Escenario para mediocres

23-12-2008.
Amigo Loren:
Como te prometí, he aquí un resumen de la gala de entrega del premio “Picazo”, otorgado por la Diputación Provincial a la película Alatriste, celebrada en el Hospital de Santiago de Úbeda. No voy a insistir en lo que ya estamos de acuerdo: es una película que no llega a mediocre y la más cara del cine español.

Sin duda que se basa en un magnífico argumento, tomado de las novelas de Arturo Pérez Reverte sobre las aventuras y desventuras del mercenario Alatriste, en la grandeza y la miseria de nuestro Siglo de Oro; pero, al final, mira el resultado del film: lo caro no siempre es bueno.
Comprendo tu enfado por lo de la invitación que no te dieron para asistir a la gala. A ver si te relacionas más. ¡Caramba, Loren!, que ya llevas mucho tiempo aquí y además eres ubetense y te mereces una invitación. Pero no te preocupes. Te cuento:
De entrada, sorprende el título del programa bajo el cual se celebró el evento: “Cine español inédito en Jaén”. No se entiende muy bien cómo a estas alturas puede haber películas españolas que han pateado toda nuestra querida “Piel de toro” y que no hayan sido proyectadas aún en Jaén. ¡Gracias, Diputación! por lo acertado del programa que nos va a quitar de la cola, al menos en lo de estar al día en cine.
Pero vayamos a Alatriste, a la “gala”. Como te conozco muy bien y sé lo quisquilloso que eres, mi dilecto y viejo amigo, quiero darte fiel testimonio del evento; por eso, y antes de empezar a escribir esta epístola he ido corriendo al diccionario.
Gala: Lo más esmerado, exquisito y selecto de una cosa. / Fiesta en la que se exige vestido especial de esta clase, (entre otras definiciones por el estilo).
Te debo confesar, con todo dolor, que el homenaje a Alatriste fue cualquier cosa menos una gala. Y no por culpa del público invitado: caballeros encorbatados y elegantes damas emperifolladas; ni tampoco por culpa del escenario incomparable del majestuoso Hospital de Santiago… El acto contó con la clamorosa ausencia del mismísimo director de la película, Agustín Díaz Yánez, comparable a la más que resonada falta de nuestro ínclito primer mandatario ubetense, Juan Pizarro; aunque no olvidaron enviar a sus segundones (menos mal).
También hubiera sido de desear la asistencia del presidente de la Diputación, como titular de la entidad anfitriona. Ya metidos en faena, en el escenario, abundaban los “sin corbata”, dejándose ver los pantalones vaqueros. Como muy bien puedes observar, querido amigo, la pretendida “gala” quedó descabezada y totalmente devaluada, quizá para no desentonar con la película.
En cuanto a intervenciones:
Inmejorable el papel del presentador, el actor andaluz Antonio Dechent, que glosó sobre la trayectoria profesional de Díaz Yánez, actualmente de gira por EE UU, promocionando la película (suerte en “La Meca” del cine, la va a necesitar); se proyectaron secuencias de algunas de sus películas y un vídeo suyo en el que agradecía el premio. En ausencia del director, intervino el ayudante de dirección, Charlie Lázaro, sin corbata y con vaqueros. Todo el bagaje de la oratoria de su discurso de agradecimiento lo despachó en unos escasos quince segundos, con su par de manos en los bolsillos. Todo muy en la línea “cheli” que dominaba el ambiente.
A pesar de ello, que no es poco Loren mío, estuvo impecable el discurso de Marcelino Sánchez, diputado de Cultura, que abundó ampliamente en la vida y obra de Miguel Picazo, a quien le dedicó palabras de elogio; también para Díaz Yanes, en una alocución profunda, mantenida, llena de contenido y apolítica, que reveló la faceta de buen orador del diputado. Elogió a la película, destacando su alto coste ‑característica que destacaron todos los intervinientes‑, y afirmó que se están dando pasos para concretar futuros rodajes en Úbeda, Baeza y Jaén. Deseémosle suerte, Loren.
Finalmente, el cineasta Miguel Picazo, auténtica estrella de la noche, hizo entrega del premio que lleva su nombre al productor ejecutivo de Alatriste, Iñigo Marco; galardón como una pelota de balonmano, bastante pesada, a juzgar por los esfuerzos del productor que se apresuró a soltarla.
El veterano cineasta Miguel Picazo nació en Cazorla hace ochenta años y ha pasado la mayor parte de su vida en Guadalajara, desde los 11 a los 54 años, de donde es hijo adoptivo. Nieto de abuelos ubetenses, dice sentirse “medio paisano” de Úbeda, por cuyas calles paseó de la mano de don Cristóbal Cantero, su tío, y rodó algunas de sus películas. En 2002 donó a la biblioteca de Guadalajara todos sus fondos bibliográficos y audiovisuales, entre los que figuran ocho mil películas y quince mil libros, guiones y fotografías.
Ya ves Loren, bien los podía haber donado a Úbeda. Para eso somos “medio paisanos”. Seguro que se le hubiera buscado una ubicación adecuada en nuestra ciudad.
Publicado el 10 marzo de 2007
en Úbeda, Información.
 

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