Un testigo de cargo: el cerro de los héroes, 10

23-05-2009.
Como confirmación del trato y del lenguaje empleado para aquellos luctuosos hechos, podemos citar al poeta Miguel Hernández, sin olvidar que cuanto escribe es en Andújar y durante abril y mayo de 1937, en el fragor de la guerra iniciada por un levantamiento militar ilegítimo y lo hace ante Santiago Cortés, un representante ilustre de aquel levantamiento que estaba sacrificando a los suyos; no

obstante, los cuidados recibidos y el lugar al que fue trasladado desde el Santuario a la zona residencial de la burguesía local, Viñas de Peñallana de Andújar, antes de morir como consecuencia de las graves heridas recibidas en el asedio, no indican en absoluto, ni atisbo de crimen, masacrados, matarifes y sin piedad.
La revista Guardia Civil, de junio de 1960, reproduce una fotografía de la cama del Hospital de Peñallana donde murió el Capitán Cortés, glosando el momento de la siguiente forma:
«El 2 de mayo de 1937, había muerto, pues, el señor Capitán Cortés González en uno de los hospitales de urgencia que los rojos tenían establecido en uno de los hoteles del pago de Peñallana, en la mitad del camino entre Andújar y el Santuario. Muerte que, a decir verdad, estuvo rodeada del mayor respeto por parte de los facultativos que le asistieron, quienes desde el primer instante en que reconocieron sus heridas vieron cuán inútiles eran todos los esfuerzos para salvar la vida de aquel hombre».
a) LA MUERTE DE CORTÉS
«A las doce del día 2 de mayo ha muerto, a consecuencia de la metralla que le perforó el vientre, el cabecilla Cortés. Queipo ha perdido uno de los numerosos admiradores fascistas de su lenguaje cabaretero y uno de los más fieles cumplidores de sus dictados de sangre. Se le atendió, hasta que perdió el aliento, con solicitud. Refrescos de naranja y limón pedía, y se le sirvieron hasta el último instante.
En mis manos he tenido una fotografía que le han hecho momentos antes de su muerte. Su cráneo, aglobado, y sus rasgos, curvos hacia dentro, lo delatan como un hombre feroz, rapaz, mezquino.
Él ha sido culpable de que una preciosa cantidad de nuestra juventud haya caído inútilmente. Por él gimen en el hospital de Andújar muchos hombres de los que mandaba, y en varias poblaciones, muchas mujeres viudas, y enfermas».
(Jaén, 5 de mayo de 1937. Frente Sur, núm. 13, 6 mayo 1937).
b) ¿QUIÉNES SON LOS HÉROES?
«Nuestros frentes de Andalucía se han mantenido casi indefensos hasta hace dos meses. Ni un tanque, ni un aeroplano, pocos hombres y menos fusiles durante ocho meses de guerra cruda. La aviación fascista ha operado a placer contra los andaluces, se ha cebado en ellos por mandato del general de las bodegas. Andújar ha sido acometida por las bombas italianas y alemanas infinidad de veces. Los escasos hombres que teníamos frente a los rebeldes del Lugar Nuevo y el Santuario eran víctimas constantes de la metralla. Sin guaridas, a campo descubierto, han visto transcurrir el invierno en las trincheras y han recibido en su cuerpo las lluvias y los vientos inclementes de Sierra Morena. Sin ninguna preparación militar, luchaban contra hombres curtidos en el tiro y en la disciplina férrea con desventajas de terreno y de armas, dominados por las ametralladoras y las miradas de la banda de Cortés, emplazadas en las alturas del Cerro Chico y del Santuario.
¿Quiénes son los héroes? Entiendo por heroísmo un movimiento del corazón que arrastra el mayor peligro por defender y salvar desinteresadamente algo que ocupa lugar en la pureza de sus sentimientos. A los guardias civiles de Sierra Morena se les puede considerar valientes; pero, para ser héroes, andaban demasiado manchados de sucios intereses. Se rebelaron recelosos y temerosos de la justicia popular que, más temprano o más tarde, juzgaría y liquidaría su organización de villanos; y se han defendido por desesperación. Los héroes son los hombres que les han atacado por espacio de varios meses con escopetas y con el solo deseo de acabar la lucha para regresar al digno arado, a la vida sencilla. El héroe actúa por un impulso generoso, no por una mala pasión, aunque sea sin armas. Estos que han luchado contra los de Cortés representan al héroe».
(Miguel Hernández).
Hoy y ahora tengo algo muy cierto: la muerte nunca ha tenido piedad en la guerra porque la destrucción es ciega; así fue para unos y para otros. Por tanto, como todas las guerras, aquella batalla fue horrenda, viendo cómo era el Santuario y sus aledaños antes de 1936 y cómo quedó el 1 de mayo de 1937. Las siguientes imágenes no van más allá de otras consideraciones que las de quienes hacen la guerra y no buscan la paz, sino vencer aunque en el Santuario no sería tan fácil como a César en la Guerra de las Galias: Venit, vidit, vincit. En todo caso la muerte fue generosa en su cosecha con los republicanos y nacionalistas en aquel asedio, como constan en casi todas las bibliografías, no siendo menos con aquella “Montaña sagrada y secular”, por el resultado del combate; pero antes de reproducir estas imágenes, una breve digresión.
Anteriormente, en este capítulo, saqué a colación la familia Estepa: Bernardo Estepa Gómez, primer alcalde republicano de Andújar en 1931 y patriarca de una gran prole de hijos trabajadores, intelectuales y de la jerarquía eclesial. Paco Calzado decía lo siguiente sobre uno de ellos, Juan Estepa:
«En cuanto a la comisión enviada por el Ayuntamiento, hemos sabido que estaba compuesta por el alcalde Pablo Expósito Calomé, el Capitán de Estado Mayor ‑que nunca participó en los ataques al Santuario‑, Juan Estepa Llaurens…».
Curiosamente, el mismo Santiago de Córdoba, que pasó cuatro años con Sebastián Estepa formando parte del gobierno municipal socialista de Andújar (1991-1995), tiene varias grabaciones de él en las que narra la posguerra en la “Ciudad de Andújar” y especialmente el escarnio y las palizas que su hermano Juan sufriría en la cárcel; así recuerda Santiago las palabras de su compañero de Corporación:
«Sebastián siempre me repetía lo que tantas veces habían hablado entre la familia: que a causa de los bombardeos ordenados por Queipo de Llano sobre Andújar, se habían producido muchas muertes entre la población civil de Andújar y acumulado entre la misma odio contra los guardias civiles del Santuario. Muchas de aquellas muertes eran de mujeres, niños y ancianos. A pesar de ello, el mando militar y el Frente Popular no hubieran necesitado de la coordinación y supervisión de la Cruz Roja Internacional para evacuar el Santuario sin venganza… Daba tanta lástima mirar sus caras y era tanta la debilidad para moverse sobre los escombros o por el dolor de sus heridas que estaban a la vista, que hasta los asaltantes les ayudaron a salir de aquel infierno».
Confieso que el pasado, especialmente la Edad Media, me atrae por las posibilidades de combinar la realidad con la fantasía, confundiendo ambas en un relato esotérico. Parte de este atractivo es porque los hechos inexplicables de entonces (generalmente por falta de investigación) se pueden comprender a través de la acción esotérica, lo que nos evita confesar que no sabemos nada mientras aparentamos sabiduría; por eso, lo ‘esotérico es todo lo que está oculto a la mayoría’. Noobstante, es de inconscientes fantasear con el pasado próximo cuando, después de 65 años, ese pasado de nuestra Guerra Civil nos puede estallar hoy delante de nosotros, tanto por falsear los hechos como por buscar causas que hoy justifiquen un posicionamiento político de izquierdas o de derechas; pero mucho peor es mentir cruelmente, manipulando no sólo los hechos y sus consecuencias (como son la serie de imágenes que he reproducido arriba), sino lo que es más terrible: ignorar o cambiar sus verdaderas causas.
abaco3000@infoandujar.com

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