Koimesis, Dormición de la Virgen María (Final)

Acabo con este tema que inicié el pasado 15 de agosto, día de la Dormición/ Asunción de la Virgen. Desde un punto de vista iconográfico, la Koimesis ha producido muchas y bellísimas obras de arte en formato de mosaicos, frescos, grandes relieves en piedra, pequeños relieves en madera o marfil, así como en ilustraciones de códices medievales. Las más antiguas son del s. X, aunque se supone que las hubo anteriores que no escaparon del furor iconoclasta de Bizancio, iniciado con León III Isáurico (725) y duró en dos periodos hasta la mitad del s. IX. Debió haberlas anteriores al s. VIII porque un santo de la influencia de san Juan (Yahunna) Damasceno (S. VII-VIII), el último Padre de la iglesia oriental, promovió la iconografía de la Virgen y se dice que su celda en Mar Saba (el monasterio sobre el torrente Cedrón, entre Jerusalén y el Mar Muerto, donde pasó los últimos cincuenta años de su vida) estaba abarrotada de iconos de la Virgen.

La representación pictórica y escultórica (relieves) nació en la iglesia griega con un esquema muy repetitivo: la Virgen yace en un camastro (en alguna representación, en un féretro) con San Pedro a su cabecera y san Pablo a los pies; la rodean también otros santos; supongo que san Juan Evangelista no podía faltar.

Hay un elemento muy típico en la representación de la Koimesis: la mandorla en el centro, sobre la Virgen yaciente, que se ve en el mosaico de Salvador en Chora (Estambul) que publiqué aquí el pasado 15 de agosto. Dentro de la mandorla está Jesucristo que sostiene una bebé, la Virgen niña, que va a ser elevada al cielo (parece una réplica a la abundante iconografía de la Virgen con Cristo bebé en brazos).

Figura 1. La Dormición según un icono ruso del s.XVI.

[Nota: Un artículo comprehensivo sobre la Koimesis, por José María Salvador González se puede leer en https://core.ac.uk/download/pdf/38824242.pdf]

No siempre se representa la mandorla, pero sí a Jesucristo con la Virgen bebé en los brazos, como en este fresco chipriota de principios del s. XI:

Figura 2. Fresco de la Koimesis en Panagia Forbiotissa, Asinou, Chipre.

Me pregunté sobre la iconografía de la Koimesis en la iglesia romana y sí, hay alguna, aunque no tan abundante. La mayoría de las muestras que perviven son iluminaciones de manuscritos medievales y algún que otro relieve, o, al menos, eso creía yo.

Este año he reanudado mi Camino de Santiago en Carrión de los Condes (Palencia) y solo he podido llegar hasta Astorga. Tanto en Carrión como en Sahagún (otra etapa del Camino) había exposiciones sobre las Edades del Hombre (también en Burgos, pero allí no estuve). Están abiertas hasta diciembre, por lo que os recomiendo que las visitéis si tenéis ocasión. Allí, en la exposición de la Iglesia de san Tirso de Sahagún me encontré con este relieve de madera policromada de Juan Ortiz el Viejo (primera mitad del s. XVI):

Figura 3. Dormición de la Virgen por Juan Ortiz el Viejo; iglesia de san Esteban, Amusquillo, Valladolid.

Fue para mí una sorpresa fruto de mi ignorancia en Arte. Explorando en internet, he descubierto un impresionante relieve sobre un pórtico de la catedral de Burgo de Osma (Soria). Habré visitado esa catedral no menos de 10-12 veces y nunca reparé en él. Lo muestro abajo:

 

Figura 4. La Dormición de la Virgen de la catedral de Burgo de Osma.

Continuando mi exploración he visto más representaciones de la Dormición en España. Muestro esta última de la Bella Desconocida (catedral) de Palencia atribuida a Juan Ortiz el Viejo (el de Amusquillo):

Figura 5. La Dormición de la catedral de Palencia, atribuida a Juan Ortiz el Viejo.

Y acabo; hay muchas dormiciones en España, en la catedral de Valencia, por ejemplo, incluso un notable cuadro de A. Mantegna en el Prado. Quizá fueron opacadas por la Asunción de la Virgen, pintada compulsivamente a partir del s. XVI por pintores de la talla de Tiziano, Rubens o Murillo.

Realmente, el Arte no es a lo que he dedicado más tiempo en mi vida, pero sí está entre lo que más me ha relajado y más feliz me ha hecho.

Las flores de la Virgen

Ponía en mi anterior escrito sobre la Koimesis algunas fotos del Hymenocallis que tenemos en la terraza de nuestro piso. Sé muy poco de Botánica pero he leído que esta planta procede del Caribe y Golfo de Méjico. También le llaman flor araña. Tiene varias decenas de especies diferentes y algunas están en peligro de extinción. La especie festalis, que es la que cultivé cuando vivía por esa zona, florece dos veces al año, en marzo y septiembre. Aquí en España solo florece una vez al año, en agosto, por eso les llaman Flores de la Virgen. Aparte de las que Gloria y yo cultivamos, he visto estas flores en jardines de las provincias de Sevilla y Cádiz. Son bulbos de primavera que es bueno sacar a la entrada del otoño y guardarlos en el interior. En Sevilla, esto no es necesario porque no hiela en invierno.

Nuestra planta llegó a dar cuatro tallos florales; cada uno dio unas doce flores, o sea, hemos tenido unas cincuenta flores; cada flor se marchita al cabo de dos o tres días. En total, hemos tenido flores durante mes y medio. La figura 6 arriba muestra las tres fases de la vida de la flor; (de izquierda a derecha) un tallo que se abate el solo después de dar todas sus flores; un tallo naciendo, y un tallo con flores que puede llegar a 70 cm de altura. En la última foto (figura 6 abajo) ya no quedan flores en la planta.

Figura 6

De niño, me entristecía ver cómo las frutas se acababan y había que esperar un año para las nuevas cerezas, melocotones o granadas. Ahora también me entristece esperar un año más para que las Flores de la Virgen alegren de nuevo nuestra terraza y nuestras vidas. Como Diocleciano, me siento muy feliz con mis flores.

 

 

 

 

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