Recuerdos de la SAFA – 30: Frío (I)

Recuerdos de la SAFA – 30: Frío (I)

Hace frío.

Hace mucho frío.

De hecho, hace un frío que pela… Estoy en la cama, con el embozo hasta la nariz, reuniendo fuerzas para levantarme e ir al servicio. Apenas contengo el castañeteo de dientes y me limpio con el embozo de la sábana la gota que cuelga de mi nariz. No aguanto más, pero me intimida el frío que hace fuera de este reducto confortable que es la cama. Nada más pensar en salir de entre las mantas y afrontar ese gélido pasillo, me aterra. Reúno fuerzas, saco un pie y lo vuelvo a meter. Pero la naturaleza insiste, a tientas busco el calzado y me lo pongo. Arrastrando las pesadas botas, me desplazo por el largo pasillo entre las hileras de camas, abrazándome a mí mismo con el estéril deseo de retener el calor. El dormitorio está a oscuras, sólo iluminado por una débil bombilla al otro lado de la puerta de salida. Miro las ventanas que dan al exterior y atisbo una capa de escarcha blanquecina en los cristales. Alguien se rebulle en la primera cama.

Abro la puerta, y una sombra oscura aparece a mi derecha.

– “¿A dónde vas?”

Apenas me repongo del susto al reconocer al Hermano Peco (¿es que este hombre no descansa nunca?).

– “Al váter, Hermano”

– “Vale, pero date prisa, no te vayas a enfriar”-

Continuar leyendo «Recuerdos de la SAFA – 30: Frío (I)»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, y 15

Por Fernando Sánchez Resa.

La familia de mi madre, como tenía una huerta por la zona sur de Úbeda, pudieron refugiarse allí y solo venía en contadas ocasiones para no presenciar el macabro espectáculo de muerte y destrucción que se estaba produciendo en nuestra ciudad. Gracias a ello, mis abuelos maternos y sus hijos no pasaron hambre en la guerra ni en los años de la postguerra, pues qué se podía esperar si no se sembró durante los tres años de la contienda civil: que no hubiese cosechas que recoger. ¡Cuánto patrimonio material e inmaterial perdimos por culpa de esta guerra; además de personas, que son lo más importante en la vida!

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, y 15»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 14

Por Fernando Sánchez Resa.

Escribía mi padre, cuando de muchacho cayó enfermo de tuberculosis por la falta de alimentos y pobreza reinante, que se le fue el sueño y cómo oía por las calles de su barrio, desde la cama, las variopintas peroratas de los diferentes oficios que transitaban por El Alcázar y Santo Domingo, que bien sabía de memoria relatarnos. Gracias a la caridad de su tía materna María pudo alimentarse bien, pues estaba en la edad del desarrollo, proporcionándole gratuita y diariamente un plato de garbanzos o puchero y leche. Así fue como su mejoría y salvación se produjeron milagrosamente.

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 14»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 13

Por Fernando Sánchez Resa.

Me siento vendedor ambulante.

Yo he estado casi toda mi vida de vendedor ambulante; por eso entiendo y amo esta dura y bonita profesión. Empecé de novio acompañando a mi suegro por los pueblos de la provincia giennense y granadina, yendo en borrico y/o andando, a recoger y comprar frutas y verduras que luego vendíamos en la plaza de abastos de Úbeda. ¡Cuánto aprendí y disfruté con esos viajes en los que la juventud que tenía en mis piernas y en mi corazón no me hacía ver los peligros, cansancios o sinsabores de estos viajes de trabajo, que no de placer, aunque a mí así me lo pareciesen!

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 13»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 12

Por Fernando Sánchez Resa.

Me acuerdo de aquellos tiempos de mi infancia en que pasó por aquí una familia de pobres trashumantes. La componían los padres y varios hijos de mi edad y más pequeños. Tanto los padres como la nutrida prole cubrían sus carnes con ropajes andrajosos. ¡Qué lástima despertaban en mí cuando, en pleno invierno, iban completamente descalzos! A pesar de su extremada pobreza, los veía sonreír y entre los varios chiquillos se daban bromas y hasta jugaban; parecía que el drama y el problema en el que estaban inmersos no les afectaban.

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 12»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 11

Por Fernando Sánchez Resa.

Sastres. Desde que tengo uso de razón, la gente se ha vestido con ropas de artesanía hechas por un sastre (para hombres) o una modista (para mujeres). También había sastras y modistos. En nuestro pueblo proliferaban ambos oficios. En cualquier calle del centro había instalado un sastre. En el Real, “Sastrería Longevo”; en la Rúa, “Sastrería Herrador”; “Bayona” en la calle Mesones; “González” en la calle del Paraíso y un sinfín había diseminados por toda nuestra ciudad. Uno muy afamado y bien valorado fue Sastrería García, sito en la Corredera de San Fernando…

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 11»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 10

Por Fernando Sánchez Resa.

El sereno. Este oficio nocturno también ha desaparecido en Úbeda. Las nuevas generaciones no han conocido a ese genuino trabajador que hacía su jornada laboral siempre de noche, velando y vigilando las calles, los barrios y los pueblos para que los vecinos durmieran tranquilos y confiados. ¡Cuánta falta haría ahora para que cacos y maleantes no camparan por sus fueros!

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 10»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 09

Por Fernando Sánchez Resa.

El trapero o trapera, pues a este menester se dedicaban tanto hombres como mujeres, era una persona que llevaba un saco a la espalda y una canasta al brazo y que iba deambulando por las calles pregonando, a voces, su presencia.

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 09»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 08

Por Fernando Sánchez Resa.

Los betuneros o limpiabotas. Otra actividad que hace tiempo desapareció de Úbeda. Me acuerdo verlos deambular por el centro de la ciudad, cuando yo era un niño, con su caja negra, en una mano, y dos almohadillas, en la otra, que servían de apoyo a las rodillas cuando hacían un servicio. Los sitios preferidos eran los Portalillos de la Plaza, en la puerta del Bar Victoria. También ejercían su oficio en el famoso Café Daniel que daba a dos calles (Mesones y Gradas), por eso tenía dos puertas. Los betuneros ofrecían su trabajo, a veces, dentro del local. Los veía de rodillas mientras que el cliente ponía su pie encima de la caja, de la que sobresalía una plantilla que servía de base, y también de agarradero para el limpiabotas. Dentro de la caja tenían cepillos, bayetas y cremas. ¡Había que ver con qué habilidad se cambiaban el cepillo de mano y con qué gracia le pasaban la bayeta al calzado para terminar de lustrarlo!

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 08»

Relatos y vivencias del ayer ubetense, 07

Por Fernando Sánchez Resa.

El zapatero. Hoy en día, el calzado de piel es el que tiene más aceptación en el mercado. Los zapateros remendones casi han desaparecido en los pueblos, aunque con la crisis que hemos vivido últimamente han vuelto a renacer. Ese trabajador que en un pequeño portal, sentado frente a su pequeña mesa, hacía toda clase de composturas, palas, medias, suelas, recosidos y zapatos nuevos a medida, es difícil de ver ya. En la Úbeda actual hay pocos zapateros cuyo trabajo consiste en poner tapillas a los zapatos de señora o darle cuatro puntos a los calzados descosidos.

Continuar leyendo «Relatos y vivencias del ayer ubetense, 07»