Tras el II Encuentro virtual en Safa-Úbeda

Ha pasado el ansiado fin de semana del puntual encuentro safista anual en nuestra bella ciudad renacentista y de los cerros, por lo que me he imaginado haberme encontrado virtualmente con muchos compañeros y antiguos alumnos que tienen a gala y bien recordar los años pasados en ese centro educativo ubetense, orgullo de muchas generaciones pasadas, presentes y futuras; y que se va agrandando cada curso escolar.


Los escritos, anécdotas, fotos y vivencias que he visto en el número 27 de AMALGAMA, que tan magistralmente coordina y dirige Miguel Raya Pulido, -o algunas otras que me han contado- han servido, un año más, para corroborar la titánica empresa que emprendió el padre Villoslada hace tantos años; aunque finalmente fuera defenestrado de su amada Safa, como ocurre demasiado a menudo en la vida misma que nos topamos cada día.


Y es que aquellas novedosas enseñanzas, ciertos aprendizajes, muchos hábitos, verdaderas e imperecederas amistades, etc., que adquirimos en nuestro tiempo de formación, se han ido agrandando en nuestro haber personal o social (o apagando, desgraciadamente, para algunos otros) y cual globo sonda han traspasado la estratosfera de nuestra memoria individual y colectiva para asentarse en un poso inmemorial del que cada cual moja o pasa, según su santa y respetable voluntad.


A unos más que a otros, el marchamo safista ubetense, les ha marcado a sangre y fuego (especialmente a las antiguas generaciones de infantil, primaria, oficialía, maestría y magisterio por su dilatada convivencia en el colegio); y luego, en su vida profesional o privada, le ha servido para afrontar su dura experiencia y salir a flote victoriosamente.


A otros, aquellos momentos amargos o difíciles que vivieron, les ha provocado inquina y/u odio larvado hacia esta institución o a algunos de sus profesores o compañeros; y seguramente no quieren ni oír hablar de ella por lo mal que lo pasaron o por las acciones injustas que les propinaron. ¡De todo tiene que haber en la viña del Señor!; pero auguro que son más los agradecidos que los del bando contrario y por eso sigue existiendo y necesitándose esta Asociación de Antiguos Alumnos de la Safa de Úbeda que, aunque tardó demasiado tiempo en gestarse y salir a flote con renovado entusiasmo, deseamos y esperamos que, con la definitiva superación de la pandemia, el próximo junio podamos abrazarnos y amigarnos aún más, pues no sabemos el tiempo que nos quede en este mundo y siempre es mejor aprovecharlo haciendo el bien y con buena cara que no con acritud, desaliento y desagradecimiento. Sintiéndonos unidos en las distintas clases e instalaciones Safa, tan cambiadas desde nuestro tiempos de estudiantes, aunque no por ello dejen de tener esa aureola y saborcillo de gloria y del deber cumplido, habiendo transitado por ellas; y en donde las voces, los pasos, las andanzas y los recuerdos allí acaecidos seguirán vigentes en las mentes y en los corazones de los protagonistas de cada promoción que, como el ciclo de la vida, vuelve a rememorar, cada año, que allí nos hicieron o hicimos safistas, sin que muchos de nosotros lo supiésemos en esos momentos; aunando tal vez ese amor-odio que, a veces, se puede sentir por ciertas personas o instituciones, pero que, con el devenir del tiempo, se va endulzando hasta llegar a pensar que todo tiempo pasado fue mejor.
Es ya hora de decirnos a nosotros mismos las verdad de aquel período estudiantil que pasamos en Úbeda, unos de externos y otros de internos o medio pensionistas, con más o menos años de bagaje safista, que conforme la apisonadora del tiempo los ha querido ir machacando la mente se ha rebelado y ha extraído todo aquello que de positivo tuvo, aún sin quitar lo negativo o difícil que también llevaba inmerso. ¿Qué parte de nuestra vida no tiene ambos polos o caras, cual moneda de curso legal y, sin embargo, la valoramos en su justa medida?


Debemos honrar a nuestra madre Safa al estilo de cómo honramos a nuestra madre natural en el recuerdo y con el agradecimiento desde la distancia y el tiempo en el que nos encontramos, quizá presagio de tiempo mejores en los que nuestra libertad no esté conculcada con ninguna otra pandemia o algo que se le parezca.


¡Hasta el año 2022 en Úbeda, en donde nos veremos, cual viejos egresados que vuelven a ser acunados en el mismo centro educativo en el que se formaron y crecieron como personas civilizadas, con unos poquitos más de años y experiencia!


Mientras tanto, permaneceremos, en la soledad de nuestros recuerdos y escritorios, animando a todo antiguo alumno Safa a que quiera sacar brillo y producto positivo a sus más íntimos recuerdos o anecdotario, rememorando su paso por la gran sucursal andaluza, educativa y humana, que fue -y sigue siendo- la Safa ubetense.


Sevilla, 12 de junio de 2021.
Fernando Sánchez Resa

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