090525

ROMANCE DE LA PÁGINA WEB
 
Y III
 
Por tierras de Andalucía,
de Almería hasta Chiclana,
muchos niños andaluces
no tienen ni pan, ni casa.

Son los hijos del terruño,
huérfanos de la otra España,
los sin hogar, sin escuela,
sin familia ni enseñanza,
aprendices de rateros,
jornaleros del mañana.
 
Por tierras de Andalucía,
de Almería hasta Chiclana,
con edificar escuelas
sueña el padre Villoslada,
en material, generosas
alegres y soleadas,
escuelas para los pobres,
con libros, mapas, pizarras;
escuelas para chiquillos,
que serán grandes mañana.
 
Escuelas Profesionales
‑así deberán llamarlas‑
de la Sagrada Familia,
pues le serán consagradas
para que todos los niños,
los de una y otra España,
se puedan educar juntos,
sin rencillas ni batallas,
y juntos recen al Padre,
y juntos amen a España.
 
Hace ya casi diez años,
en Úbeda, una mañana,
un grupo de aquellos chicos,
con la cabeza muy blanca,
con aire muy honorable
y algunas brillantes calvas,
solicitan del Rector
permiso, como Dios manda,
y fundan la Asociación
de los maestros de Safa.
Y construyen una web,
que está siendo frecuentada,
para explicar experiencias,
para recordar andanzas,
y para escribir historias
de sus años en la Safa.
 
Con la mejor intención,
los muchachos prometieron
que crónicas y noticias,
enunciados y otros sueltos
serían muestras de elegancia;
de corrección, un espejo;
dechados de educación
y de tolerancia, ejemplo.
Pues todos ellos exhiben
luces y conocimientos.
 
Pasaron algunos meses
y, en poco más de año y medio,
un conjunto de asociados
la toma contra el Gobierno.
Critica los trapicheos,
los lujos y los manejos
de las mozas y los mozos
que, aunque se jactan de obreros,
no tienen un solo callo,
ni en las manos, ni en los dedos.
 
Y comparan esta España
con la España de otros tiempos:
los que mandan, en Mercedes;
en pelotas, los obreros;
los humildes pensionistas,
sobrecogidos de miedo;
las industrias, arruinadas;
y los bancos, sin dinero;
la juventud, por las calles;
y la clase media, en cueros.
 
Otros, por ser diferentes,
o porque está hoy de moda,
se acuerdan de los obispos,
dispuestos a armar la gorda.
Exhiben garras de tigre
y lucen lengua de cobra.
Censuran las bendiciones,
los palios y hasta el incienso
que, gozosos, ofrendaban
en tiempos del Alzamiento,
los prelados nacionales
al Nacional Movimiento.
 
Del peligro de censura,
ningún escritor se salva.
Y sucede en nuestra web,
como sucede en España.
Que pasión y fanatismo
intentan poner mordaza
a quienes no están dispuestos
a tener la lengua en calma.
Se reprocha, se critica,
se condena y se rechaza.
Y, en sentido figurado,
en lugar de usar palabras,
se resuelven altercados,
haciendo cortes de manga.
 
Y, poco a poco, la gente,
cansada de lo que pasa,
guarda el papel y la pluma.
Y, con la frente muy alta,
como el gran Curro Romero,
sin decir una palabra,
toma las de Villadiego
y nos brinda una espantada,
pensando que es preferible
tener la boca cerrada.
Barcelona, 24 de mayo de 2009.

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