La (infausta) Provincia de Jaén, y 3

Alfredo Rodríguez Tébar

Admito honestamente que para continuar tratando el tema de Jaén provincia, sus condiciones socioeconómicas y apuntar soluciones es necesario un bagaje en Economía del que carezco. No obstante, mi larga experiencia como pisacharcos me habilita para hacer algunas consideraciones que espero no sean tomadas demasiado en serio, porque, al fin y al cabo, soy un veterano adicto al deporte nacional de arreglar España (¡y el mundo!), aunque con harta frecuencia necesite una cerveza en la mano para ser más convincente. Veamos:

En enero de 2020 saltó una noticia a toda la prensa nacional: Una empresa de informática ‒Software DelSol‒ radicada en Mengíbar (Jaén) había sido la primera empresa española que a sus 181 empleados les daba una jornada laboral de cuatro días semanales. La noticia era realmente impactante por cuanto Software DelSol ha sido la pionera en toda España en reducirle el tiempo de trabajo a sus empleados y todo el mundo cree que otras muchas empresas le seguirán, porque no solo se trata de ganar más, sino también de trabajar menos para que las personas tengan más tiempo libre que dedicar a su ocio o a su cultivo personal y, a corto plazo, sean más productivas durante el tiempo que estén trabajando.

A mí esta noticia me causó un gran impacto, aunque por razones muy diferentes: ¡Una empresa de informática en la provincia de Jaén con 181 empleados! ¡Albricias! Ese es un camino que debe seguir nuestra provincia para buscar su propia redención.

No conocía Software DeSol; es más: nunca he estado en Mengíbar, aunque sí cerca, buscado el Puente de Jano (que nunca encontré), aquel que dividía la Bética de la Cartaginense (y los turdetanos de nosotros, oretanos jaeneses) (https://historia.nationalgeographic.com.es/a/descubierto-jano-augusto-puerta-entrada-a-provincia-romana-betica_12747). Para enterarme un poco, he ido al Google y allí he visto la página web de la empresa Software DelSol (https://www.sdelsol.com/software-delsol/). Es una empresa que ya tiene 23 años dedicada a la confección y comercialización de programas informáticos ad hoc para PYMES, en sus vertientes de contabilidad, organización, laboral…; tienen decenas de miles de clientes fidelizados. Una gran empresa a la que deseo la mejor de las suertes.

Soluciones

Venir aquí a decir, o apuntar, las soluciones para la provincia de Jaén no solo es presuntuoso, sino también ridículo, sobre todo cuando las soluciones, si las hay, las desconozco. No obstante, creo que todos estamos de acuerdo en que cualquier solución a un problema pasa por un conocimiento cabal y exhaustivo del problema. De este análisis tal vez no se entrevea lo que se puede hacer, pero sí lo que no se puede seguir haciendo, por ejemplo, actividades económicas que, año tras año, no prueban ser rentables. Veamos entonces cuáles son algunos de los problemas, de índole económica y productiva, cuya no‒solución ha sumido a Jaén provincia en el pozo de la pobreza y ocasionado la emigración de, aproximadamente, la mitad de su gente en tan solo 71 años: de 781.000 hab en 1950 a 629.000 en 2021, y no para de mermar (téngase en cuenta el crecimiento vegetativo de los que no emigraron y compensaron en parte la pérdida de población).

Sectores Productivos

Pues digo lo que se dice siempre; hay tres principales: el primario (Agricultura, Ganadería, Pesca, Minería); el secundario (Industria) y el terciario (Servicios; no sé dónde se mete la Construcción, esa varita mágica del «España va bien» entre 1996 y 2004). Dentro de cada sector hay subsectores de mayor o menor valor añadido bruto (VAB); así, en el secundario, no es lo mismo fabricar chips de computador o robots para operaciones quirúrgicas que fabricar aceite de oliva (la industrias de la alimentación tienen en conjunto un bajo VAB). En el terciario, no es lo mismo prestar altos servicios informáticos o financieros que servir copas en un bar de idem. En general, la industria es la que aporta mayor productividad; los países industriales, con una industria puntera e innovadora, son los más ricos de la Tierra, sean los EEUU, Alemania, Japón o Corea del Sur.

En España, la participación del sector industrial en el PIB es muy baja; somos un país de servicios de poca productividad, en especial, con nuestro modelo turístico de sol, charanga y pandereta. En 2018 el peso del sector industrial en el VAB era de un 16%, lo que es cuatro puntos menos que la media europea. En lo que va de siglo, el sector industrial ha bajado casi 4 puntos, mientras que el sector servicios ha subido 9. Un sector industrial potente es una garantía de estar más protegidos frente a los azares que vienen de fuera, sea una crisis financiera como la de 2008, sea una pandemia como la actual.

La participación en el VAB del sector industrial en nuestra provincia es mayor que la media andaluza, “pues el peso del PIB es del 13,5% frente al 11,5% de media en la comunidad. Y sorprende también que el PIB industrial esté por encima del PIB del sector agrícola (11,69%). Pero la explicación a este dato no es otra que la consideración que se tiene de las almazaras (más de 350 en la provincia) como parte de la actividad industrial.” (https://andaluciainformacion.es/jaen/856747/el-acelerado-declive-industrial/).

Otra industrialización

La solución pasa por la industrialización de la provincia con industrias de alta productividad y VAB, entre las que no están las almazaras ni las de alimentación. Las industrias de alto VAB pueden venir a algunos lugares de la provincia en dos formas; una, que una multinacional se establezca en la provincia, lo que es algo así como que nos toque la lotería. Hay un caso notorio, el de Valeo en Martos. Esta multinacional francesa fabrica componentes del automóvil, tiene más de 130.000 empleados en más de 30 países. La fábrica de Martos factura 1.115 millones de euros y emplea a más de cuatro mil trabajadores. Parece que les va bien.

Otra industrialización es la que promovía don Ramón Palacios, el alcalde quasi perpetuo de La Carolina. Este hombre, ya centenario, tenía “mucha mano” en el Madrid del franquismo y luego con el PP de Aznar. Atrajo industrias para su pueblo, que siempre estuvo muy contento con él… hasta que dejaron de estarlo. Eran otros tiempos, claro.

Ninguno de los esquemas anteriores va a venir a nuestra provincia a generar empleo y bienestar. La única solución a medio y largo plazo reside en la preparación técnica y científica de los jóvenes giennenses necesarios para la creación de industrias de alto VAB y eso no lo vamos a ver nosotros. En efecto, tanto los sucesivos informes TIMSS sobre España y los PISA sobre España y Andalucía reflejan que la nueva generación de jóvenes está muy por debajo de las capacidades que desarrollamos los de nuestra generación y la siguiente. Espero, sinceramente, que nadie me acuse de “demonizar” a los jóvenes o me eche en cara mi falta de entendimiento y conocimiento de las nuevas generaciones. Lo segundo lo podría aceptar, pero lo primero, no. No se trata de vilipendiar a nadie, pero sí de constatar que los quinceañeros españoles están entre los peores estudiantes de la UE y, dentro de ellos, los andaluces son los menos aventajados, diputando el último puesto a canarios y extremeños (de las plazas de soberanía no hablo; son un desastre completo).

No veo, como digo, solución para nuestra provincia por parte de los propios giennenses, a quienes, por otra parte, no les beneficia en nada su pertenencia a la Comunidad Autónoma de Andalucía. Jaén es la única provincia andaluza que sigue perdiendo población. Tal pérdida enmascara los datos de PIB per cápita, que están algo por encima de otras provincias andaluzas (Granada, Cádiz, Córdoba), debido precisamente a la pérdida constante de población (así la pobreza se reparte entre menos gente). En un estudio de la Fundación BBVA y la Universidad de Valencia se colocaba a Jaén ciudad y a Linares como dos de la tres ciudades españolas de más de 50.000 hab de peor calidad de vida (J. Goerlich Gisbert y Ernest Reig Martínez, Las áreas urbanas funcionales en España: Economía y calidad de vida. Madrid,  febrero 2019).

El futuro de nuestras sociedades estará dictado por los enormes cambios científicos y tecnológicos que estamos sufriendo y en esa carrera tanto Jaén como Andalucía parten desde una posición de gran desventaja.

Como es lógico, dentro de los bajos niveles promedio de los jóvenes escolares, hay una minoría de buenos estudiantes que llegarán a un más alto nivel de formación. Desgraciadamente, más del 35% de los jóvenes universitarios giennenses también emigra, una tasa mucho mayor que la población general (Miguel González-Leonardo: Las provincias españolas ganadoras y perdedoras de capital humano: análisis de los balances migratorios internos e internacionales por nivel educativo. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/de51035c-5635-47c8-857d-a587bfe87f4d/ARI97-2020-Gonzalez-provincias-espanolas-ganadoras-y-perdedoras-de-capital-humano.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=de51035c-5635-47c8-857d-a587bfe87f4d) refleja los cambios migratorios interiores y exteriores de España (la Figura solo muestra la emigración de la población general y la de universitarios).

Jaén sufre una depleción intelectual muy preocupante para una provincia que ya tiene el nivel más bajo de universitarios de España y Andalucía (descritos en la segunda entrega sobre Jaén).

He pretendido poner de relieve mi temor a que los tiempos por venir ensanchen aún más la brecha entre pobres y ricos, en cuyo caso, nuestra provincia, como pobre que es, va a quedar aún más marginada. No veo tampoco soluciones “oficiales” tipo Plan Jaén (curiosamente, una vez dictado y puesto en marcha el Plan Jaén en 1953, la gente empezó a largarse masivamente a otros lugares).

Puedo entender lo del “mar de olivos”, lo de 60 millones de árboles, el bosque artificial más grande del planeta, la fotogenia de la provincia a la que los olivos prestan una belleza tan especial (Figura 2).

Figura 2. Olivo de Fuentebuena cerca de Arroyo del Ojanco (Jaén). Quizá tenga más de 500 años y sea el más grande del mundo.

Es también entendible que el olivo sea un árbol tan totémico, tan objeto de veneración, pese a que el olivar sea relativamente reciente en nuestra provincia, pero el olivo, sobre todo la olivicultura de montaña y la tradicional son verdaderas fuentes de pobreza para la provincia; pero ¿quién irá a decirle al olivicultor que arranque sus olivos sin ofrecerle alternativas?

Me habría gustado ser algo positivo, pero el pasado y el presente de Jaén provincia no presagian un futuro mejor; por lo menos a medio plazo. Lo siento.

 

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