Encuentro de escritores

23-04-2009.
Úbeda, con su impresionante patrimonio monumental histórico y artístico, dispone de un marco excepcionalmente bello para la celebración de cualquier evento cultural. No en vano está declarada Patrimonio de la Humanidad junto a su hermana Baeza. Probablemente estas singulares características, que adornan nuestra querida Capital de la Loma, hayan influido decisivamente para que fuera elegida sede del Primer Encuentro de Escritores, celebrado durante los pasados días 6‑8 de marzo, organizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en colaboración con el Ayuntamiento de nuestra localidad.

La mayor parte de los actos del Encuentro ‑mesas redondas‑ tuvieron lugar en el centro de Cultura del Palacio Don Luis de la Cueva. La cita también incluía una visita guiada por Úbeda y Baeza. Las jornadas se clausuraron con la lectura de un recital poético en la Universidad Internacional de Andalucía “Antonio Machado”.
Si bien Úbeda, con las dotes que le ha legado la Historia, está a la altura de estos acontecimientos, no siempre las entidades que los organizan dan la talla para estar al nivel de estas circunstancias. Tal ha sido el caso del Encuentro de Escritores, donde se han cometido errores organizativos de bulto que han podido ensombrecer el esplendor de unas jornadas que Úbeda ha tenido el honor y el privilegio de albergar, por lo que el cuidado y mimo que hubiera sido de desear en el desarrollo y la organización de este evento debería haber sido exquisito, no sólo movidos por el prurito y la defensa de la buena fama de nuestra ciudad, ni para conseguir una satisfacción egoístamente localista, aunque legítima, sino por justa correspondencia y en atención a quienes han tenido el acierto y buen tacto de designar a Úbeda para tal acontecimiento.
Pero esta crítica no pretende minimizar el éxito obtenido en esta primera experiencia del Encuentro de Escritores. Más bien tómese como un análisis de lo que se ha podido percibir desde mi localidad, una más, entre las personas asistentes a esta cita que ha concentrado a participantes de las mas diversa procedencia nacional: Madrid, Navarra, Cataluña, Galicia, Zaragoza o Sevilla, entre otras.
En cuanto a literatos convocados, figuraban firmas tan destacadas como: Carlos Franz, Paula Izquierdo, José Luís Martín Nogales, Raúl Guerra, Vicente Molina Foix, Juan Cruz, Laura Freixas y Eduardo Mendicuti. Asimismo, destacar la presencia del único escritor ubetense, Jesús Maeso de la Torre. Hubiera sido de desear haber contado con la presencia de más escritores de Úbeda, algunos de ellos de primera fila, de los que todos, seguro, tenemos en la mente.
El viernes día 6 se hacía la apertura de las jornadas por medio de un acto que contó con la presencia del alcalde de Úbeda, Marcelino Sánchez, quien por cierto tuvo que ausentarse apresuradamente para asistir a un pleno municipal; algo inusual en un viernes, pero dado el carácter extraordinario, el azar quiso que se celebrase en ese día a esa hora. La primera mesa redonda se celebró a continuación: “Literatura de Masas / Literatura de Calidad”, interesante y amplio debate, además de participativo.
Cuatro fueron las mesas redondas del sábado. Por la mañana: “Realidad, experiencia y ficción” y “Premios Literarios / pros y contras”, interesantes exposiciones que generaron animados comentarios, prolongándose la tertulia hasta antes del almuerzo con una copa de vino español, con la que fueron agasajados los participantes en el Parador de Turismo. La tarde fue ocupada por dos debates: “Nuestras lecturas, nuestros maestros” y “Especialidad de la narrativa actual”, al igual que las anteriores, fueron seguidos con extraordinario interés por el público y por casi los cincuenta alumnos matriculados a quienes se les concedió un crédito de libre disposición por su asistencia.
Y, llegado el turno de los errores, no se debe ocultar que la información, previa, sobre el desarrollo de los actos ha sido más que deficiente. Unas horas antes de la apertura de las jornadas toda la información que podían facilitar los conserjes del Don Luis de la Cueva, sobre programación, participantes y horarios, era la misma que la de días anteriores: ninguna. Tampoco existía información en otros centros culturales, como en el Hospital de Santiago; asimismo la propia UNED de Úbeda, con las obras de remodelación a que estaba siendo sometido el Centro en esos días, con las dependencias prácticamente desmanteladas, tampoco hizo factible una buena labor de información. Este cúmulo de desaciertos puede que sea el origen de que el público ubetense asistente a este primer Encuentro de Escritores, con el que Úbeda ha sido distinguido, se haya podido contar en número con los dedos de una mano. Un hecho comentado incluso por miembros de la propia organización, a quienes no ha pasado desapercibido, máxime cuando ha habido una destacada asistencia de personas procedentes hasta de las comunidades más alejadas de nuestra geografía.
Foto enviada por Alberto Román.

Tampoco deben ocultarse las características, inadecuadas, de la sala “Palma Burgos” donde tuvieron lugar todos los debates. Esta estancia ocupa las antiguas caballerizas del palacio, estrecha y lúgubre, con una pared de piedra vista feísima que hace sentirte enclaustrado como en una mazmorra. La opacidad del local se resuelve, entre otros, con dos potentes focos de lámparas halógenas, dos artefactos tan extrañamente decorativos como los que se utilizan en naves industriales y carreteras, colocados sobre un escenario, también estrecho e incómodo, y orientados hacia el público, consiguiendo el deslumbramiento total de los asistentes. Toda una experiencia para aprender y no repetir.

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