madrid” en el XXI FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA Y DANZA CIUDAD DE ÚBEDA.

Nadie nos había advertido de que una de sus cantantes era Sonsoles, la esposa del Presidente del Gobierno Español. Yo la reconocí nada más iniciarse la actuación y se lo dije a Tony, quien puso cara de asombro cuando confirmó mi aviso.
Después, en el descanso, lo comentamos con varios directivos, quienes nos dijeron que no quisieron anunciarlo, para evitar posibles inconvenientes. Con todo, ella había llegado particularmente en un Audi blindado, acompañada por unos siete escoltas y dos coches vigilantes.
Sonsoles forma parte del coro, que entonaba frases como estas:
Hágase tu voluntad, Dios mío, así en la tierra como en el cielo. Danos resignación en el sufrimiento, obediencia en la alegría y en el dolor, y dirígenos contra toda carne y toda sangre que se oponga a tu voluntad.
¿Quién así te ha golpeado, Dios mío, y te puso en tan triste estado? Tú no eres pecador como nosotros y nuestros hijos; no conoces el mal. Soy yo quien con mis muchos pecados, tantos como granos de arena, he sido la causa de tus aflicciones y tormentos.
Con tu prisión, Hijo de Dios, nos das la libertad. Tu cárcel es el trono de la gracia, el asilo de los piadosos. Si no te hubieras hecho esclavo, eterna habría sido nuestra propia esclavitud.
Apresuraos, almas acongojadas, salid de vuestras fosas de mártires. ¿Adónde…? ¡Al Gólgota! Tomad las alas de la fe. ¡Volad! ¿Adónde…? ¡A la colina de la Cruz! Allí está vuestra salvación.
En lo más hondo de mi corazón, sólo tu Nombre y la Cruz brillan siempre, y hacen que me sienta feliz. Aparécete a mí y consuela mi pena, al verte pacientemente sufrir, Cristo Señor.
Mi Salvador, deja que te pregunte ahora que desde la Cruz has dicho: «Todo se ha consumado», ¿me he liberado de la muerte? ¿Por tu Pasión puedo esperar el Reino de los Cielos? ¿Es ésta la salvación del mundo? Tanto es tu dolor que nada puedes decir, pero inclinas la cabeza y silenciosamente murmuras: «Sí, sí…».
Jesús, ahora que estás muerto, vives eternamente. Haz que, en los últimos estertores de mi agonía, no confíe en nadie sino en Ti, que con tu muerte me has rescatado. ¡Oh, mi dulce Señor! Dame sólo lo que Tú por mí ganaste; nada más te pido.
Oh, Cristo, Hijo de Dios, por tus amargas penas, socórrenos para que siempre seamos tuyos, alejándonos del mal y meditemos tu Pasión. Y para que, aunque pobres y débiles, te ofrezcamos nuestros sacrificios.
Descansad en paz, restos sagrados. Ya no lloro más. Descansad; dadme a mí también eterna paz. Que no se esconda el dolor en nuestro sepulcro. ¡Abridme el cielo y cerradme el camino del infierno!
Pues fue un doble asombro personal, tanto por el contenido como por la interpretación. El auditorio aplaudió intensamente mucho tiempo, mientras nos saludaban, agradecidos y por tres veces, los seis cantantes solistas, los diferentes grupos y solistas orquestales, el coro (del que forma parte la citada sorpresa) y el director argentino, Oscar Gershenshon.
Nota: Publico este comentario seis horas antes del día indicado, porque salgo de viaje hacia La Cala del Moral (Málaga), para acompañar a mi cuñada Juani, a la que van a operar mañana, día 1 de junio, a las 8:30 de la mañana, de dos lastimadas vértebras dorsales. No sé si podré actualizar nuestra página web. Lo intentaré. En caso de no ser posible, estaré de regreso el próximo jueves, día 4 de junio. Saludos. JMBS.

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