Anti-Progreso, 2 (la Circulación de la Sangre, parte A)

Alfredo Rodríguez Tébar

De alguna forma, la historia de cómo llegó a conocerse la circulación de la sangre en humanos es una especie de retrato o reflejo del progreso y anti-progreso de la Humanidad a los largo de los casi dos milenios que llevó dilucidarla. A toro pasado, uno se pregunta por qué duró tanto llegar a las conclusiones de William Harvey, el descubridor oficial de la circulación global porque, realmente, no es tan difícil describir esa circulación. Al final, ofreceré algunas explicaciones personales del porqué de esa tardanza y cómo llegó Harvey a sus conclusiones, no sin antes señalar que hay historiadores que ponen el descubrimiento del médico inglés a la altura del heliocentrismo de N. Copérnico, de las leyes del tránsito planetario de J. Kepler o de las leyes de la gravedad de I. Newton. Pero las cosas no fueron tan sencillas, ni el problema de la circulación quedó zanjado hasta entrado el s. XX.

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