Recuerdos de la SAFA – 30: Frío

 

Hace frío.

Hace mucho frío.

De hecho, hace un frío que pela… Estoy en la cama, con el embozo hasta la nariz, reuniendo fuerzas para levantarme e ir al servicio. Apenas contengo el castañeteo de dientes y me limpio con el embozo de la sábana la gota que cuelga de mi nariz. No aguanto más, pero me intimida el frío que hace fuera de este reducto confortable que es la cama. Nada más pensar en salir de entre las mantas y afrontar ese gélido pasillo, me aterra. Reúno fuerzas, saco un pie y lo vuelvo a meter. Pero la naturaleza insiste, a tientas busco el calzado y me lo pongo. Arrastrando las pesadas botas, me desplazo por el largo pasillo entre las hileras de camas, abrazándome a mí mismo con el estéril deseo de retener el calor. El dormitorio está a oscuras, sólo iluminado por una débil bombilla al otro lado de la puerta de salida. Miro las ventanas que dan al exterior y atisbo una capa de escarcha blanquecina en los cristales. Alguien se rebulle en la primera cama.

Abro la puerta, y una sombra oscura aparece a mi derecha.

– “¿A dónde vas?”

Apenas me repongo del susto al reconocer al Hermano Peco (¿es que este hombre no descansa nunca?).

– “Al váter, Hermano”

– “Vale, pero date prisa, no te vayas a enfriar”-

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La (infausta) Provincia de Jaén, 1

Alfredo Rodríguez Tébar

[En alguna parte he leído que el P. Villoslada Peula, un navarro, eligió la provincia de Jaén para fundar su SAFA, en razón de ser una provincia tan pobre y castigada].

Salí de mi provincia hace 56 años y solo he vuelto de forma esporádica, aunque frecuente, en cortas visitas por motivos familiares y/o personales. Soy de La Puerta de Segura, Sierra de Segura; digo esto con el objeto de mostrar a priori mi sesgo al hablar de la provincia entera. Mi comarca, un feudo de la orden de Santiago, no pertenecía al “Santo Reino”, ni a Andalucía, y fue metida en ella por la distribución provincial de Javier de Burgos en 1833. Desde los años setenta del s. XIX mi tierra se pobló con una gran inmigración procedente del sur de Albacete, tierras interiores de Alicante y norte de Murcia (Caravaca, Bullas, Moratalla…; parte de mis ancestros vino de esta última encomienda santiaguista).

Recuerdo muy bien que en los años cincuenta del s. XX, durante mi infancia, nosotros no nos considerábamos andaluces. Oía expresiones como “bajar a las Andalucías” y tenía un amigo a quién llamábamos “El Andaluz” porque había nacido, en los años cuarenta, en Jaén capital. Nosotros somos realmente neoandaluces, aunque en los últimos tiempos me ha parecido observar entre mi gente sentimientos propios del neoconverso: un fogoso andalucismo con fervorosas celebraciones del 28F, fruto sin duda de la propaganda política dictada desde Sevilla (alguna vez me gustaría escribir sobre la influencia de los poderes públicos en fabricarles una identidad a sus súbditos, como ha sucedido, v.g., en Cataluña).

En este escrito me propongo expresar algunas de las reflexiones que mi provincia me ha inducido a lo largo de los años. Espero decir algo nuevo o, por lo menos, no moverme entre los tópicos de siempre.

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La Percepción de la Realidad, y 3

Alfredo Rodríguez Tébar

En esta entrega pretendo señalar cómo las percepciones, una profunda recreación de la mente desencadenada por una sensación insegura, incompleta y desajustada de la realidad exterior, se pueden domeñar y configurar de forma tal que existan más puntos de acuerdo, dentro de la diversidad, entre los seres humanos. Tal similitud, junto con la eliminación de elementos conflictivos, ayudaría a resolver problemas y conflictos entre individuos y entre pueblos con diferentes culturas y, a la larga, pacificar nuestro mundo. Veamos:

Rebobinando, en la anterior entrega resaltamos que la retina es incapaz de percibir los objetos como verdaderamente son. Nuestra retina no puede distinguir el grado de luminosidad y brillo de los objetos exteriores sin equivocarse; tampoco distingue otros parámetros físicos (fácilmente cuantificables si los abordas con instrumentos de medida) como son la magnitud, distancia y orientación de los objetos, como se muestra en la Figura 1.

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¡Felicidades, Diario Jaén!

Trece años antes de que yo naciera ya estaba en los quioscos de mi ciudad, en el resto de la provincia y en otros lugares o centros estratégicos regionales o nacionales este heraldo de la noticia, el comentario y el acontecer diario más genuino de nuestro Santo Reino.
Gracias a DIARIO JAÉN, hemos sido enterados de lo más relevante y noticiable que iba ocurriendo en cada pueblecito o ciudad de nuestra extensa provincia, con un detallismo y exhaustividad encomiables.

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Recuerdos de la SAFA – 29 : La formación religiosa (II)

 

Otro momento álgido en la devoción formal era la Cuaresma, o más concretamente, el Miércoles de Ceniza. Hubo quien nos explicó que ese día era el cierre del Carnaval, donde la diversión se derramaba por las calles, pero nuestro P. Espiritual decía que esa era una conmemoración pagana que los malhechores aprovechaban para cometer excesos de todo tipo, que los cristianos debíamos rechazarlo, y que por eso Franco la había prohibido. Nos explicaba:

– “La ceniza desde siempre se consideró beneficiosa: en la antigüedad se esparcía por el aire para atraer la lluvia, fertilizar los campos y mejorar las cosechas, se usaba para curar llagas sangrantes, representaba la renuncia a toda vanidad y siempre fue símbolo de arrepentimiento y penitencia.”

¡Qué maravilla! ¡Qué elocuencia! Nosotros le escuchábamos atentos y convencidos. Concluía anunciando que al día siguiente, durante la misa, tendría lugar la imposición de la ceniza y para recibirla no era necesario confesarse. Finalizada la plática casi de noche, para nosotros ya había empezado el miércoles de Ceniza. Al poco, llamada a formar filas para ir al comedor. La cena, frugal y en absoluto silencio.

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La Percepción de la Realidad, 2

Alfredo Rodríguez Tébar

En mi anterior articulillo (Percepción de la Realidad, 1, del 23 de marzo) describía a grandes brochazos, con un respetable grado de imprecisión, cómo una parte de la realidad física exterior, aquella que puede ser captada por nosotros, llega a la retina, donde es capturada, y experimenta la primera transformación. Recapitulando, la sensibilidad de nuestra retina es limitada y son, por lo tanto, muchos aspectos y características de la realidad las que no puede percibir, como, por ejemplo, la discriminación de dos puntos próximos y/o lejanos para la que no tenemos la agudeza visual adecuada, o reflexiones de luz fuera del rango electromagnético que puede excitar los pigmentos retinianos. En este escrito trataré de describir cómo la señal eléctrica generada en la retina excitada por la visión de un objeto alcanza la corteza visual situada en la parte occipital de nuestro cerebro, y cómo la percepción es allí modificada por diversos procesos, específicos de la individualidad de cada cual.

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Recuerdos de la SAFA – 28: La formación religiosa (I)

 

Medito.

Bueno, eso es lo que me han ordenado que haga.

Pero lo que realmente hago es dejar pasar el tiempo aquí sentado en un banco de la iglesia de la SAFA, de noche cerrada, con un frío penetrante. Nos han colocado en los bancos de siempre, pero dejando espacio entre nosotros, de modo que si normalmente nos sentábamos seis por banco, ahora estamos dos o tres. La iglesia está a oscuras, sólo están encendidas unas luces en la cabecera, apenas iluminando el crucificado. Dos velas titilan al pie de la imagen de la Virgen y otra está ante el sagrario. Nos han traído tras la cena, y nos han dejado en silencio.

De pronto, la voz del Hermano P. resuena a nuestras espaldas:

– “Pater noster qui est in caelis…”

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La Percepción de la Realidad, 1

Alfredo Rodríguez Tébar

¡Aaah… migo! Ya sabéis que nada es verdad ni es mentira, todo es según el color… etc. No me propongo escribir sobre aspectos sociológicos o psicológicos de la percepción que generan “visiones” diferentes de la realidad que dan lugar a opiniones diversas y contrarias o incluso modos de ser diferentes. Tampoco voy a tratar el tema desde un punto de vista filosófico, ni referirme a idealismos con diferentes adjetivos, pues la madre natura no me dotó para volar sobre elevados epiciclos de la abstracción. Cuando leo algo, v.g. el idealismo según Kant, no me entero absolutamente de nada; cuando nos explicaba el Idealismo don Isaac, de casi nada). Una vez aclarado lo precedente, solo pretendo compartir algunos apuntes, deformados por mis propias opiniones, sobre la Fisiología de la percepción haciéndome de nuevo las preguntas tantas veces hechas: ¿Hasta qué punto es real lo que percibimos? ¿En qué extensión lo que percibimos e integramos no refleja a la realidad exterior y es bueno que no lo haga? ¿Es necesario y/o positivo que así suceda?

Parto del supuesto de que la realidad existe fuera de nosotros y de que es sustancialmente independiente de nuestro modo de percibirla. O sea, yo entiendo que si salgo de mi casa y me dejo la luz encendida, la luz permanecerá encendida independientemente de que yo la vea o deje de verla (no hagáis la prueba que tendréis que pagar un pastón por la muy real factura de la luz). Es más, yo creo, como adepto a razonamientos materialistas, que existe la realidad absoluta o las realidades absolutas, que nosotros solamente en parte podemos captar, casi siempre deformadas y reinterpretadas.

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Ha fallecido Julio Artillo

Ha fallecido Julio Artillo González, que fue profesor de Magisterio SAFA  entre 1969 y 1971

Todos recordamos sus magníficas clases de Religión y su método y de Lengua y Literatura, pero sobre todo su cercanía a los alumnos y su entrega sin límites a la causa en la que creía.

Nuestro sentido pésame a su viuda, Guadalupe, y a su familia.

Descanse en Paz.

Con la promoción de Magisterio de 1970, en su 40º aniversario.

La grúa


Soy una máquina especial que tiene un corazoncito muy sensible, ya que estoy tan baqueteada por la vida y los humanos que me siento triste y pesarosa muchas veces, aunque ustedes no me crean; por eso, cuando encuentro amor y cariño a mi vera, tengo alegres sensaciones que hasta me hacen llorar de gozo.
Viene esto a cuento por lo que les quiero relatar y que me está ocurriendo actualmente (no les miento ni un pelín), en la última obra que estoy llevando a cabo en la calle Dormitorio y en la Plaza del Cristo de Burgos de Sevilla, pues todos los días, sin falta, me visita un infante muy guapo y súper alegre, bien acompañado por su abuelo que lo quiere a rabiar. Raro es el día que no lo trae varias veces. Disfruta tanto el nene, que está a punto de cumplir año y medio, que para mí le doy tanta vida como la comida de su mami.

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