Las marismas

19-06-07.
TODAVÍA LA TARDE ERA UNA CASA deshabitada; sin manteles
ni sábanas. Ni siquiera las bandadas de ánsares cruzaban
las marismas en silencio, mecidas, verdes y olorosas, frente a
la ventana abierta. Una casa sin muebles ni visillos
ni cortinas; sin libros de aventuras en el velador bajo
el quinqué de plata, ni copa con restos de coñac y besos fríos

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Los lagos

17-05-07.
ARCHIPIÉLAGOS, ISLAS INVENTADAS, OCÉANOS, mares
de sargazos, desiertos de hielo en el Norte y en el Sur,
animales ignotos; y el fuego en el corazón del mundo.
Y los inmensos espacios vacíos por donde el viento exhibe
el impúdico poder de su transparencia y el prestigio temible
de su látigo. Los lagos, igual que lágrimas en el rostro

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La quietud

16-04-07.
ES TAN PURA LA QUIETUD, QUE SE OYE RESPIRAR al fuego oculto en
su pálpito de ceniza. Tanto es el silencio que un machete
de caña parece su cuerpo penetrante, espeso y frío.
Los bordes de la luz entran en un círculo de palabras
yacentes, igual que indígenas escuchando cómo crece
la hierba en la llanura o la sangre del hijo en el vientre de

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La escritura de las estrellas

22-03-07.
EL HOMBRE NO DESCIFRABA AÚN LA ESCRITURA de las estrellas, los
movimientos de las órbitas y los equinocios. Creía
que el firmamento era una vieja calle sin cafetines,
una ciudad sin tranvías ni bancos ni tiendas de modas
para damas de la burguesía; sin mendigos ni muchachas
con suéteres ajustados y de brillantes colores.

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Torrenciales uvas

25-01-07.
CAYERON TORRENCIALES UVAS SOLARES EN la llanura, un diluvio

de vino rojo fue suficiente para inundar los valles,

las laderas, arrasar los campos de caña y subir las primeras

cumbres aún no redondeadas por los besos furiosos

del viento. Uvas de oro y canela para embriagar

los corazones indefensos. El tiempo se contaba entre incendios

y floraciones, entre diluvios y sequías. El mundo sólo

pertenecía al mundo, que se envolvía en mantos

de selva, desiertos, bosques de durazneros, hondonadas

y fuego de dragones. Nadie era de nadie y la tierra a veces

era hostil y otras generosa y en ocasiones débil, igual

que el corazón de una niña enferma. Hasta las cordilleras

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Como se van los pájaros…

29-12-06.
COMO SE VAN LOS PÁJAROS AL DESTIERRO O se levanta una ciudad sobre el aire, y sus raíces se convierten en ríos
de centellas que se trenzan y destrenzan, así se levantó
la mañana desde el mar, desde la neblina de las olas
y su polvo de oro. Las aguas eran de fuego verde como
el tabaco de pipa que fuman los marineros en las tabernas del puerto. En esa ciudad no existían parques, sino profundos cráteres de luz líquida, como cabelleras

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