Una “mijita” de gracia torera, 2

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

II. SÁNCHEZ “ER NEGATIVO”.

Uno de los candidatos para sustituir a Javier Fernández es un pobre aficionado que, tras un par de tardes de triunfo facilón, salió a “gorrazos” de la plaza, y ahora recorre España pidiendo una segunda oportunidad.

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Una “mijita” de gracia torera, 1

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

I.- EL ASTURIANO.

Se acercan las fechas de la feria y aún no están confeccionados los carteles. Javier Fernández, un asturiano, hijo de minero e ingeniero de minas, ha dicho que se va. La culpa la tiene su salud, ese don de Dios que solo se valora cuando se pierde. Ha demostrado que es capaz de fajarse con los toros más bravos y encastados de la feria, aguantar sus gañafones, exprimirlos hasta el último pase, y abandonar la plaza sin una voltereta, ni tomar el olivo una sola vez.

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Barcelona, ciudad de ferias y congresos

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

Ahora nos enteramos de que aquel señor que presidió la Generalidad de Cataluña, ese que parece un anuncio de “after shave”, no solo organizaba referéndums, sino que, cuando ni socialistas ni “peperos” se tragaban el cuento de la “gobernabilidad”, él se dedicó a sacarle el dinero a los empresarios, con muy buenas palabras.

Miri, senyor empresari; vosté es tan nacionalista com yo, y no podem permetre que Madrit nos robe la burra de la manera que la está robant. Una burra, la més hermosa y més guapa de la feria, que donará guerra molts anys i que es capaç de transportar a la comunitat autonómica entera, si ens lo proposem. Y par que vegi que els catalans som gent oberta i dialogant, y como que vosté se llama Gutiérrez, le parlaré en castellà que també es un idioma en el que ens podem entendre. ¿Oi, que sí?

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Silverio, 2

Por Jesús Ferrer Criado.

Llegan ahora Juan y Daniel juntos.

—A la paz de Dios —saludan al unísono—.

Antonio, sin preguntar, les pone sus dos chatos de vino tinto.

—¿Qué os pongo de tapa?

—Dinos qué hay —contesta Daniel—.

—Tengo fritada, lomo a la plancha, chorizo, queso y…

—Ponnos fritada y un platillo de aceitunas, si te viene bien.

—Bueno y ¿de qué hablabais, que os veía muy enverados? —me pregunta Juan—.

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Silverio, 1

Por Jesús Ferrer Criado.

El bar de Antonio era un bar de mala muerte. Una sala grande mal iluminada con una barra larga de lado a lado y unas cuantas botellas antiguas, polvorientas y olvidadas, en la pared. Detrás de la barra, y pegado a la pared, había un estante corrido con vasos y, en el extremo izquierdo, una vieja máquina de café. La barra era alta y estaba rematada por una larga losa de mármol blanco, un poco gastada ya por el uso, en cuyo punto medio sobresalía el grifo de la cerveza. Desde detrás de esa barra, Antonio entraba y salía de la cocina a través de una puerta estrecha con una de esas cortinas de canutillos y, por ella, sacaba las humildes tapas de su repertorio. También había un par de mesas de madera, ocupadas a veces por alguna pareja joven que quería hablar de sus cosas tranquilamente.

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La macanca

Por Fernando Sánchez Resa.

Hoy quiero presentarles una antigua postal, muy conocida en Úbeda, a los que vivieron durante la primera mitad del siglo XX: la macanca. Aunque no llegué a conocerla, porque nací casi mediada la década de los 50, mas pude imaginármela muchas veces gracias a los relatos de atardecida de mi padre, cuando ya veía cómo se le acercaba, irremisiblemente, la barca de Caronte.

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La mujer de Lot

 

Por Jesús Ferrer Criado.

Eran tiempos muy distintos a los de ahora. Todavía no se había inventado la ideología de género que algunos quieren imponernos, ni la libertad de orientación sexual, ni la minifalda, ni “sálvame de luxe”, pero en algunas partes la cosa estaba que ardía y luego fue a peor.

A orillas del Mar Muerto, que está al sur de Israel ‑como se sabe‑, había dos ciudades de las que no sabemos quién era el alcalde, ni si tenían equipo en Primera División, ni cuál era su plato típico. Lo que ha llegado hasta nosotros, gracias a la Biblia, es en qué empleaban el tiempo libre. Me refiero, claro está, a Sodoma y a Gomorra. Los de Sodoma se llamaban sodomitas, palabra que aún se emplea; y los de Gomorra se llamaban… a grito pelado, como ocurría hasta no hace mucho en nuestros pueblos.

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Don Juan (y Medio), y 02

Por Jesús Ferrer Criado.

Algunos detalles muchas veces embarazosos y que probablemente no habían sido referidos jamás son ahora aireados ante toda la audiencia. El presentador les sonsaca queriendo hacer espectáculo de su azarosa biografía. Y es que al final, en televisión, la audiencia manda y hay que servir algo de carnaza al respetable (?), aunque parece que cada invitado puede establecer líneas rojas y temas o detalles de los que no se puede hablar. Por supuesto, se evitan nombres propios de cónyuges y otros afectados.

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