Soledad e indiferencia

26-04-2008.

Es la hora de acostarme y soñar,
porque mi corazón rueda, cansado,
por el suelo de mis trabajos.
Es la hora de cerrar los ojos,
y pensar en nada.
Es la hora de subir al monte del sueño
y buscar a Dios
como único consuelo de mi noche.

 

Hoy recuerdo el ayer,
y sueño con lo oculto
del futuro.
Vivo sin presente,
con las manos metidas
en fría gabardina.
Quiero cruzar
los puentes que no existen
y caigo en un río
que se llama indiferencia.
Se ha mojado mi vida.

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