UNA CRÓNICA TAURINA

Me asalta la memoria el recuerdo de las contadas ocasiones en las cuales tuve que cubrir la crónica gráfica de algunas corridas de toros habidas en ferias de mi pueblo.
Había que pedir los permisos de entrada y de ocupación de lugar en la contrabarrera, uno a la empresa y el otro a la “autoridad gubernativa” (que resultaba ser un inspector de policía y se los daba a quien le salía de su pistolera). Y digo lo tal porque a la hora de la verdad la contrabarrera estaba más concurrida que un andén de metro en hora punta.
Esos permisos lo eran para mi persona y la del crítico taurino que enviaba el periódico provincial. Así que cuando él llegaba, por la tarde ya, lo tenía todo bien gestionado. Por cierto que este buen señor siempre me “adelantaba” a quienes de los intervinientes en aquella tarde había que tener muy en cuenta.

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Ojos

OJOS

Mariano Valcárcel González

¡Ay, lo que sabía el Profeta Mahoma y lo cuco que era!

¿Que a qué viene esta alabanza del fundador del islam, secta religiosa multitudinaria a nivel mundial y en ocasiones furibundamente activa? Pues mire usted por donde, por las actuales circunstancias que nos obligan a ponernos unas mascarillas más o menos eficaces contra la epidemia que nos tiene acojonados a todos (o casi).

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El peligro de volver a equivocarnos

Por Mariano Valcárcel González.

Hace unas semanas asistí a un curso sobre la cuestión de la violencia de género en el siglo actual. Desde luego los asistentes, gentes de edad provecta y muy al cabo ya de la calle en cualquier tema, estábamos desde el primer día ya a favor de tal cuestión a pesar de nuestros antecedentes.

A favor, porque los hechos mandan, las evidencias son abrumadoras y la evolución de la sociedad y de las mentes requiere que nos adaptemos a las nuevas formas de pensar.

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Cuentos de Calleja

Por Mariano Valcárcel González.

¡Y cuántas mentiras nos han colado como verdades absolutas, incontestables, verdades establecidas ya como mantras!, especialmente esas que se condensan en unas pocas palabras a modo de máximas y lemas que son fáciles de asimilar y recordar. Pequeños proyectiles ideológicos con carga letal. Continuar leyendo «Cuentos de Calleja»

Hablemos de sexo

Por Mariano Valcárcel González.

Hace años yo era un optimista. Por eso (y por razones materiales, claro) no dejaba de acudir a cursos y cursillos que más o menos se adaptasen con mis capacidades y mis perspectivas.

Así hacía un curso de formación catequística (en la Universidad de Navarra -no se crean-) que me apuntaba a otro de monitor sexual (y esta vez por Salamanca); ya verán que no me cortaba yo. Vamos a este último, que lo hice en los ochenta. Mi optimismo me susurraba que ya era hora de encarar esta temática con cierta valentía, dadas las carencias y las trabas (ni trabas ni nada, la inexistencia total) que se habían arrastrado durante la dictadura. Para los que mandaban y velaban por nuestra salud mental, física y espiritual, la mejor educación sexual era la que no se daba.

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Pin, pan, ¡pun!

Por Mariano Valcárcel González.

«Los hijos no son propiedad de los padres». Pues empieza bien la ministra; nos quiere llevar a los tiempos de Esparta. Bueno, luego volveré sobre la frase.

Si es cuestión de retroceder, veamos… En época de la dictadura nacional-católica, el sistema educativo se dividía en centros privados mayormente católicos (no se contemplaba el término de “concertados”) y públicos. Estos últimos, con carácter subsidiario de aquellos.

Nadie cuestionaba si se estaba adoctrinando o no en esa enseñanza del régimen, porque se daba por hecho que sí. Nadie osaría hablar de libertad de enseñanza; y la libertad de elección de centro estaba restringida al filtro que cada centro religioso aplicara. No era discutible.

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Borregada

Por Mariano Valcárcel González.

Como anda uno ya muy baqueteado por todos sitios y direcciones y se le da una higa de ayuntamientos y componendas variadas, en aras de complacer al respetable (cuando respeta), se queda un algo boquiabierto y patidifuso ante la marea de memeces e idioteces variadas que nacen y crecen ante sus propias narices (y que espera mueran pronto).

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Que no se entiende


Por Mariano Valcárcel González.

Que te compre quien ten entienda… Es un dicho muy castizo (y castellano) por el cual la sabiduría popular indica que ante lo que no se entiende, en particular lo que se nos presenta como artículo político o doctrinario absoluto a adquirir y admitir, lo mejor es hacer mutis por el foro, no complicarse la vida y aplicar aquello del “con tu pan te lo comas”. Es la mejor forma de evitar calentamientos de cabeza inútiles y situaciones forzadas e incluso a la postre perjudiciales.

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Hubo un Siglo de las Luces

Por Mariano Valcárcel González.

Sí, existió el llamado Siglo de las Luces del que se esperó mucho y del que algo aún queda (cada día menos, es verdad). Una esperanza de mejora humana, de orientación optimista hacia un porvenir racional y, por ello, justo. Sin embargo, ya escribí rememorando aquello tan goyesco de “la Razón produce monstruos”, que detectaba la paradoja de la desviación doctrinaria y fanática del uso de la Razón como arma de subyugación, dictadura y crimen. Continuar leyendo «Hubo un Siglo de las Luces»

El tiempo entre las manos


Por Mariano Valcárcel González.

Avanzamos hacia el tercer decenio del siglo XXI, ¡quién lo diría!, y es necesario hacer cierta reflexión, o reflexiones, tal como hice a raíz de la fecha del Día del Maestro.

Son efemérides o transcursos del tiempo que se nos van viniendo (y yendo) casi sin darnos cuenta alguna; más todavía -creo yo- en las personas que ya andamos en cierta edad, que hemos recorrido décadas diversas y en diversas circunstancias y a las que se nos va el tiempo entre las manos.

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